Vers un État d’alerte ? par Rashid SHERIF

Depuis la chute de la Confrérie musulmane en Égypte, maison-mère des nahdhaouis, partisans de la VIOLENCE POLITIQUE de bout en bout de leur existence dorénavant de plus en plus réduite comme une peau de chagrin, nous assistons à une véritable escalade verbale publique de ses dirigeants, faite de défi et surtout de menaces de mort contre nos concitoyens, appelant à un bain de sang, situation qu’aucun juge d’instruction n’a daigné s’en charger, comme il se doit dans un État de droit.

La nervosité bouillonnante d’Enahdha, des gens qui accaparent le pouvoir au-delà de la date butoir légale du 23 octobre 2012, reflète leur grande peur: face à un peuple SOUVERAIN de plus en plus impatient, profondément mécontent, mobilisé autour de ses intérêts légitimes à la fois immédiats tels que: Vie chère, insécurité, rejet du noyautage des strates de l’État, chômage in crescendo, violence politique et fascisme rampant à tous les niveaux de la vie sociale et culturelle.

Notre peuple a appris à lutter et vaincre une dictature, à présent il a pour tâche aujourd’hui de regrouper, rassembler ses forces vives pour faire face au danger imminent, car il y a péril en la demeure comme ne cessent de clamer plusieurs voix. Il se dessine une convergence nécessaire et urgente de ses forces vives. D’une part, femmes, jeunes et patriotes de tous horizons, d’autre part partis politiques conscients de leur mission nationale imminente et sacrée: l’ensemble cohérent de nos forces patriotiques doivent impérativement s’articuler, se mettre debout et avancer comme un seul corps vers un horizon libérateur pour enfin réaliser dans les faits jour après jour, ce pourquoi tant de nos enfants se sont sacrifiés et se sacrifient encore de plusieurs façons: le martyr par le feu lorsque la vie ne vaut plus la peine d’être vécue, car elle verse dans l’impasse de l’indignité, l’issue de la torche humaine (plus de cent personnes déjà en Tunisie!); l’aventure en mer de plusieurs milliers de jeunes vers la rive nord européenne et ses terribles cadavres; le mirage du jihad en Syrie traduit en chair à canon de peu de prix, abjects mercenaires de l’OTAN; la violence subie sous forme de chômage forcé et de misère chronique matérielle et morale.

L’ensemble de ce calvaire de notre jeunesse et de notre peuple floué par les attentes d’une assemblée constituante devenue un cirque minable, toute cette souffrance se vit au nom d’une seule et unique espérance, celle d’un pays souverain où se réalisera enfin l’imaginaire populaire de notre Intifadha toujours vivace: « SHOGHL (TRAVAIL). HORRIA (LIBERTÉ). KARAMA WATANIA (DIGNITÉ NATIONALE) ».

P.S.: A titre d’illustration de l’atmosphère évoquée, je vous invite à lire et à partager l’article suivant: »Les Frères musulmans Tunisiens se préparent à la guerre civile ». Dans:

http://www.tunisie-secret.com/Les-Freres-musulmans-Tunisiens-se-preparent-a-la-guerre- civile_a526.html

19 Juillet 2013, article lu 8138 fois
« Nous nous devons d’INCARNER le changement que nous proposons au monde »
« Hemos de ENCARNAR el cambio que propugnamos en el mundo » -Mahatma Gandhi

Acerca de francotiradores ocultos por Rashid SHERIF

En el contexto de una discusión amistosa entre varios corresponsales, acaban de enviarme gentilmente un interesante artículo de Eric Draitser (referencia al pie de este escrito) acerca del tema de los francotiradores como tercera fuerza externa oculta en un conflicto abierto sociopolítico con el fin de intensificarlo hasta el grado alcanzar una guerra civil y un caos fuera de control.
Me gustaría ilustrar este fenómeno con algunos puntos en base por una parte al video presentado por el vocero de la guardia nacional egipcia al día siguiente de los últimos sucesos dramáticos de la matanza del lunes en el Cairo. Por otra parte, en base a conflictos cercanos en los cuales francotiradores habían actuado como tercera fuerza oculta.

El portavoz de la guardia nacional egipcia mencionó a francotiradores no identificados que habían disparado a mansalva desde lo alto de edificios alrededor del cuartel. Efectivamente, en el vídeo presentado he podido entrever furtivos movimientos de personas en lo alto de edificios alrededor de la plaza en el Cairo donde están acampando los manifestantes pro-Morsi, partidarios de los Hermanos Musulmanes (HM).

En su artículo, Eric Draitser presenta situaciones donde francotiradores habían jugado un rol decisivo en Tailandia y Siria como tercera fuerza armada oculta o disfrazada de militares, disparando a mansalva contra los dos bandos en conflicto tratando obviamente de agravar la situación al provocar muertes de los dos lados. Además de estos casos de Tailandia y Siria, hay que recordar también hechos similares ocurridos en Caracas durante el intento de golpe de estado contra el Presidente Chávez. Allí también se había denunciado la presencia de francotiradores ocultos disparando desde lo alto de los edificios tanto contra los manifestantes de la derecha golpista como contra los chavistas desarmados, provocando muertos y heridos de los dos lados. El objetivo de los golpistas era activar los ánimos belicosos y provocar esas muertes que estaban ya anunciadas previamente incluso con cifras en el boletín de prensa ¡gravado de antemano por los militares golpistas! Esos muertos eran para achacárselos a Chávez y así tener elementos muy graves para luego poder procesarlo con cargos de crímenes contra la humanidad.

En el caso de la reciente matanza del lunes en el Cairo, pudiera ser que los dirigentes de los HM hayan preparado el asalto al cuartel de la guardia nacional (con piedras, pocas armas de fuego y cocktail molotov) apostando también a francotiradores listos para intensificar el conflicto con previo conocimiento y aprobación de los asaltantes. En tal caso, se puede suponer que estos últimos estaban preparados a sacrificar sus vidas de una forma u otra. Sin embargo, en el caso contrario en que estos asaltantes no tenían conocimiento previo de la presencia de francotiradores y el doble riesgo que representaban para sus vidas, entonces seria pensar en una trampa puesta por los propios dirigentes de los HM (asegurarse el beneficio de mártires), sino una trampa preparada por fuerzas externas ocultas (¿regionales?) para sembrar el caos y la guerra civil acaso como inicio de un plan de desestabilización y de secesión.

