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Vers un État d’alerte ? par Rashid SHERIF

Depuis la chute de la Confrérie musulmane en Égypte, maison-mère des nahdhaouis, partisans de la VIOLENCE POLITIQUE de bout en bout de leur existence dorénavant de plus en plus réduite comme une peau de chagrin, nous assistons à une véritable escalade verbale publique de ses dirigeants, faite de défi et surtout de menaces de mort contre nos concitoyens, appelant à un bain de sang, situation qu’aucun juge d’instruction n’a daigné s’en charger, comme il se doit dans un État de droit.

La nervosité bouillonnante d’Enahdha, des gens qui accaparent le pouvoir au-delà de la date butoir légale du 23 octobre 2012, reflète leur grande peur: face à un peuple SOUVERAIN de plus en plus impatient, profondément mécontent, mobilisé autour de ses intérêts légitimes à la fois immédiats tels que: Vie chère, insécurité, rejet du noyautage des strates de l’État, chômage in crescendo, violence politique et fascisme rampant à tous les niveaux de la vie sociale et culturelle.

Notre peuple a appris à lutter et vaincre une dictature, à présent il a pour tâche aujourd’hui de regrouper, rassembler ses forces vives pour faire face au danger imminent, car il y a péril en la demeure comme ne cessent de clamer plusieurs voix. Il se dessine une convergence nécessaire et urgente de ses forces vives. D’une part, femmes, jeunes et patriotes de tous horizons, d’autre part partis politiques conscients de leur mission nationale imminente et sacrée: l’ensemble cohérent de nos forces patriotiques doivent impérativement s’articuler, se mettre debout et avancer comme un seul corps vers un horizon libérateur pour enfin réaliser dans les faits jour après jour, ce pourquoi tant de nos enfants se sont sacrifiés et se sacrifient encore de plusieurs façons: le martyr par le feu lorsque la vie ne vaut plus la peine d’être vécue, car elle verse dans l’impasse de l’indignité, l’issue de la torche humaine (plus de cent personnes déjà en Tunisie!); l’aventure en mer de plusieurs milliers de jeunes vers la rive nord européenne et ses terribles cadavres; le mirage du jihad en Syrie traduit en chair à canon de peu de prix, abjects mercenaires de l’OTAN; la violence subie sous forme de chômage forcé et de misère chronique matérielle et morale.

L’ensemble de ce calvaire de notre jeunesse et de notre peuple floué par les attentes d’une assemblée constituante devenue un cirque minable, toute cette souffrance se vit au nom d’une seule et unique espérance, celle d’un pays souverain où se réalisera enfin l’imaginaire populaire de notre Intifadha toujours vivace: « SHOGHL (TRAVAIL). HORRIA (LIBERTÉ). KARAMA WATANIA (DIGNITÉ NATIONALE) ».

P.S.: A titre d’illustration de l’atmosphère évoquée, je vous invite à lire et à partager l’article suivant: »Les Frères musulmans Tunisiens se préparent à la guerre civile ». Dans:

http://www.tunisie-secret.com/Les-Freres-musulmans-Tunisiens-se-preparent-a-la-guerre- civile_a526.html

19 Juillet 2013, article lu 8138 fois
« Nous nous devons d’INCARNER le changement que nous proposons au monde »
« Hemos de ENCARNAR el cambio que propugnamos en el mundo » -Mahatma Gandhi

Acerca de francotiradores ocultos por Rashid SHERIF

En el contexto de una discusión amistosa entre varios corresponsales, acaban de enviarme gentilmente un interesante artículo de Eric Draitser (referencia al pie de este escrito) acerca del tema de los francotiradores como tercera fuerza externa oculta en un conflicto abierto sociopolítico con el fin de intensificarlo hasta el grado alcanzar una guerra civil y un caos fuera de control.
Me gustaría ilustrar este fenómeno con algunos puntos en base por una parte al video presentado por el vocero de la guardia nacional egipcia al día siguiente de los últimos sucesos dramáticos de la matanza del lunes en el Cairo. Por otra parte, en base a conflictos cercanos en los cuales francotiradores habían actuado como tercera fuerza oculta.

El portavoz de la guardia nacional egipcia mencionó a francotiradores no identificados que habían disparado a mansalva desde lo alto de edificios alrededor del cuartel. Efectivamente, en el vídeo presentado he podido entrever furtivos movimientos de personas en lo alto de edificios alrededor de la plaza en el Cairo donde están acampando los manifestantes pro-Morsi, partidarios de los Hermanos Musulmanes (HM).

En su artículo, Eric Draitser presenta situaciones donde francotiradores habían jugado un rol decisivo en Tailandia y Siria como tercera fuerza armada oculta o disfrazada de militares, disparando a mansalva contra los dos bandos en conflicto tratando obviamente de agravar la situación al provocar muertes de los dos lados. Además de estos casos de Tailandia y Siria, hay que recordar también hechos similares ocurridos en Caracas durante el intento de golpe de estado contra el Presidente Chávez. Allí también se había denunciado la presencia de francotiradores ocultos disparando desde lo alto de los edificios tanto contra los manifestantes de la derecha golpista como contra los chavistas desarmados, provocando muertos y heridos de los dos lados. El objetivo de los golpistas era activar los ánimos belicosos y provocar esas muertes que estaban ya anunciadas previamente incluso con cifras en el boletín de prensa ¡gravado de antemano por los militares golpistas! Esos muertos eran para achacárselos a Chávez y así tener elementos muy graves para luego poder procesarlo con cargos de crímenes contra la humanidad.

En el caso de la reciente matanza del lunes en el Cairo, pudiera ser que los dirigentes de los HM hayan preparado el asalto al cuartel de la guardia nacional (con piedras, pocas armas de fuego y cocktail molotov) apostando también a francotiradores listos para intensificar el conflicto con previo conocimiento y aprobación de los asaltantes. En tal caso, se puede suponer que estos últimos estaban preparados a sacrificar sus vidas de una forma u otra. Sin embargo, en el caso contrario en que estos asaltantes no tenían conocimiento previo de la presencia de francotiradores y el doble riesgo que representaban para sus vidas, entonces seria pensar en una trampa puesta por los propios dirigentes de los HM (asegurarse el beneficio de mártires), sino una trampa preparada por fuerzas externas ocultas (¿regionales?) para sembrar el caos y la guerra civil acaso como inicio de un plan de desestabilización y de secesión.