Aquí mismo en Túnez, algo similar ocurrió durante la Intifadha entre el 17 de diciembre 2010 y el 14 de enero 2011 el día en que culminó la insurrección popular y huyó el dictador. Durante aquellos días, y sobretodo pocos días antes y después del 14 de enero, aparecieron de pronto francotiradores ocultos apostados arriba de los edificios. En otros casos no se podía siquiera ubicarlos: estaban ocultos circulando en vehículos que eran « taxi », « ambulancia » o autos de alquiler. Hasta la fecha, se ha hecho del todo para camuflar estos hechos, incluso hasta negar su existencia. Los HM en el poder en Túnez (Ennahdha) se han negado a investigar estos hechos. Estando al frente del ministerio del interior han rechazado también las demandas reiteradas del pueblo por sacar a la luz los archivos de la policía secreta y la policía especial presidencial de la época de las dos dictaduras. De hecho, los HM en Túnez como en Egipto han simplemente recuperado el sistema represivo de la dictadura para ponerlo a su servicio, incluyendo a las viejas milicias fascistas del pasado a la cual añadieron sus propias milicias armadas salafistas, peores aún.

La simple pregunta habitual: ¿A quién benefician los crimines de francotiradores? ¿Quién beneficiaría del caos que tratan de provocar (matanzas, guerra civil…)? La respuesta en el caso de Venezuela es obviamente la derecha, la extrema derecha y sus apoyos externos. En Caracas, la investigación arrojó que se había tratado de mercenarios colombianos del para-militarismo contratados por la derecha local e internacional (¿Uribe y la CIA?), tratando de fomentar el golpe de estado contra Chávez. Eso no sería de extrañar ya que otros sucesos posteriores a mano de estos mercenarios colombianos ocurrieron en Venezuela; fueron apresados en gran número y luego beneficiaron de la gracia presidencial de Chávez quien los devolvió a Colombia. Desgraciadamente siguen las mismas amenazas hoy en día contra Venezuela desde el país vecino. Otra tercera parte externa implicada (además de Colombia) en ese intento de golpe de estado fueron gobiernos de Washington (Bush) y de España (Aznar) en mutua coordinación, sus embajadores en Caracas estaban activamente implicados.

En Egipto, tratando de contestar a esa misma pregunta a quién beneficia el crimen de los francotiradores, diría: Descartando a la guardia nacional que no tenía nada que ganar con muertos de los HM, el primer beneficiado (y lo ha demostrado) han sido los propios dirigentes de los HM que siguen alzados en la calle, llamando al « Jihâd » para una guerra civil. Han llevado imágenes mórbidas de sus muertos y heridos en pantallas gigantes en la plaza y por Facebook, enarbolándolos como “trofeos” día y noche para la movilización emocional de sus tropas y acaso ganar alguna simpatía del lado de sus opositores. Luego, desde el exterior, serían beneficiadas partes implicadas como Turquía y sobretodo Qatar junto con Israel.

Insistimos de nuevo aquí acerca del plan diabólico secesionista de este “trío”, financiado por Qatar para dividir a Egipto, al reclamar los HM un territorio altamente estratégico (el cual costó un guerra) a la vez verdadero pulmón del país, conformado por el Nilo, el Canal de Suez y las casi únicas tierras fértiles a lo largo de ese rio; o sea un territorio de norte a sur que se extiende desde Port Said sobre el mediterráneo, pasando por el Canal hasta la frontera con Sudán, entre el Nilo y el Mar rojo, incluyendo la península del Sinaí ya bajo el fuego de la rama más radical de los HM…a dos pasos de Israel: ¡Nada menos!

En cuanto a los sucesos ligados a los francotiradores en Túnez (los que mataron e hirieron cientos de personas), para nosotros el beneficiario del caos ha sido obviamente el dictador él mismo y su régimen con sus apoyos occidentales, por supuesto. También, como tercera parte externa, señalamos el error monumental del vecino Coronel Gadhafi quien estaba totalmente contrario a la insurrección del pueblo tunecino: lo declaró públicamente, ofreció incluso apoyo militar al régimen y de paso dio una información tendenciosa a Chávez quien entonces no podía entender de inmediato el proceso genuino de insurrección popular pacifico en curso.

Más aún, Gadhafi ordenó una concentración de sus tropas fuertemente armadas a nuestras fronteras listas para una invasión del país y así reinstalar al dictador cuya esposa (de origen libio y con estrechos nexos con la familia Gadhafi) había viajado con urgencia a Trípoli para pedir ayuda militar (y de paso, recibió un pasaporte diplomático libio a su nombre, por si acaso…).

El gobierno francés de Sarkozy otra desprestigiada tercera parte en el conflicto, ofreció abiertamente -como se sabe- enviar tropas anti-motines especiales para socavar el movimiento insurreccional. Pero no pensamos que ese gobierno haya fomentado de una forma u otra la acción de los francotiradores los cuales más bien formaban parte de la “camisas negras”, una sección especial dirigida y controlada directamente desde el palacio Presidencial. Se esperaba con el terror de los francotiradores y la matanza en el terreno por la policía provocar un caos tal como para que el pueblo insurrecto recapacite dando preferencia a la « paz » y el « orden » de la dictadura. En realidad, cuanto más ciudadan@s fueron asesinad@s por la policía y los francotiradores, más se intensificó la movilización del pueblo pacífico en las calles con mujeres y jóvenes al frente.

En definitiva, el frecuente recurso a fuerza oculta de francotiradores para sembrar un terror mayor e intensificar el conflicto entre dos bandos pudiera ser fomentado por una de las dos partes. Pero pudiera también ser activado sea por una tercera fuerza externa (regional o internacional) totalmente oculta actuando por cuenta propia, sea por esa fuerza actuando en complicidad con una de las dos partes en conflicto para sembrar un caos fuera de control.
___________________________________________________
Referencia del artículo de Eric Draitser: Fomentar la guerra civil en Egipto
Por Eric Draitser
Global Research, 11 de julio 2013
StopImperialism.com

De Charybde en Scylla por Rashid SHERIF

Hoy como ayer, pueblos africanos hermanos de Túnez y Egipto siguen tejiendo lazos más estrechos aún en su empresa liberadora. Recordemos que la ciudad del Cairo fue fundada y construida en 969 por pioneros Imazighen, pueblo originario tunecino. La famosa mezquita-universidad del Azhar testimonia hasta hoy en día de su gran obra.

Al estallar el 14 de enero 2011 la chispa insurreccional tunecina, Mubarak el dictador declaró con gran susto: “¡Egipto no es Túnez!”. Once días más tarde, esa chispa barrió con su reino. Este 30 de junio, el pueblo egipcio volvió a recuperar esa misma llama insurreccional para asegurar los objetivos de su lucha desviada por los Hermanos Musulmanes (HM). Al día siguiente, otro asustado en Túnez, jefe de la rama local de los HM en el poder declaró con apuro: “¡Túnez no es Egipto!”.

Tanto en Egipto como en Túnez, al año de acaparar el poder, los HM desviaron de su rumbo el movimiento insurreccional en el cual nunca tuvieron participación. Se apoderaron de la asamblea constituyente y del aparato del Estado, excluyeron sus oponentes, forjaron una nueva constitución a su antojo para instaurar una teocracia totalitaria o califato. Con arrogancia y discurso soberbio religioso se declararon ejecutores del mandato de Allah sobre la tierra, lo cual decían exige aplicación de la “charia” islámica como constitución y ley para gobernar al mínimo durante cincuenta años. Dividieron al pueblo entre creyentes e impíos, ateos y paganos, declararon enemigos a cristianos, judíos y chiitas. El famoso lema de los insurgentes, “Trabajo, Libertad & Dignidad Nacional”, lo cambiaron en “Allahu Akbar” [Dios es grande] gritado tres veces e ya. En su trance, ebrios con su poder “caído del cielo”, menospreciaron la voluntad liberadora del pueblo oprimido; recuperaron simplemente el sistema liberal neocolonial arrollador en que se apoyaba el derrocado dictador y organizaron su milicia fascista en Túnez como en Egipto. A la vez, reprimieron a mujeres, jóvenes, artistas, periodistas, intelectuales, académicos; entablaron alianzas internacionales con fuerzas retrogradas, las del imperio, los sionistas y su apéndice hinchado de petrodólares, Qatar.

Mientras tanto, la economía de ambos países se hundía bajo la ineptitud de sus agentes leales pero incompetentes. La inseguridad se extendió aún más en las calles. Miles de mujeres han sido violadas impunemente en ambos países. Pasando así de Charybde en Scylla, el pueblo egipcio realizó con brutal despertar el terrible desastre y echó de nuevo a andar con mujeres y jóvenes al frente, tal como ocurrió durante la primera Intifadha, con Túnez en camino.

Este último 30 de junio, trente millones de egipcios se volcaron a las calles decididos a permanecer allí hasta la caída de los nuevos opresores: Un dato sin antecedente en la historia por su magnitud. Es así como el pueblo egipcio volvió en recuperar el hilo de su lucha insurreccional como protagonista de la misma, pero ésta vez con nuevas cartas y logros de mayor alcance histórico. He aquí cinco puntos fundamentales por destacar:

1) Tanto la policía como las fuerzas armadas rectificaron de forma espectacular su posición anterior durante la primera Intifadha cuando reprimieron violentamente al pueblo, poniéndose esta vez a su servicio, y en contra de los HM. De allí la falsedad de la denuncia de un supuesto golpe de Estado. De hecho, se realizó una solida coalición cívico-militar incluyendo la armada, clase media, sindicatos, clérigo sunita y copto, movimientos sociales y clase política tradicional. Frente a este conjunto heterogéneo pero unido, los HM aparecen como una simple secta hostil, aislada y periférica.

2) La nueva coalición no es de corte ideológico, tiene por misión la salvación nacional. O sea, en Túnez como en Egipto, la situación de emergencia exige una polarización de fuerzas: Patriotas frente a falsos devotos vendepatria.

3) El fracaso de los HM entierra el “Islam político moderado” made in USA. Este es un hecho histórico trascendental con futuras repercusiones en la región. Para los HM en Egipto y sus ramas afuera se trata de un shock brutal, un terremoto que está provocando en sus filas reacciones regresivas en forma de violencia fascista.

4) La derrota de los HM habrá sido el inicio de una saludable aunque tardía separación entre religión islámica y Estado para al fin abrir paso hacia una modernidad política.

5) Este renacimiento de una sociedad política basada en una sociedad civil protagónica surge a raíz del movimiento juvenil “Tamarrod” (rebelión) recién creado en Egipto, motor esencial del nuevo episodio insurreccional. Constituye la promesa de movimientos sociales con representación política de nuevo corte para pueblos africanos y del Oriente Medio.

CRISIS POLITICA en EGIPTO y su DESENLACE por Rashid SHERIF

Nota rápida
*
“No basta querer, es preciso conocer el camino”
Rabindranàth Thakur

Estando todavía bajo el efecto estimulante de un acontecimiento en pleno desarrollo, como dijera el buen amigo Walter Martínez, he aquí unos apuntes como primera lectura para dar a conocer desde el ángulo tunecino, el alcance del desenlace de la crisis política en Egipto, ocurrido hace pocos instantes.

Se trata sin la menor duda del evento histórico de mayor envergadura ocurrido hoy en Egipto con repercusiones a través del conjunto de países de la región con mayorías musulmanas donde el plan de Washington ha tratado de incrustar su formula artificial de un “Islam político moderado”. Este acontecimiento de gran magnitud ha de tener en un futuro a corto y mediano plazo fuerte eco en aquellos países donde se había ya instalado gobiernos islamistas y en los que se proyectan tales gobiernos como en Siria hoy invadida por mercenarios islamistas fanatizados al servicio del imperio y el sionismo.

Hay que recalcar, contrariamente a las declaraciones de los hermanos musulmanes y salafistas egipcios que hoy martes 9 de julio no ha habido un golpe de estado sino más bien una intervención de arbitraje necesario y oportuno por parte de las fuerzas armadas, protagonista central de la vida sociopolítica en Egipto desde los tiempos remotos de la antigüedad. Las fuerzas armadas han puesto su peso a favor de las exigencias legitimas del pueblo con manifestaciones únicas en su historia por su magnitud, unos 32 millones de ciudadanos/as tomando las calles de nuevo a iniciativa de la juventud, reconectando con su gesta rebelde del 25 de Enero 2011 cuando llamaron a derrocar al Presidente Mubarak.

El día de hoy marca la más desastrosa e irreversible derrota de los islamistas en el poder. En apenas un año, los hermanos musulmanes y su apéndice los salafistas de toda tendencia han abusado de ese poder de la forma más arrogante con el triunfalismo más burdo. El largo discurso ayer en altas horas de la noche del Presidente derrocado Mursi demuestra una verdadera ceguera política frente a los acontecimientos, llegando a amenazar al pueblo con la guerra civil. Era un discurso cuasi idéntico al de Mubarak pocas horas antes de ser derrocado cuando también exigió al pueblo escogerlo a él o al caos con derramamiento de sangre. Al igual que su predecesor, llamó a respetar la legitimidad absoluta de su mandato obviando el hecho de que tal mandato solo emana del pueblo quien decide hoy con razón anular ese mandato con una mayoría respetable.

He aquí desde éste ángulo unos puntos definitorios del acontecimiento de hoy:

1) Se ha consagrado al fin una ruptura crítica fundamental entre islamismo e Islam, reduciéndose en todas partes los islamistas a una simple agrupación política sin su máscara religiosa.