Aquí mismo en Túnez, algo similar ocurrió durante la Intifadha entre el 17 de diciembre 2010 y el 14 de enero 2011 el día en que culminó la insurrección popular y huyó el dictador. Durante aquellos días, y sobretodo pocos días antes y después del 14 de enero, aparecieron de pronto francotiradores ocultos apostados arriba de los edificios. En otros casos no se podía siquiera ubicarlos: estaban ocultos circulando en vehículos que eran « taxi », « ambulancia » o autos de alquiler. Hasta la fecha, se ha hecho del todo para camuflar estos hechos, incluso hasta negar su existencia. Los HM en el poder en Túnez (Ennahdha) se han negado a investigar estos hechos. Estando al frente del ministerio del interior han rechazado también las demandas reiteradas del pueblo por sacar a la luz los archivos de la policía secreta y la policía especial presidencial de la época de las dos dictaduras. De hecho, los HM en Túnez como en Egipto han simplemente recuperado el sistema represivo de la dictadura para ponerlo a su servicio, incluyendo a las viejas milicias fascistas del pasado a la cual añadieron sus propias milicias armadas salafistas, peores aún.

La simple pregunta habitual: ¿A quién benefician los crimines de francotiradores? ¿Quién beneficiaría del caos que tratan de provocar (matanzas, guerra civil…)? La respuesta en el caso de Venezuela es obviamente la derecha, la extrema derecha y sus apoyos externos. En Caracas, la investigación arrojó que se había tratado de mercenarios colombianos del para-militarismo contratados por la derecha local e internacional (¿Uribe y la CIA?), tratando de fomentar el golpe de estado contra Chávez. Eso no sería de extrañar ya que otros sucesos posteriores a mano de estos mercenarios colombianos ocurrieron en Venezuela; fueron apresados en gran número y luego beneficiaron de la gracia presidencial de Chávez quien los devolvió a Colombia. Desgraciadamente siguen las mismas amenazas hoy en día contra Venezuela desde el país vecino. Otra tercera parte externa implicada (además de Colombia) en ese intento de golpe de estado fueron gobiernos de Washington (Bush) y de España (Aznar) en mutua coordinación, sus embajadores en Caracas estaban activamente implicados.

En Egipto, tratando de contestar a esa misma pregunta a quién beneficia el crimen de los francotiradores, diría: Descartando a la guardia nacional que no tenía nada que ganar con muertos de los HM, el primer beneficiado (y lo ha demostrado) han sido los propios dirigentes de los HM que siguen alzados en la calle, llamando al « Jihâd » para una guerra civil. Han llevado imágenes mórbidas de sus muertos y heridos en pantallas gigantes en la plaza y por Facebook, enarbolándolos como “trofeos” día y noche para la movilización emocional de sus tropas y acaso ganar alguna simpatía del lado de sus opositores. Luego, desde el exterior, serían beneficiadas partes implicadas como Turquía y sobretodo Qatar junto con Israel.

Insistimos de nuevo aquí acerca del plan diabólico secesionista de este “trío”, financiado por Qatar para dividir a Egipto, al reclamar los HM un territorio altamente estratégico (el cual costó un guerra) a la vez verdadero pulmón del país, conformado por el Nilo, el Canal de Suez y las casi únicas tierras fértiles a lo largo de ese rio; o sea un territorio de norte a sur que se extiende desde Port Said sobre el mediterráneo, pasando por el Canal hasta la frontera con Sudán, entre el Nilo y el Mar rojo, incluyendo la península del Sinaí ya bajo el fuego de la rama más radical de los HM…a dos pasos de Israel: ¡Nada menos!

En cuanto a los sucesos ligados a los francotiradores en Túnez (los que mataron e hirieron cientos de personas), para nosotros el beneficiario del caos ha sido obviamente el dictador él mismo y su régimen con sus apoyos occidentales, por supuesto. También, como tercera parte externa, señalamos el error monumental del vecino Coronel Gadhafi quien estaba totalmente contrario a la insurrección del pueblo tunecino: lo declaró públicamente, ofreció incluso apoyo militar al régimen y de paso dio una información tendenciosa a Chávez quien entonces no podía entender de inmediato el proceso genuino de insurrección popular pacifico en curso.

Más aún, Gadhafi ordenó una concentración de sus tropas fuertemente armadas a nuestras fronteras listas para una invasión del país y así reinstalar al dictador cuya esposa (de origen libio y con estrechos nexos con la familia Gadhafi) había viajado con urgencia a Trípoli para pedir ayuda militar (y de paso, recibió un pasaporte diplomático libio a su nombre, por si acaso…).

El gobierno francés de Sarkozy otra desprestigiada tercera parte en el conflicto, ofreció abiertamente -como se sabe- enviar tropas anti-motines especiales para socavar el movimiento insurreccional. Pero no pensamos que ese gobierno haya fomentado de una forma u otra la acción de los francotiradores los cuales más bien formaban parte de la “camisas negras”, una sección especial dirigida y controlada directamente desde el palacio Presidencial. Se esperaba con el terror de los francotiradores y la matanza en el terreno por la policía provocar un caos tal como para que el pueblo insurrecto recapacite dando preferencia a la « paz » y el « orden » de la dictadura. En realidad, cuanto más ciudadan@s fueron asesinad@s por la policía y los francotiradores, más se intensificó la movilización del pueblo pacífico en las calles con mujeres y jóvenes al frente.

En definitiva, el frecuente recurso a fuerza oculta de francotiradores para sembrar un terror mayor e intensificar el conflicto entre dos bandos pudiera ser fomentado por una de las dos partes. Pero pudiera también ser activado sea por una tercera fuerza externa (regional o internacional) totalmente oculta actuando por cuenta propia, sea por esa fuerza actuando en complicidad con una de las dos partes en conflicto para sembrar un caos fuera de control.
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Referencia del artículo de Eric Draitser: Fomentar la guerra civil en Egipto
Por Eric Draitser
Global Research, 11 de julio 2013
StopImperialism.com

De Charybde en Scylla por Rashid SHERIF

Hoy como ayer, pueblos africanos hermanos de Túnez y Egipto siguen tejiendo lazos más estrechos aún en su empresa liberadora. Recordemos que la ciudad del Cairo fue fundada y construida en 969 por pioneros Imazighen, pueblo originario tunecino. La famosa mezquita-universidad del Azhar testimonia hasta hoy en día de su gran obra.

Al estallar el 14 de enero 2011 la chispa insurreccional tunecina, Mubarak el dictador declaró con gran susto: “¡Egipto no es Túnez!”. Once días más tarde, esa chispa barrió con su reino. Este 30 de junio, el pueblo egipcio volvió a recuperar esa misma llama insurreccional para asegurar los objetivos de su lucha desviada por los Hermanos Musulmanes (HM). Al día siguiente, otro asustado en Túnez, jefe de la rama local de los HM en el poder declaró con apuro: “¡Túnez no es Egipto!”.

Tanto en Egipto como en Túnez, al año de acaparar el poder, los HM desviaron de su rumbo el movimiento insurreccional en el cual nunca tuvieron participación. Se apoderaron de la asamblea constituyente y del aparato del Estado, excluyeron sus oponentes, forjaron una nueva constitución a su antojo para instaurar una teocracia totalitaria o califato. Con arrogancia y discurso soberbio religioso se declararon ejecutores del mandato de Allah sobre la tierra, lo cual decían exige aplicación de la “charia” islámica como constitución y ley para gobernar al mínimo durante cincuenta años. Dividieron al pueblo entre creyentes e impíos, ateos y paganos, declararon enemigos a cristianos, judíos y chiitas. El famoso lema de los insurgentes, “Trabajo, Libertad & Dignidad Nacional”, lo cambiaron en “Allahu Akbar” [Dios es grande] gritado tres veces e ya. En su trance, ebrios con su poder “caído del cielo”, menospreciaron la voluntad liberadora del pueblo oprimido; recuperaron simplemente el sistema liberal neocolonial arrollador en que se apoyaba el derrocado dictador y organizaron su milicia fascista en Túnez como en Egipto. A la vez, reprimieron a mujeres, jóvenes, artistas, periodistas, intelectuales, académicos; entablaron alianzas internacionales con fuerzas retrogradas, las del imperio, los sionistas y su apéndice hinchado de petrodólares, Qatar.

Mientras tanto, la economía de ambos países se hundía bajo la ineptitud de sus agentes leales pero incompetentes. La inseguridad se extendió aún más en las calles. Miles de mujeres han sido violadas impunemente en ambos países. Pasando así de Charybde en Scylla, el pueblo egipcio realizó con brutal despertar el terrible desastre y echó de nuevo a andar con mujeres y jóvenes al frente, tal como ocurrió durante la primera Intifadha, con Túnez en camino.

Este último 30 de junio, trente millones de egipcios se volcaron a las calles decididos a permanecer allí hasta la caída de los nuevos opresores: Un dato sin antecedente en la historia por su magnitud. Es así como el pueblo egipcio volvió en recuperar el hilo de su lucha insurreccional como protagonista de la misma, pero ésta vez con nuevas cartas y logros de mayor alcance histórico. He aquí cinco puntos fundamentales por destacar:

1) Tanto la policía como las fuerzas armadas rectificaron de forma espectacular su posición anterior durante la primera Intifadha cuando reprimieron violentamente al pueblo, poniéndose esta vez a su servicio, y en contra de los HM. De allí la falsedad de la denuncia de un supuesto golpe de Estado. De hecho, se realizó una solida coalición cívico-militar incluyendo la armada, clase media, sindicatos, clérigo sunita y copto, movimientos sociales y clase política tradicional. Frente a este conjunto heterogéneo pero unido, los HM aparecen como una simple secta hostil, aislada y periférica.

2) La nueva coalición no es de corte ideológico, tiene por misión la salvación nacional. O sea, en Túnez como en Egipto, la situación de emergencia exige una polarización de fuerzas: Patriotas frente a falsos devotos vendepatria.

3) El fracaso de los HM entierra el “Islam político moderado” made in USA. Este es un hecho histórico trascendental con futuras repercusiones en la región. Para los HM en Egipto y sus ramas afuera se trata de un shock brutal, un terremoto que está provocando en sus filas reacciones regresivas en forma de violencia fascista.

4) La derrota de los HM habrá sido el inicio de una saludable aunque tardía separación entre religión islámica y Estado para al fin abrir paso hacia una modernidad política.

5) Este renacimiento de una sociedad política basada en una sociedad civil protagónica surge a raíz del movimiento juvenil “Tamarrod” (rebelión) recién creado en Egipto, motor esencial del nuevo episodio insurreccional. Constituye la promesa de movimientos sociales con representación política de nuevo corte para pueblos africanos y del Oriente Medio.

CRISIS POLITICA en EGIPTO y su DESENLACE por Rashid SHERIF

Nota rápida
*
“No basta querer, es preciso conocer el camino”
Rabindranàth Thakur

Estando todavía bajo el efecto estimulante de un acontecimiento en pleno desarrollo, como dijera el buen amigo Walter Martínez, he aquí unos apuntes como primera lectura para dar a conocer desde el ángulo tunecino, el alcance del desenlace de la crisis política en Egipto, ocurrido hace pocos instantes.

Se trata sin la menor duda del evento histórico de mayor envergadura ocurrido hoy en Egipto con repercusiones a través del conjunto de países de la región con mayorías musulmanas donde el plan de Washington ha tratado de incrustar su formula artificial de un “Islam político moderado”. Este acontecimiento de gran magnitud ha de tener en un futuro a corto y mediano plazo fuerte eco en aquellos países donde se había ya instalado gobiernos islamistas y en los que se proyectan tales gobiernos como en Siria hoy invadida por mercenarios islamistas fanatizados al servicio del imperio y el sionismo.

Hay que recalcar, contrariamente a las declaraciones de los hermanos musulmanes y salafistas egipcios que hoy martes 9 de julio no ha habido un golpe de estado sino más bien una intervención de arbitraje necesario y oportuno por parte de las fuerzas armadas, protagonista central de la vida sociopolítica en Egipto desde los tiempos remotos de la antigüedad. Las fuerzas armadas han puesto su peso a favor de las exigencias legitimas del pueblo con manifestaciones únicas en su historia por su magnitud, unos 32 millones de ciudadanos/as tomando las calles de nuevo a iniciativa de la juventud, reconectando con su gesta rebelde del 25 de Enero 2011 cuando llamaron a derrocar al Presidente Mubarak.

El día de hoy marca la más desastrosa e irreversible derrota de los islamistas en el poder. En apenas un año, los hermanos musulmanes y su apéndice los salafistas de toda tendencia han abusado de ese poder de la forma más arrogante con el triunfalismo más burdo. El largo discurso ayer en altas horas de la noche del Presidente derrocado Mursi demuestra una verdadera ceguera política frente a los acontecimientos, llegando a amenazar al pueblo con la guerra civil. Era un discurso cuasi idéntico al de Mubarak pocas horas antes de ser derrocado cuando también exigió al pueblo escogerlo a él o al caos con derramamiento de sangre. Al igual que su predecesor, llamó a respetar la legitimidad absoluta de su mandato obviando el hecho de que tal mandato solo emana del pueblo quien decide hoy con razón anular ese mandato con una mayoría respetable.