2) Se ha derrotado en el país con mayor población en la región y con carácter geoestratégico clave la estrategia importada desde Washington de un “Islam político moderado”. Se ha hecho evidente pues que ésta etiqueta política es totalmente incompatible con los valores de democracia y libertad.

3) Se ha hecho también evidente que ésta etiqueta no es más que otra máscara por una parte a favor del plan estratégico imperial llamado “El Nuevo Gran Oriente Medio”; por otra parte por colusión y convergencia con éstos planes imperiales, a favor del diseño oculto de estos islamistas con su objetivo final de crear un califato, o sea una teocracia sunita totalitaria.

4) Tal proyecto de un califato revela claramente que éstos grupos con su agenda en referencia con un pasado (el califato) que ni siquiera existe en la historia de estos países, tratan de tomar el poder sea por la vía de las urnas sea por las armas y el terrorismo (como lo han intentado en varias oportunidades en el pasado), precisamente para primero destruir el Estado, negar las fronteras, la bandera nacional y por ende la propia patria a nombre de ese califato integrado en el seno de una ilusoria “umma islàmia” o amplia agrupación islámica, desde el Este al Oeste, aplicando como constitución una hipotética y arbitraria “charia islámica”. De hecho se trata de elementos minoritarios apátridas y vendepatria.

5) Con las riendas del poder en sus manos en Egipto como en Túnez y otras partes (Sudan y autocracias medio-orientales), han infiltrado de forma abusiva los órganos del Estado con sus elementos leales pero incompetentes, creando caos y bancarrota económica y financiera, motivo del descontento y despertar de los pueblos que ellos tratan de subyugar.

6) Desde el poder han hecho uso de la violencia social y política –llegando al asesinato político- armando un brazo militar salafista y unas milicias fascistas que persiguen a las mujeres, los jóvenes, los periodistas, los artistas e intelectuales, los académicos y cualquiera que se opone a ellos: con esto solo han reactivado su violencia terrorista del pasado.

7) Divide y reina: En países donde ha habido desde siglos un sentido común de pertenencia, ellos con esta vieja regla de la división han tratado de fragmentar la identidad nacional de la población, con ataques verbales y físicos, tratando de dividir la población entre creyentes y impías, ateos y paganos; han fomentado agresiones entre sunitas y chiitas, musulmanes y coptos en Egipto, y en Túnez entre musulmanes y judíos, sunitas y chiitas, al igual que en otras partes.

Finalmente, si el 14 de Enero del 2011 el pueblo tunecino lanzó hacia Egipto y más países la famosa chispa de la Intifadha del Karâma, a su vez en el día de hoy el pueblo valiente de Egipto ha demostrado que esa Intifadha o insurrección popular pacifica ha quedado inconclusa y ha de seguir ahora su curso permanente en Túnez y otras partes hasta alcanzar la verdadera y definitiva liberación y soberanía nacional.

Túnez, 9 de julio 2013 a las 11:27 pm

Los desposeídos de Battouma por Rashid Sherif

El polo de la pobreza incrimina al polo de la riqueza

Crónica de una caravana de solidaridad con los pobladores del caserío Battouma, encaramado en las alturas del monte Kroumirie, al noroeste de Túnez, donde la gran miseria no excluye una cierta dignidad.

Éramos unos treinta voluntarios, mujeres y jóvenes en su mayoría, una representación espontánea, por así decirlo, de las fuerzas sociales que asumieron con valor la batalla de la insurrección popular (Intifadha) junto a los trabajadores, la cual culminó el 14 de enero 2011pero ha quedado inconclusa hasta hoy.

Desde el valle al monte, siguiendo huellas de la Historia

La iniciativa para la caravana de solidaridad fue a cargo de asociaciones civiles y la popular cadena Attounissia TV después de su reportaje acerca de una pequeña aglomeración hundida en la pobreza extrema, olvidada entre los olvidados en las montañas del país donde se había entrevistado también a un joven alumno de primaria, emisión seguida en la pantalla por miles de nuestros conciudadanos conmovidos hasta las lágrimas. Esta modesta acción solidaria iba a llevar ayuda en productos comestibles no perecederos, ropa de todas las tallas, colchones, mantas, sin olvidar otros alimentos esenciales como libros de cuentos al alcance de todas edades escolares para estimular el placer de leer y el sueño de estos escolares desocupados en el verano, los que quedan sin acceso alguno a las colonias de vacaciones al borde de mar.

Douar Battouma está poblado por cerca de cuarenta familias, es un caserío encaramado en las alturas del Monte Kroumirie, a unos 200 km al noroeste de Túnez la capital, cerca de la frontera con Argelia. Bajo un cielo despejado, con los primeros calores del verano, cruzamos los llanos segados de color amarillento después de la cosecha de trigo y el regreso del forraje, salvo en algunas aéreas donde los rezagados siguen ayudados por un grupo de mujeres vigorosas que levantan hacia atrás enormes gavillas repletas de heno.

Era la región del famoso granero de Roma luego de la destrucción de Carthago. Al pasar por los vestigios erguidos de Bulla Regia, surge en la mente la antigua ocupación romana de Túnez, país entonces llamado Ifriqya (nombre originario que luego pasó a ser África para todo nuestro continente). En realidad, desde hace más de tres mil años, por estas amplias llanuras fértiles y las majestuosas montañas al horizonte, habían desfilado tantas invasiones y colonizaciones saqueando y explotando esta tierra generosa expuesta a la codicia foránea por su posición geoestratégica y sus vulnerables costas mediterráneas demasiado abiertas. Nuestros pueblos originarios, nómadas y sedentarios, Imazighen y judíos, semitas todos, habían convivido en harmonía por miles de años antes de ser subyugados, entrar en rebeldía, derrotar a los invasores, perder batallas, fomentar sublevaciones victoriosas recobrando su poder, pasar de nuevo largas noches de indignidad, acumular nuevas fuerzas para seguir la lucha liberadora hasta nuestros días. Por estas tierras que todavía nos alimentan se ha derramado tanta sangre y se ha cometido hasta un genocidio de nuestros pueblos originarios Imazighen de los cuales hoy solo quedan como escapados en refugios algunos miles de pobladores invisibilizados sobreviviendo en partes montañosas hacia donde viajamos ahora y en otras remotas regiones desérticas del sureste del país.