He aquí desde éste ángulo unos puntos definitorios del acontecimiento de hoy:

1) Se ha consagrado al fin una ruptura crítica fundamental entre islamismo e Islam, reduciéndose en todas partes los islamistas a una simple agrupación política sin su máscara religiosa.

2) Se ha derrotado en el país con mayor población en la región y con carácter geoestratégico clave la estrategia importada desde Washington de un “Islam político moderado”. Se ha hecho evidente pues que ésta etiqueta política es totalmente incompatible con los valores de democracia y libertad.

3) Se ha hecho también evidente que ésta etiqueta no es más que otra máscara por una parte a favor del plan estratégico imperial llamado “El Nuevo Gran Oriente Medio”; por otra parte por colusión y convergencia con éstos planes imperiales, a favor del diseño oculto de estos islamistas con su objetivo final de crear un califato, o sea una teocracia sunita totalitaria.

4) Tal proyecto de un califato revela claramente que éstos grupos con su agenda en referencia con un pasado (el califato) que ni siquiera existe en la historia de estos países, tratan de tomar el poder sea por la vía de las urnas sea por las armas y el terrorismo (como lo han intentado en varias oportunidades en el pasado), precisamente para primero destruir el Estado, negar las fronteras, la bandera nacional y por ende la propia patria a nombre de ese califato integrado en el seno de una ilusoria “umma islàmia” o amplia agrupación islámica, desde el Este al Oeste, aplicando como constitución una hipotética y arbitraria “charia islámica”. De hecho se trata de elementos minoritarios apátridas y vendepatria.

5) Con las riendas del poder en sus manos en Egipto como en Túnez y otras partes (Sudan y autocracias medio-orientales), han infiltrado de forma abusiva los órganos del Estado con sus elementos leales pero incompetentes, creando caos y bancarrota económica y financiera, motivo del descontento y despertar de los pueblos que ellos tratan de subyugar.

6) Desde el poder han hecho uso de la violencia social y política –llegando al asesinato político- armando un brazo militar salafista y unas milicias fascistas que persiguen a las mujeres, los jóvenes, los periodistas, los artistas e intelectuales, los académicos y cualquiera que se opone a ellos: con esto solo han reactivado su violencia terrorista del pasado.

7) Divide y reina: En países donde ha habido desde siglos un sentido común de pertenencia, ellos con esta vieja regla de la división han tratado de fragmentar la identidad nacional de la población, con ataques verbales y físicos, tratando de dividir la población entre creyentes y impías, ateos y paganos; han fomentado agresiones entre sunitas y chiitas, musulmanes y coptos en Egipto, y en Túnez entre musulmanes y judíos, sunitas y chiitas, al igual que en otras partes.

Finalmente, si el 14 de Enero del 2011 el pueblo tunecino lanzó hacia Egipto y más países la famosa chispa de la Intifadha del Karâma, a su vez en el día de hoy el pueblo valiente de Egipto ha demostrado que esa Intifadha o insurrección popular pacifica ha quedado inconclusa y ha de seguir ahora su curso permanente en Túnez y otras partes hasta alcanzar la verdadera y definitiva liberación y soberanía nacional.

Túnez, 9 de julio 2013 a las 11:27 pm

Los desposeídos de Battouma por Rashid Sherif

El polo de la pobreza incrimina al polo de la riqueza

Crónica de una caravana de solidaridad con los pobladores del caserío Battouma, encaramado en las alturas del monte Kroumirie, al noroeste de Túnez, donde la gran miseria no excluye una cierta dignidad.

Éramos unos treinta voluntarios, mujeres y jóvenes en su mayoría, una representación espontánea, por así decirlo, de las fuerzas sociales que asumieron con valor la batalla de la insurrección popular (Intifadha) junto a los trabajadores, la cual culminó el 14 de enero 2011pero ha quedado inconclusa hasta hoy.

Desde el valle al monte, siguiendo huellas de la Historia

La iniciativa para la caravana de solidaridad fue a cargo de asociaciones civiles y la popular cadena Attounissia TV después de su reportaje acerca de una pequeña aglomeración hundida en la pobreza extrema, olvidada entre los olvidados en las montañas del país donde se había entrevistado también a un joven alumno de primaria, emisión seguida en la pantalla por miles de nuestros conciudadanos conmovidos hasta las lágrimas. Esta modesta acción solidaria iba a llevar ayuda en productos comestibles no perecederos, ropa de todas las tallas, colchones, mantas, sin olvidar otros alimentos esenciales como libros de cuentos al alcance de todas edades escolares para estimular el placer de leer y el sueño de estos escolares desocupados en el verano, los que quedan sin acceso alguno a las colonias de vacaciones al borde de mar.

Douar Battouma está poblado por cerca de cuarenta familias, es un caserío encaramado en las alturas del Monte Kroumirie, a unos 200 km al noroeste de Túnez la capital, cerca de la frontera con Argelia. Bajo un cielo despejado, con los primeros calores del verano, cruzamos los llanos segados de color amarillento después de la cosecha de trigo y el regreso del forraje, salvo en algunas aéreas donde los rezagados siguen ayudados por un grupo de mujeres vigorosas que levantan hacia atrás enormes gavillas repletas de heno.

Era la región del famoso granero de Roma luego de la destrucción de Carthago. Al pasar por los vestigios erguidos de Bulla Regia, surge en la mente la antigua ocupación romana de Túnez, país entonces llamado Ifriqya (nombre originario que luego pasó a ser África para todo nuestro continente). En realidad, desde hace más de tres mil años, por estas amplias llanuras fértiles y las majestuosas montañas al horizonte, habían desfilado tantas invasiones y colonizaciones saqueando y explotando esta tierra generosa expuesta a la codicia foránea por su posición geoestratégica y sus vulnerables costas mediterráneas demasiado abiertas. Nuestros pueblos originarios, nómadas y sedentarios, Imazighen y judíos, semitas todos, habían convivido en harmonía por miles de años antes de ser subyugados, entrar en rebeldía, derrotar a los invasores, perder batallas, fomentar sublevaciones victoriosas recobrando su poder, pasar de nuevo largas noches de indignidad, acumular nuevas fuerzas para seguir la lucha liberadora hasta nuestros días. Por estas tierras que todavía nos alimentan se ha derramado tanta sangre y se ha cometido hasta un genocidio de nuestros pueblos originarios Imazighen de los cuales hoy solo quedan como escapados en refugios algunos miles de pobladores invisibilizados sobreviviendo en partes montañosas hacia donde viajamos ahora y en otras remotas regiones desérticas del sureste del país.