Como parte de nuestra historia trágica, mencionamos rápidamente una verdadera cadena de invasiones: los Canaán (llamados Phénicios por los griegos) provenientes del norte del Líbano (hoy Tyr) antes de la era cristiana (-1101) fundaron más tarde (-814) Carthago. Luego la invasión romana y su ocupación del territorio (-123 hasta final del siglo IV de la era actual). Siguieron las invasiones de los Vándalos (430) y los Bizantinos (533). A mediados del siglo VII llegaron desde la península arábica los invasores de turno, hordas famélicas y sedientas de sangre, con pretexto de difundir una nueva religión monoteísta, el Islam. Entre estos conquistadores y los pueblos Imazighen la lucha ha sido permanente: los primeros tratando de imponer su dominación (arabizando e islamizando) por extensión abusiva y guerrera de la noción de ‘Jihâd’ -otrora limitada a su territorio propio de Arabia- en toda la región del norte de África; los segundos resistiendo generación tras generación hasta su agotamiento por holocausto en Túnez mientras siguen constituyendo gran parte de los pueblos de Argelia y Marruecos –mal llamados “Berberes”, una connotación racista de los griegos y romanos. A mediados del siglo XVI, los colonizadores árabes y sus territorios propios fueron ellos mismos sometidos bajo el imperio otomano. Túnez entonces pasó a ser un reinado turco con la dinastía turca de los Bey la cual beneficiaba de una semi-autonomía en relación con el Sultán en Istambul. Una vez derrotado y fragmentado el imperio otomano, bajo el pretexto de haberse quedado ahogado con impagable deudas con Francia, el Bey de Túnez firmó en 1881el tratado de sumisión al nuevo poder colonial bajo el eufemismo de “protectorado” francés. Luego de generaciones de resistencia y rebeldía del pueblo, se logró en 1956 una independencia formal que facilitó la destitución del reinado beylical con la proclamación de la Republica tunecina dentro del nuevo contexto neocolonial europeo en África.

Volviendo al curso de nuestro recorrido, con el desfile del paisaje y la mente repasando nuestra historia, salimos del llano y seguimos cuesta arriba con virajes apretados. Estando a mediados de junio, los ríos ya se han secado dejando presagiar dolores de cabeza para los habitantes de la región. Llegamos al pueblecito de Fernana donde dejamos el camión cargado con donaciones. Una asociación civil local se ha encargado de su posterior distribución en el caserío de Battouma. Subiendo la cuesta, nos sumergimos en la sombra dulce y refrescante del bosque de roble y a continuación pasamos por un olivar frondoso. A los pocos kilómetros, de repente el joven chofer de nuestro bus anunció el fin de la carretera y nos animó con chistes a subir a pie a lo largo de una áspera colina. Nos lanzamos bajo un fuerte sol a través de los arbustos, chumberas con amenazantes espinas, pisando una tierra rocosa y de barro seco. Cruzamos un riachuelo con residuo de agua fangosa gris que los residentes -animales también- a veces se ven obligados a beber…

En su imaginario, a lo largo del viaje, este pasajero se ha dejado también llevar por una proyección de Douar (caserío) Battouma y su gente a través de las escenas de Luis Buñuel, como “Las Hurdes” y “Los olvidados”. Sin embargo, los hombres flacos que llegaron a nuestro encuentro para guiar nuestros pasos mientras subíamos la cresta, rápidamente disiparon estas fantasías. Contestaron con pocas palabras nuestras preguntas apresuradas relacionadas todo a la vez con sus recursos económicos, la cuestión crucial del agua, la ausencia de servicios de salud, el recorrido de los escolares que caminan de madrugada y sin desayuno hasta 10 km hacia el pueblecito donde está ubicada la escuela. Preguntamos acerca del clima invernal con nieve y la tragedia cuando ésta se derrite creando inundaciones en la primavera, con la crecida del rio bajo intensas lluvias que inundan las chozas, alguna que otra mujer que dio a luz a mitad del camino hacia el pueblo: A semejante avalancha de preguntas, los hombres con voz baja, verbo lento y rostro neutro, nos han introducido de buena gana en su universo escondido, pintando un cuadro muy diferente al descrito por Buñuel.

La frontera interior

Dejar Túnez, la capital, para dirigirse a Douar Battouma enganchado a lo alto de la cadena montañosa del Kroumirie es una manera de cruzar una frontera interior adentro del mismo
país, unos parajes de la desesperación. Alguien dijo: “¡Es como Somalia!”.
Algunos niños vienen corriendo a nuestro encuentro mal vestidos, descalzos o mal calzados, cubiertos de polvo, cabellos cortados cortos para los niños, las chicas con pelo suelto espeso, caído como cuerdas flojas. La escasez de agua conspira contra la higiene personal. Su mirada apagada se dirige lo mismo a nosotros como hacia nuestras mochilas o bolsas en las manos.

Algunos visitantes distribuyen golosinas a los niños. Una multitud se concentra frente a una especie de choza de barro, grava y ramas que sobresalen a manera de techo. Un hombre pequeño sentado en el umbral, viejo y maltrecho, da la bienvenida con una voz apenas audible. Debe uno inclinarse para evitar golpearse la cabeza en la entrada y hasta el centro de este exiguo espacio oscuro. Una especie de cama, único mueble, yace sobre un piso de tierra. Una mujer anciana muy flaca, jorobada, cubierta con una tela descolorida nos recibe y nos aprieta la mano largamente agradeciendo nuestra visita. Ella no habla siquiera de sí misma aunque se sostiene apenas de pie, pero dirige nuestra atención hacia aquel hombre sentado en el suelo delante del umbral, lamenta que él no puede dormir a causa de mucho dolor. En la oscuridad, ella empuja con gesto incierto un interruptor en el extremo de un hilo colgado de una rama seca, nos alumbra con una tenue lámpara.

A medida que progresamos hacia las alturas, semejante chozas aparecen dispersas, ocultas por arbustos. Mujeres delgadas de pie con un bebé en los brazos, nos miran fijo, tímidas y curiosas. Poco a poco, visitantes y lugareños se mezclan en animadas conversaciones. Los grupos de edad aparecen con claridad: niños y adultos cada vez mayores; no hay rastro de adolescentes o jóvenes. Ambas categorías han probablemente migrado en busca de trabajo: Mientras las jóvenes actuarían como criadas al servicio de familias urbanas de la capital y otras ciudades; los jóvenes se refugian en zonas costeras como jornaleros, a menos que por desespero deciden retar la muerte al cruzar el mar hacia Sicilia en barcas de pescador. En el país, al igual que en África del oeste, se cuentan por varios miles los jóvenes migrantes desaparecidos, ahogados en el mar. Se estima a más de 25 000 jóvenes los que han emprendido esa vía marítima de escape de la miseria. Mientras unos 2 000 hombres en edad laboral han sufrido un lavado de cerebro en mezquitas a mano de los salafistas integristas para luego ser enrolados como mercenarios en Siria por cuenta de la OTAN.

Pequeño Yacine, héroe a su pesar

Millones de telespectadores de la cadena Attounissia han podido observar a éste pequeño alumno de once años, enclenque, tímido o más bien intimidado por el repentino interés nacional del que ha sido objeto. Su nombre, Yacine. Es efectivamente su frágil aparición tan conmovedora en la pequeña pantalla la que provoca ésta sorpresiva visita de solidaridad, aunque sin saberlo nuestro tumulto bullicioso esté desgraciadamente lejos de ser en su favor.

De hecho, varias familias y otros niños alrededor se han mostrado especialmente envidiosos. A la vez, adultos le reprochan haber atraído tanta luz cruda focalizada hacia la situación de pobreza extrema del caserío, como estigma. Este resentimiento no está relacionado con algún sentido de vergüenza, sino refleja más allá de la pobreza un último gesto de reivindicación de su dignidad humana. Es así como el pequeño Yacine se ha voluntariamente encerrado en la choza familial. Tuvimos que ir a buscarlo. La mirada casi temerosa, nos da la bienvenida en un susurro. Sus padres están ahí, orgullosos de los logros académicos del niño y de sus dos hermanas más jóvenes.

Estos escolares ejemplares han recogido año tras año un verdadero acopio de Certificados de Excelencia a pesar de su evidente desnutrición, las largas distancias a pie recorridas todos los días llenas de peligro como cuando son acosados por animales salvajes. También en el invierno sin ropa adecuada enfrentan el frío cruel y la nieve; mientras en la primavera el derrite de la nieve junto con lluvias intensas provoca inundaciones y crecida del río. El padre de Yacine no tiene trabajo remunerado, ya que al igual que sus vecinos sobrevive tratando de arrancar algún nutriente de una pequeña parcela de la pendiente y por lo tanto no tiene recursos financieros. Sin los medios para pagar el equipo escolar de sus otras cinco hijas mayores, el padre se vio obligado a que ellas abandonen la escuela a pesar de su buen rendimiento académico. Esto es todavía el riesgo que pudiera pasar para Yacine (le falta un año para finalizar la primaria) y sus dos hermanas menores. Cuando se le preguntó qué quería hacer en el futuro, Yacine respondió con una luz en sus ojos: “¡Quiero ser médico para ayudar a los míos… e incluso a ustedes también, si quieren!”. Una de sus hermanas menores expresó el mismo deseo. ¿Acaso podemos permitir que semejante semilla de Hubris pueda llegar a perderse? Al instante, me atravesó la mente imagen de estudiantes africanos en la Escuela de Medicina del ELAM*…

En la siguiente choza, la tía abuela de Yacine nos reclama. Desdentada, mirada ojerosa, columna curvada, aparece como visión borrosa en la oscuridad, avanza pies descalzos sobre el piso de tierra: de tanto caminar así se había convertido la planta ensanchada y endurecida de sus pies en una suerte de suela natural. Su esposo, 71 años de edad, según dijo, pero parece una edad mucho más avanzada, tiene dificultad al ponerse de pie apoyándose en su bastón. Dice que ha trabajado durante muchos años como jornalero en el bosque de Tabarka por unos centavos al día. Con todo, él y su esposa se aferran desesperadamente a la vida compartiendo su choza con una vaca que dice haber “alquilado” en cambio de su mínima parcela de tierra…

La Vida No Vale Nada o Patria Para Todos

No es necesario haber leído a Marx ni siquiera ser militante de izquierda para captar aquí lo esencial siendo una ciudadana y un ciudadano despiert@ y honest@. La pobreza no tiene nada de natural. Es un subproducto a consecuencia de la acumulación de riqueza. La miseria hace del pobre un ser deshumanizado. Es especialmente importante para los que no padecen de hambre evitar ser atrapados por las seudo-verdades y las sentencias solemnes que tienden a hacernos creer que los pobres lo son por una voluntad divina y que el paraíso les está abierto mientras que ellos viven el infierno sobre la tierra. La lucha contra la pobreza es una falacia gubernamental en tanto que trata de ocultar las raíces del mal: el polo de la riqueza, exclusiva y excluyente. Alcanzar un umbral de pobreza, o, peor, una degradación aún por debajo, es una condición social, un proceso continuo de pauperización que se agrava sin piedad y perdura por numerosas generaciones. Mientras en el polo opuesto, la riqueza a veces se logra -¡cual milagro! – en el lapso de una sola generación (sobre todo en países corruptos del Sur): se dice entonces con gloria que la “¡suerte sonríe!” a los pocos afortunados. De hecho, como se sabe, para llamar a las cosas por su nombre, la esencia del problema reside en la injusticia social con una distribución fuertemente desigual de la riqueza nacional, dejando al extremo el caso de los olvidados del todo y de todos.

Los pobladores del caserío de Battouma, para quienes la vida no vale nada, nos llenan de un profundo sentimiento de humildad. En su silencio, en su miseria oculta, en su desespero cuestionan lo mucho como lo poco que uno puede tener. Es preciso que la insurrección popular inconclusa, desviada de su rumbo vuelva -como hoy en Egipto- a retomar la senda de la rebeldía para hacer triunfar con propiedad algo básico acordado como Derechos Humanos Universales: por ejemplo, satisfacer las necesidades básicas de estos pobladores en situación de marginalidad social y total abandono, desposeídos de sus mínimos derechos ciudadanos. Actuar de forma consecuente para que ellos y muchos otros más recuperen el simple derecho a la vida, la seguridad física, la seguridad alimentaria, la seguridad de una vivienda decente, la educación, la salud, la seguridad de un empleo, fuente de dignidad, la adecuada protección de su medio ambiente, todo cuanto es derecho esencial por incluir en la nueva Constitución nacional tunecina. Dicho de paso, ésta nueva Carta Magna, al cabo de año y medio de tergiversaciones en el seno de la asamblea constituyente, todavía está sujeta a miserable chantaje e infinitas trampas, transacciones impuestas por unos usurpadores seudo-islamistas ajenos a las luchas del pueblo y sus anhelos. Finalmente, al igual que acaban de sufrir un fracaso rotundo e histórico en ese mismo intento en Egipto, la misma suerte los acecha en Túnez.