Como parte de nuestra historia trágica, mencionamos rápidamente una verdadera cadena de invasiones: los Canaán (llamados Phénicios por los griegos) provenientes del norte del Líbano (hoy Tyr) antes de la era cristiana (-1101) fundaron más tarde (-814) Carthago. Luego la invasión romana y su ocupación del territorio (-123 hasta final del siglo IV de la era actual). Siguieron las invasiones de los Vándalos (430) y los Bizantinos (533). A mediados del siglo VII llegaron desde la península arábica los invasores de turno, hordas famélicas y sedientas de sangre, con pretexto de difundir una nueva religión monoteísta, el Islam. Entre estos conquistadores y los pueblos Imazighen la lucha ha sido permanente: los primeros tratando de imponer su dominación (arabizando e islamizando) por extensión abusiva y guerrera de la noción de ‘Jihâd’ -otrora limitada a su territorio propio de Arabia- en toda la región del norte de África; los segundos resistiendo generación tras generación hasta su agotamiento por holocausto en Túnez mientras siguen constituyendo gran parte de los pueblos de Argelia y Marruecos –mal llamados “Berberes”, una connotación racista de los griegos y romanos. A mediados del siglo XVI, los colonizadores árabes y sus territorios propios fueron ellos mismos sometidos bajo el imperio otomano. Túnez entonces pasó a ser un reinado turco con la dinastía turca de los Bey la cual beneficiaba de una semi-autonomía en relación con el Sultán en Istambul. Una vez derrotado y fragmentado el imperio otomano, bajo el pretexto de haberse quedado ahogado con impagable deudas con Francia, el Bey de Túnez firmó en 1881el tratado de sumisión al nuevo poder colonial bajo el eufemismo de “protectorado” francés. Luego de generaciones de resistencia y rebeldía del pueblo, se logró en 1956 una independencia formal que facilitó la destitución del reinado beylical con la proclamación de la Republica tunecina dentro del nuevo contexto neocolonial europeo en África.

Volviendo al curso de nuestro recorrido, con el desfile del paisaje y la mente repasando nuestra historia, salimos del llano y seguimos cuesta arriba con virajes apretados. Estando a mediados de junio, los ríos ya se han secado dejando presagiar dolores de cabeza para los habitantes de la región. Llegamos al pueblecito de Fernana donde dejamos el camión cargado con donaciones. Una asociación civil local se ha encargado de su posterior distribución en el caserío de Battouma. Subiendo la cuesta, nos sumergimos en la sombra dulce y refrescante del bosque de roble y a continuación pasamos por un olivar frondoso. A los pocos kilómetros, de repente el joven chofer de nuestro bus anunció el fin de la carretera y nos animó con chistes a subir a pie a lo largo de una áspera colina. Nos lanzamos bajo un fuerte sol a través de los arbustos, chumberas con amenazantes espinas, pisando una tierra rocosa y de barro seco. Cruzamos un riachuelo con residuo de agua fangosa gris que los residentes -animales también- a veces se ven obligados a beber…

En su imaginario, a lo largo del viaje, este pasajero se ha dejado también llevar por una proyección de Douar (caserío) Battouma y su gente a través de las escenas de Luis Buñuel, como “Las Hurdes” y “Los olvidados”. Sin embargo, los hombres flacos que llegaron a nuestro encuentro para guiar nuestros pasos mientras subíamos la cresta, rápidamente disiparon estas fantasías. Contestaron con pocas palabras nuestras preguntas apresuradas relacionadas todo a la vez con sus recursos económicos, la cuestión crucial del agua, la ausencia de servicios de salud, el recorrido de los escolares que caminan de madrugada y sin desayuno hasta 10 km hacia el pueblecito donde está ubicada la escuela. Preguntamos acerca del clima invernal con nieve y la tragedia cuando ésta se derrite creando inundaciones en la primavera, con la crecida del rio bajo intensas lluvias que inundan las chozas, alguna que otra mujer que dio a luz a mitad del camino hacia el pueblo: A semejante avalancha de preguntas, los hombres con voz baja, verbo lento y rostro neutro, nos han introducido de buena gana en su universo escondido, pintando un cuadro muy diferente al descrito por Buñuel.

La frontera interior

Dejar Túnez, la capital, para dirigirse a Douar Battouma enganchado a lo alto de la cadena montañosa del Kroumirie es una manera de cruzar una frontera interior adentro del mismo
país, unos parajes de la desesperación. Alguien dijo: “¡Es como Somalia!”.
Algunos niños vienen corriendo a nuestro encuentro mal vestidos, descalzos o mal calzados, cubiertos de polvo, cabellos cortados cortos para los niños, las chicas con pelo suelto espeso, caído como cuerdas flojas. La escasez de agua conspira contra la higiene personal. Su mirada apagada se dirige lo mismo a nosotros como hacia nuestras mochilas o bolsas en las manos.

Algunos visitantes distribuyen golosinas a los niños. Una multitud se concentra frente a una especie de choza de barro, grava y ramas que sobresalen a manera de techo. Un hombre pequeño sentado en el umbral, viejo y maltrecho, da la bienvenida con una voz apenas audible. Debe uno inclinarse para evitar golpearse la cabeza en la entrada y hasta el centro de este exiguo espacio oscuro. Una especie de cama, único mueble, yace sobre un piso de tierra. Una mujer anciana muy flaca, jorobada, cubierta con una tela descolorida nos recibe y nos aprieta la mano largamente agradeciendo nuestra visita. Ella no habla siquiera de sí misma aunque se sostiene apenas de pie, pero dirige nuestra atención hacia aquel hombre sentado en el suelo delante del umbral, lamenta que él no puede dormir a causa de mucho dolor. En la oscuridad, ella empuja con gesto incierto un interruptor en el extremo de un hilo colgado de una rama seca, nos alumbra con una tenue lámpara.

A medida que progresamos hacia las alturas, semejante chozas aparecen dispersas, ocultas por arbustos. Mujeres delgadas de pie con un bebé en los brazos, nos miran fijo, tímidas y curiosas. Poco a poco, visitantes y lugareños se mezclan en animadas conversaciones. Los grupos de edad aparecen con claridad: niños y adultos cada vez mayores; no hay rastro de adolescentes o jóvenes. Ambas categorías han probablemente migrado en busca de trabajo: Mientras las jóvenes actuarían como criadas al servicio de familias urbanas de la capital y otras ciudades; los jóvenes se refugian en zonas costeras como jornaleros, a menos que por desespero deciden retar la muerte al cruzar el mar hacia Sicilia en barcas de pescador. En el país, al igual que en África del oeste, se cuentan por varios miles los jóvenes migrantes desaparecidos, ahogados en el mar. Se estima a más de 25 000 jóvenes los que han emprendido esa vía marítima de escape de la miseria. Mientras unos 2 000 hombres en edad laboral han sufrido un lavado de cerebro en mezquitas a mano de los salafistas integristas para luego ser enrolados como mercenarios en Siria por cuenta de la OTAN.