Mientras tanto, los miles y miles de Yacine y sus familias siguen en el olvido, marginalizados, excluidos, desposeídos de sus derechos humanos y ciudadanos más elementales desde tantas generaciones, hundidos en la cultura inducida de la desesperación. Esta negación de derechos humanos es violación y violencia sufridas, todo a la vez, lo cual transcurre bajo nuestros ojos: resulta una verdadera e intolerable negación de su humanidad. En todo caso, lo que a menudo se opaca por escotoma y obliteración político-ideológicos por parte del poder dominante es que la inhumanidad sufrida, impuesta por otros, vuelve con efecto boomerang, deshumaniza a los que la provocan, la imponen o la toleran de una manera u otra. Dicho en claro, estamos en deuda con los Yacine y sus familias en situación de pobreza o pobreza extrema. En última instancia, se trata de actuar aquí y ahora por salvar su vida y su dignidad humana con el fin concomitante de salvar a la vez la nuestra dignidad, mientras sea tiempo.

En Túnez la insurrección popular de la dignidad o Intifadha el karama esgrimió la consigna de « Trabajo, Libertad y Dignidad Nacional », esto significa claramente: no hay paz social sin justicia social, no hay libertad sin derechos humanos universales para los ciudadanos y ciudadanas en toda equidad y, por supuesto, no hay ni puede haber dignidad nacional sin una Patria para Todos.
_________________________________________________________________
* ELAM, en Cuba y Venezuela: Escuela LatinoAmericana de Medicina. Mientras seguía viviendo en el exilio, el autor con toda modestia tuvo el honor de haber participado activamente desde el inicio en la elaboración de los planes organizativos del ELAM en Caracas.

NOTA: Artículo recién publicado inicialmente en idioma francés por el autor en Túnez con una amplia repercusión a través del diario “Le Temps” y la pagina web “Kapitalis” (algo parecido a Aporrea). La presente traducción en idioma castellano ha sido elaborada gentilmente por Purificación de la Blanca. A la vez, ha sido revisada y en parte ampliada por el autor para mejor orientar lectoras y lectores de habla castellano en cuanto a los contextos pasados y actuales de Túnez.

Les dépossédés de Battouma par Rashid SHERIF

Chronique d’une caravane de solidarité avec les habitants de Douar Battouma, village perché sur les hauteurs de Kroumirie (nord-ouest) où la pauvreté absolue n’interdit pas une certaine dignité dans le dénuement.

Mercredi dernier, nous étions une trentaine de personnes volontaires, des femmes en grande majorité et des jeunes – pour ainsi dire, une représentation spontanée des forces vives qui ont mené la bataille de l’insurrection populaire aux côtés des travailleurs jusqu’au 14 janvier et au-delà.

A pied le long d’une colline
L’initiative de cette caravane de la solidarité revient à des associations et à la chaine Attounissia TV à la suite d’une entrevue avec un petit écolier dans l’émission « Yawmiyet Mouwaten » (Journal d’un citoyen) diffusée sur l’écran de milliers de nos concitoyens émus aux larmes. Il s’agissait d’un nouvel élan pour aller porter des secours en produits comestibles non périssables, des vêtements pour toutes les tailles, des matelas, des couvertures sans oublier d’autres nourritures essentielles de l’esprit, récits et aventures pour stimuler la joie de lire et le rêve d’écoliers désœuvrés sans accès aux colonies de vacances.

Douar Battouma est un hameau peuplé d’une quarantaine de familles, perché sur les hauteurs du mont de Kroumirie à quelques 200 km de Tunis, proche de la frontière algérienne. Sous un ciel dégagé, avec les premières chaleurs de l’été, nous traversons des plaines tondues aux couleurs jaunâtres en fin de récolte du blé et la rentrée du foin, sauf certains retardataires aidés par un groupe de femmes vigoureuses qui soulèvent d’énormes bottes tassées de foin.

Une population vivant dans un total dénuement à 200 km de Tunis.
L’histoire de l’occupation romaine vient spontanément à l’esprit, le fameux grenier de Rome, et au passage les vestiges à Bulla Regia. A la mi-juin, les cours d’eau déjà asséchés laissent présager des tourments pour les villageois. Après le passage de Fernana, nous voilà plongés dans la douceur de la forêt de chênes suivie d’une oliveraie. Notre jeune conducteur annonce soudain la fin du parcours en bus et nous encourage à grimper à pied le long d’une colline. Grimper c’est peu dire à travers les arbustes, les figues de barbarie aux épines menaçantes, en foulant une terre rocailleuse et de boue asséchée. Nous traversons un mince filet d’eau boueuse grisâtre que les habitants – les animaux aussi – sont parfois poussés à s’en abreuver…

Dans ses rêveries, tout au long du trajet, ce passager s’est laissé gagner par une projection de Douar Battouma et ses habitants sous l’emprise de scènes tirées de Luis Buñuel, notamment  »Las Hurdes » et  »Los Olvidados ». Toutefois, les hommes venus à notre rencontre pour guider nos pas ont vite dissipé ces produits imaginaires. A des questions en rapport avec leurs ressources économiques, le problème crucial de l’eau, la marche à pied des écoliers à quelque 10 km du village où se trouve l’école, les conditions climatiques hivernales, les services de santé: à ces questions pêle-mêle les hommes, de leurs voix neutres et au visage sans expression, nous ont introduits dans leur univers en peignant un tableau bien différent de celui décrit par Buñuel.

La frontière intérieure
Quitter Tunis pour se rendre au hameau de Battouma accroché à la chaine du Kroumirie est une manière de traverser une frontière intérieure vers les contrées de la désespérance et de l’inhumanité. Quelqu’un a laissé échapper l’expression: «On se croirait en Somalie!».
Quelques enfants accourent à notre rencontre mal vêtus, pieds nus ou mal chaussés, habillés de poussière avec pour les garçons cheveux coupés courts, les filles cheveux lâchés, plaqués comme des cordes raides. Le manque d’eau conspire contre l’hygiène corporelle. Leur regard éteint se dirige tantôt vers nous tantôt vers nos sacs à dos ou à la main.

Yacine l’élève brillant rêve d’une maison décente pour sa mère.

Certains parmi les visiteurs distribuent à ces enfants des friandises. Un attroupement se fait devant une sorte de hutte en terre glaise, pierraille en saillie et branchage en guise de toit, un petit homme assis au seuil, âgé et desséché, donne la bienvenue d’une voix à peine perceptible. Il faut courber l’échine pour ne pas se cogner la tête à l’entrée et jusqu’au centre de cet espace sombre où se trouve une sorte de lit pour tout meuble sur un sol en terre battue. Une femme âgée toute maigrelette, drapée d’une étoffe délavée nous reçoit et nous serre la main longuement en nous remerciant de notre visite. Elle ne parle pas d’elle quoiqu’elle tienne à peine debout, mais nous dit que l’homme assis par terre devant le seuil ne peut plus dormir à cause de ses douleurs. Dans la pénombre, elle pousse d’un geste incertain sur un interrupteur au bout d’un fil, une faible lampe s’allume accrochée à un bout de branchage sec.