Pequeño Yacine, héroe a su pesar

Millones de telespectadores de la cadena Attounissia han podido observar a éste pequeño alumno de once años, enclenque, tímido o más bien intimidado por el repentino interés nacional del que ha sido objeto. Su nombre, Yacine. Es efectivamente su frágil aparición tan conmovedora en la pequeña pantalla la que provoca ésta sorpresiva visita de solidaridad, aunque sin saberlo nuestro tumulto bullicioso esté desgraciadamente lejos de ser en su favor.

De hecho, varias familias y otros niños alrededor se han mostrado especialmente envidiosos. A la vez, adultos le reprochan haber atraído tanta luz cruda focalizada hacia la situación de pobreza extrema del caserío, como estigma. Este resentimiento no está relacionado con algún sentido de vergüenza, sino refleja más allá de la pobreza un último gesto de reivindicación de su dignidad humana. Es así como el pequeño Yacine se ha voluntariamente encerrado en la choza familial. Tuvimos que ir a buscarlo. La mirada casi temerosa, nos da la bienvenida en un susurro. Sus padres están ahí, orgullosos de los logros académicos del niño y de sus dos hermanas más jóvenes.

Estos escolares ejemplares han recogido año tras año un verdadero acopio de Certificados de Excelencia a pesar de su evidente desnutrición, las largas distancias a pie recorridas todos los días llenas de peligro como cuando son acosados por animales salvajes. También en el invierno sin ropa adecuada enfrentan el frío cruel y la nieve; mientras en la primavera el derrite de la nieve junto con lluvias intensas provoca inundaciones y crecida del río. El padre de Yacine no tiene trabajo remunerado, ya que al igual que sus vecinos sobrevive tratando de arrancar algún nutriente de una pequeña parcela de la pendiente y por lo tanto no tiene recursos financieros. Sin los medios para pagar el equipo escolar de sus otras cinco hijas mayores, el padre se vio obligado a que ellas abandonen la escuela a pesar de su buen rendimiento académico. Esto es todavía el riesgo que pudiera pasar para Yacine (le falta un año para finalizar la primaria) y sus dos hermanas menores. Cuando se le preguntó qué quería hacer en el futuro, Yacine respondió con una luz en sus ojos: “¡Quiero ser médico para ayudar a los míos… e incluso a ustedes también, si quieren!”. Una de sus hermanas menores expresó el mismo deseo. ¿Acaso podemos permitir que semejante semilla de Hubris pueda llegar a perderse? Al instante, me atravesó la mente imagen de estudiantes africanos en la Escuela de Medicina del ELAM*…

En la siguiente choza, la tía abuela de Yacine nos reclama. Desdentada, mirada ojerosa, columna curvada, aparece como visión borrosa en la oscuridad, avanza pies descalzos sobre el piso de tierra: de tanto caminar así se había convertido la planta ensanchada y endurecida de sus pies en una suerte de suela natural. Su esposo, 71 años de edad, según dijo, pero parece una edad mucho más avanzada, tiene dificultad al ponerse de pie apoyándose en su bastón. Dice que ha trabajado durante muchos años como jornalero en el bosque de Tabarka por unos centavos al día. Con todo, él y su esposa se aferran desesperadamente a la vida compartiendo su choza con una vaca que dice haber “alquilado” en cambio de su mínima parcela de tierra…

La Vida No Vale Nada o Patria Para Todos

No es necesario haber leído a Marx ni siquiera ser militante de izquierda para captar aquí lo esencial siendo una ciudadana y un ciudadano despiert@ y honest@. La pobreza no tiene nada de natural. Es un subproducto a consecuencia de la acumulación de riqueza. La miseria hace del pobre un ser deshumanizado. Es especialmente importante para los que no padecen de hambre evitar ser atrapados por las seudo-verdades y las sentencias solemnes que tienden a hacernos creer que los pobres lo son por una voluntad divina y que el paraíso les está abierto mientras que ellos viven el infierno sobre la tierra. La lucha contra la pobreza es una falacia gubernamental en tanto que trata de ocultar las raíces del mal: el polo de la riqueza, exclusiva y excluyente. Alcanzar un umbral de pobreza, o, peor, una degradación aún por debajo, es una condición social, un proceso continuo de pauperización que se agrava sin piedad y perdura por numerosas generaciones. Mientras en el polo opuesto, la riqueza a veces se logra -¡cual milagro! – en el lapso de una sola generación (sobre todo en países corruptos del Sur): se dice entonces con gloria que la “¡suerte sonríe!” a los pocos afortunados. De hecho, como se sabe, para llamar a las cosas por su nombre, la esencia del problema reside en la injusticia social con una distribución fuertemente desigual de la riqueza nacional, dejando al extremo el caso de los olvidados del todo y de todos.

Los pobladores del caserío de Battouma, para quienes la vida no vale nada, nos llenan de un profundo sentimiento de humildad. En su silencio, en su miseria oculta, en su desespero cuestionan lo mucho como lo poco que uno puede tener. Es preciso que la insurrección popular inconclusa, desviada de su rumbo vuelva -como hoy en Egipto- a retomar la senda de la rebeldía para hacer triunfar con propiedad algo básico acordado como Derechos Humanos Universales: por ejemplo, satisfacer las necesidades básicas de estos pobladores en situación de marginalidad social y total abandono, desposeídos de sus mínimos derechos ciudadanos. Actuar de forma consecuente para que ellos y muchos otros más recuperen el simple derecho a la vida, la seguridad física, la seguridad alimentaria, la seguridad de una vivienda decente, la educación, la salud, la seguridad de un empleo, fuente de dignidad, la adecuada protección de su medio ambiente, todo cuanto es derecho esencial por incluir en la nueva Constitución nacional tunecina. Dicho de paso, ésta nueva Carta Magna, al cabo de año y medio de tergiversaciones en el seno de la asamblea constituyente, todavía está sujeta a miserable chantaje e infinitas trampas, transacciones impuestas por unos usurpadores seudo-islamistas ajenos a las luchas del pueblo y sus anhelos. Finalmente, al igual que acaban de sufrir un fracaso rotundo e histórico en ese mismo intento en Egipto, la misma suerte los acecha en Túnez.

Mientras tanto, los miles y miles de Yacine y sus familias siguen en el olvido, marginalizados, excluidos, desposeídos de sus derechos humanos y ciudadanos más elementales desde tantas generaciones, hundidos en la cultura inducida de la desesperación. Esta negación de derechos humanos es violación y violencia sufridas, todo a la vez, lo cual transcurre bajo nuestros ojos: resulta una verdadera e intolerable negación de su humanidad. En todo caso, lo que a menudo se opaca por escotoma y obliteración político-ideológicos por parte del poder dominante es que la inhumanidad sufrida, impuesta por otros, vuelve con efecto boomerang, deshumaniza a los que la provocan, la imponen o la toleran de una manera u otra. Dicho en claro, estamos en deuda con los Yacine y sus familias en situación de pobreza o pobreza extrema. En última instancia, se trata de actuar aquí y ahora por salvar su vida y su dignidad humana con el fin concomitante de salvar a la vez la nuestra dignidad, mientras sea tiempo.

En Túnez la insurrección popular de la dignidad o Intifadha el karama esgrimió la consigna de « Trabajo, Libertad y Dignidad Nacional », esto significa claramente: no hay paz social sin justicia social, no hay libertad sin derechos humanos universales para los ciudadanos y ciudadanas en toda equidad y, por supuesto, no hay ni puede haber dignidad nacional sin una Patria para Todos.
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* ELAM, en Cuba y Venezuela: Escuela LatinoAmericana de Medicina. Mientras seguía viviendo en el exilio, el autor con toda modestia tuvo el honor de haber participado activamente desde el inicio en la elaboración de los planes organizativos del ELAM en Caracas.

NOTA: Artículo recién publicado inicialmente en idioma francés por el autor en Túnez con una amplia repercusión a través del diario “Le Temps” y la pagina web “Kapitalis” (algo parecido a Aporrea). La presente traducción en idioma castellano ha sido elaborada gentilmente por Purificación de la Blanca. A la vez, ha sido revisada y en parte ampliada por el autor para mejor orientar lectoras y lectores de habla castellano en cuanto a los contextos pasados y actuales de Túnez.

Les dépossédés de Battouma par Rashid SHERIF

Chronique d’une caravane de solidarité avec les habitants de Douar Battouma, village perché sur les hauteurs de Kroumirie (nord-ouest) où la pauvreté absolue n’interdit pas une certaine dignité dans le dénuement.

Mercredi dernier, nous étions une trentaine de personnes volontaires, des femmes en grande majorité et des jeunes – pour ainsi dire, une représentation spontanée des forces vives qui ont mené la bataille de l’insurrection populaire aux côtés des travailleurs jusqu’au 14 janvier et au-delà.

A pied le long d’une colline
L’initiative de cette caravane de la solidarité revient à des associations et à la chaine Attounissia TV à la suite d’une entrevue avec un petit écolier dans l’émission « Yawmiyet Mouwaten » (Journal d’un citoyen) diffusée sur l’écran de milliers de nos concitoyens émus aux larmes. Il s’agissait d’un nouvel élan pour aller porter des secours en produits comestibles non périssables, des vêtements pour toutes les tailles, des matelas, des couvertures sans oublier d’autres nourritures essentielles de l’esprit, récits et aventures pour stimuler la joie de lire et le rêve d’écoliers désœuvrés sans accès aux colonies de vacances.

Douar Battouma est un hameau peuplé d’une quarantaine de familles, perché sur les hauteurs du mont de Kroumirie à quelques 200 km de Tunis, proche de la frontière algérienne. Sous un ciel dégagé, avec les premières chaleurs de l’été, nous traversons des plaines tondues aux couleurs jaunâtres en fin de récolte du blé et la rentrée du foin, sauf certains retardataires aidés par un groupe de femmes vigoureuses qui soulèvent d’énormes bottes tassées de foin.

Une population vivant dans un total dénuement à 200 km de Tunis.
L’histoire de l’occupation romaine vient spontanément à l’esprit, le fameux grenier de Rome, et au passage les vestiges à Bulla Regia. A la mi-juin, les cours d’eau déjà asséchés laissent présager des tourments pour les villageois. Après le passage de Fernana, nous voilà plongés dans la douceur de la forêt de chênes suivie d’une oliveraie. Notre jeune conducteur annonce soudain la fin du parcours en bus et nous encourage à grimper à pied le long d’une colline. Grimper c’est peu dire à travers les arbustes, les figues de barbarie aux épines menaçantes, en foulant une terre rocailleuse et de boue asséchée. Nous traversons un mince filet d’eau boueuse grisâtre que les habitants – les animaux aussi – sont parfois poussés à s’en abreuver…

Dans ses rêveries, tout au long du trajet, ce passager s’est laissé gagner par une projection de Douar Battouma et ses habitants sous l’emprise de scènes tirées de Luis Buñuel, notamment  »Las Hurdes » et  »Los Olvidados ». Toutefois, les hommes venus à notre rencontre pour guider nos pas ont vite dissipé ces produits imaginaires. A des questions en rapport avec leurs ressources économiques, le problème crucial de l’eau, la marche à pied des écoliers à quelque 10 km du village où se trouve l’école, les conditions climatiques hivernales, les services de santé: à ces questions pêle-mêle les hommes, de leurs voix neutres et au visage sans expression, nous ont introduits dans leur univers en peignant un tableau bien différent de celui décrit par Buñuel.

La frontière intérieure
Quitter Tunis pour se rendre au hameau de Battouma accroché à la chaine du Kroumirie est une manière de traverser une frontière intérieure vers les contrées de la désespérance et de l’inhumanité. Quelqu’un a laissé échapper l’expression: «On se croirait en Somalie!».
Quelques enfants accourent à notre rencontre mal vêtus, pieds nus ou mal chaussés, habillés de poussière avec pour les garçons cheveux coupés courts, les filles cheveux lâchés, plaqués comme des cordes raides. Le manque d’eau conspire contre l’hygiène corporelle. Leur regard éteint se dirige tantôt vers nous tantôt vers nos sacs à dos ou à la main.

Yacine l’élève brillant rêve d’une maison décente pour sa mère.

Certains parmi les visiteurs distribuent à ces enfants des friandises. Un attroupement se fait devant une sorte de hutte en terre glaise, pierraille en saillie et branchage en guise de toit, un petit homme assis au seuil, âgé et desséché, donne la bienvenue d’une voix à peine perceptible. Il faut courber l’échine pour ne pas se cogner la tête à l’entrée et jusqu’au centre de cet espace sombre où se trouve une sorte de lit pour tout meuble sur un sol en terre battue. Une femme âgée toute maigrelette, drapée d’une étoffe délavée nous reçoit et nous serre la main longuement en nous remerciant de notre visite. Elle ne parle pas d’elle quoiqu’elle tienne à peine debout, mais nous dit que l’homme assis par terre devant le seuil ne peut plus dormir à cause de ses douleurs. Dans la pénombre, elle pousse d’un geste incertain sur un interrupteur au bout d’un fil, une faible lampe s’allume accrochée à un bout de branchage sec.

Au fur et à mesure de notre avancée vers les hauteurs, d’autres huttes apparaissent éparses, camouflées par des arbustes. Des femmes élancées et maigres, un bébé sur les bras, se tiennent debout timides et curieuses. Peu à peu, visiteurs et habitants se mêlent dans des conversations animées. Les tranches d’âges sont nettes, des enfants et des adultes de plus en plus âgés, pas de trace d’adolescents ou de jeunes. Les uns seraient partis émigrer vers les régions côtières à la recherche de travail, quelques jeunes filles feraient office de domestique chez des familles à Tunis ou autres villes du pays.

Petit Yacine, héros malgré lui
Plusieurs milliers de téléspectateurs d’Attounissia ont pu donc observer ce petit garçon de onze ans tout chétif, timide ou plutôt intimidé par le brusque intérêt national dont il est devenu l’objet. Son nom, Yacine. C’est effectivement son apparition si émouvante sur le petit écran qui a provoqué cette visite de solidarité quoique cet attroupement bruyant ne soit malheureusement pas à son avantage.

En effet, les familles alentour et les autres enfants surtout le jalousent et quelques-uns même parmi les adultes lui reprochent d’avoir attiré la lumière sur leur grande misère. La misère se cache non par honte mais bien plutôt par un geste ultime de revendication d’une dignité humaine. Aussi, petit Yacine s’est volontairement cloîtré dans la hutte familiale. Il a fallu aller le chercher. Le regard presque craintif, il salue dans un murmure. Ses parents sont là, fiers; ses deux jeunes sœurs aussi. Ce sont des élèves qui, d’année en année, ont récolté les certificats d’excellence envers et contre la malnutrition, les longues distances quotidiennes à pied pleines d’embuches surtout en période hivernale à cause du grand froid et la neige; et le printemps avec les dangereuses crues de la rivière. Le père de Yacine n’a pas de travail rémunéré, il se contente comme ses voisins de gratter une minuscule parcelle de terrain en pente et de ce fait n’a pas de ressource financière. Sans moyens pour subvenir au trousseau scolaire de ses autres filles plus âgées, elles ont du abandonner l’école malgré leur bon rendement scolaire. C’est en fait ce qui guette Yacine et ses deux jeunes sœurs. A la question de ce qu’il aimerait faire plus tard, Yacine répond d’un seul jet avec une lumière dans les yeux: «Je veux devenir médecin pour aider les miens… et même vous aussi, si vous voulez!». Une de ses jeunes sœurs a d’ailleurs le même souhait. Pouvons-nous faire en sorte que cette graine d’hubris ne meure?

Yacine et ses camarades font plusieurs kilomètres à pieds par monts et vallées pour aller à l’école.

Dans la hutte voisine, la grande tante de Yacine nous réclame. Édentée, le regard hagard, l’échine courbée, elle apparait comme une vision floue à travers la pénombre; elle avance les pieds nus sur le sol en terre battue avec une accoutumance qui a fait élargir la plante de ses pieds devenue une sorte de semelle cornue. Son mari âgé de 71 ans, d’après lui, quoiqu’il paraisse un âge bien plus avancé, a de la peine à rester debout appuyé sur son bâton. Il nous confie qu’il a travaillé de longues années comme journalier dans la forêt de Tabarka pour quelques centimes par jour. Aujourd’hui souffrant, il se raccroche désespérément à la vie en compagnie d’une vache en mystérieuse «location» (!) qui cohabite avec lui et sa femme à l’intérieur de la hutte…

Le camion-container chargé des donations s’est arrêté à Fernana où une association caritative locale devrait se charger plus tard de la distribution.

La Vida no Vale Nada ou une Patrie pour Tous
Point n’est besoin d’avoir lu Marx ou de militer à gauche pour saisir les choses essentielles pour une citoyenne et un citoyen éveillés et honnêtes. La pauvreté n’a rien de naturel. La misère fait du pauvre un être déshumanisé. Il faut surtout éviter de se laisser piéger par des pseudo-vérités toutes faites et les sentences solennelles qui tendent à faire croire que les pauvres le sont par une volonté divine et que le paradis leur est ouvert alors qu’ils vivent l’enfer sur terre. La lutte contre la pauvreté est fallacieuse tant qu’il s’agit d’occulter les racines du mal. Atteindre un seuil de pauvreté ou pire un degré en-dessous est une condition sociale, un processus de paupérisation qui s’étale parfois sur plusieurs générations alors qu’il arrive – O Miracle! – que la richesse sourit (quelle métaphore!) en l’espace d’une seule génération… pour les happy few. Aussi, pour appeler un chat un chat, l’essence du problème est liée à la justice sociale et la répartition équitative des richesses et des opportunités.

En ce qui concerne les dépossédés de Battouma, pour qui la vida no vale nada, il s’agit pour nous de comprendre, reconnaitre et ensuite agir au plus près en fonction de la satisfaction des Droits Humains dont les besoins de base sont simplement le droit à la vie, la sécurité physique, la sécurité alimentaire, la sécurité d’un habitat décent, l’éducation, la santé, la sécurité de l’emploi, source de dignité, toutes choses essentielles à inclure dans une Constitution nationale bien comprise et dont Yacine et les siens se trouvent dépossédés depuis plusieurs générations, ce qui est un véritable et intolérable déni d’humanité.
En retour, ce qui est souvent occulté est que l’inhumanité subie reflète en boomerang l’inhumanité de ceux qui la provoquent ou l’imposent d’une manière ou d’une autre. Aussi, sommes-nous en dette vis-à-vis de tous les Yacine et leurs familles qui moisissent dans la pauvreté ou encore la grande misère. Il est temps d’agir pour sauver leur dignité humaine en sauvant la nôtre.

Si l’insurrection populaire a brandi les mots d’ordre de «Travail, Liberté & Dignité Nationale», cela signifie en clair: pas de paix sociale sans justice sociale, pas de liberté sans droits humains universels pour les citoyennes et citoyens dans l’équité et bien entendu pas de dignité nationale sans une Patrie pour tous.

Publié par KAPITALIS : http://www.kapitalis.com/tribune/16671-tribune-les-depossedes-de-battouma-ou-la-tunisie-des-pauvres-accuse-la-tunisie-des-riches.html