Au fur et à mesure de notre avancée vers les hauteurs, d’autres huttes apparaissent éparses, camouflées par des arbustes. Des femmes élancées et maigres, un bébé sur les bras, se tiennent debout timides et curieuses. Peu à peu, visiteurs et habitants se mêlent dans des conversations animées. Les tranches d’âges sont nettes, des enfants et des adultes de plus en plus âgés, pas de trace d’adolescents ou de jeunes. Les uns seraient partis émigrer vers les régions côtières à la recherche de travail, quelques jeunes filles feraient office de domestique chez des familles à Tunis ou autres villes du pays.

Petit Yacine, héros malgré lui
Plusieurs milliers de téléspectateurs d’Attounissia ont pu donc observer ce petit garçon de onze ans tout chétif, timide ou plutôt intimidé par le brusque intérêt national dont il est devenu l’objet. Son nom, Yacine. C’est effectivement son apparition si émouvante sur le petit écran qui a provoqué cette visite de solidarité quoique cet attroupement bruyant ne soit malheureusement pas à son avantage.

En effet, les familles alentour et les autres enfants surtout le jalousent et quelques-uns même parmi les adultes lui reprochent d’avoir attiré la lumière sur leur grande misère. La misère se cache non par honte mais bien plutôt par un geste ultime de revendication d’une dignité humaine. Aussi, petit Yacine s’est volontairement cloîtré dans la hutte familiale. Il a fallu aller le chercher. Le regard presque craintif, il salue dans un murmure. Ses parents sont là, fiers; ses deux jeunes sœurs aussi. Ce sont des élèves qui, d’année en année, ont récolté les certificats d’excellence envers et contre la malnutrition, les longues distances quotidiennes à pied pleines d’embuches surtout en période hivernale à cause du grand froid et la neige; et le printemps avec les dangereuses crues de la rivière. Le père de Yacine n’a pas de travail rémunéré, il se contente comme ses voisins de gratter une minuscule parcelle de terrain en pente et de ce fait n’a pas de ressource financière. Sans moyens pour subvenir au trousseau scolaire de ses autres filles plus âgées, elles ont du abandonner l’école malgré leur bon rendement scolaire. C’est en fait ce qui guette Yacine et ses deux jeunes sœurs. A la question de ce qu’il aimerait faire plus tard, Yacine répond d’un seul jet avec une lumière dans les yeux: «Je veux devenir médecin pour aider les miens… et même vous aussi, si vous voulez!». Une de ses jeunes sœurs a d’ailleurs le même souhait. Pouvons-nous faire en sorte que cette graine d’hubris ne meure?

Yacine et ses camarades font plusieurs kilomètres à pieds par monts et vallées pour aller à l’école.

Dans la hutte voisine, la grande tante de Yacine nous réclame. Édentée, le regard hagard, l’échine courbée, elle apparait comme une vision floue à travers la pénombre; elle avance les pieds nus sur le sol en terre battue avec une accoutumance qui a fait élargir la plante de ses pieds devenue une sorte de semelle cornue. Son mari âgé de 71 ans, d’après lui, quoiqu’il paraisse un âge bien plus avancé, a de la peine à rester debout appuyé sur son bâton. Il nous confie qu’il a travaillé de longues années comme journalier dans la forêt de Tabarka pour quelques centimes par jour. Aujourd’hui souffrant, il se raccroche désespérément à la vie en compagnie d’une vache en mystérieuse «location» (!) qui cohabite avec lui et sa femme à l’intérieur de la hutte…

Le camion-container chargé des donations s’est arrêté à Fernana où une association caritative locale devrait se charger plus tard de la distribution.

La Vida no Vale Nada ou une Patrie pour Tous
Point n’est besoin d’avoir lu Marx ou de militer à gauche pour saisir les choses essentielles pour une citoyenne et un citoyen éveillés et honnêtes. La pauvreté n’a rien de naturel. La misère fait du pauvre un être déshumanisé. Il faut surtout éviter de se laisser piéger par des pseudo-vérités toutes faites et les sentences solennelles qui tendent à faire croire que les pauvres le sont par une volonté divine et que le paradis leur est ouvert alors qu’ils vivent l’enfer sur terre. La lutte contre la pauvreté est fallacieuse tant qu’il s’agit d’occulter les racines du mal. Atteindre un seuil de pauvreté ou pire un degré en-dessous est une condition sociale, un processus de paupérisation qui s’étale parfois sur plusieurs générations alors qu’il arrive – O Miracle! – que la richesse sourit (quelle métaphore!) en l’espace d’une seule génération… pour les happy few. Aussi, pour appeler un chat un chat, l’essence du problème est liée à la justice sociale et la répartition équitative des richesses et des opportunités.

En ce qui concerne les dépossédés de Battouma, pour qui la vida no vale nada, il s’agit pour nous de comprendre, reconnaitre et ensuite agir au plus près en fonction de la satisfaction des Droits Humains dont les besoins de base sont simplement le droit à la vie, la sécurité physique, la sécurité alimentaire, la sécurité d’un habitat décent, l’éducation, la santé, la sécurité de l’emploi, source de dignité, toutes choses essentielles à inclure dans une Constitution nationale bien comprise et dont Yacine et les siens se trouvent dépossédés depuis plusieurs générations, ce qui est un véritable et intolérable déni d’humanité.
En retour, ce qui est souvent occulté est que l’inhumanité subie reflète en boomerang l’inhumanité de ceux qui la provoquent ou l’imposent d’une manière ou d’une autre. Aussi, sommes-nous en dette vis-à-vis de tous les Yacine et leurs familles qui moisissent dans la pauvreté ou encore la grande misère. Il est temps d’agir pour sauver leur dignité humaine en sauvant la nôtre.

Si l’insurrection populaire a brandi les mots d’ordre de «Travail, Liberté & Dignité Nationale», cela signifie en clair: pas de paix sociale sans justice sociale, pas de liberté sans droits humains universels pour les citoyennes et citoyens dans l’équité et bien entendu pas de dignité nationale sans une Patrie pour tous.

Publié par KAPITALIS : http://www.kapitalis.com/tribune/16671-tribune-les-depossedes-de-battouma-ou-la-tunisie-des-pauvres-accuse-la-tunisie-des-riches.html

General Abdelfattah Assissi

Un general con visión
Por Imán Ibrahim

El Cairo.- Cuando el General Assissi no percibe con claridad lo que ocurre a su alrededor, se queda quieto en la espera de ver la reacción de enfrente. Su calma esconde una verdadera fortaleza. Acostumbra buscar primero la información fidedigna sin revelar su pensamiento, se apega a los hechos y presta particular atención a las cifras correctas en su discurso; es así como por su comportamiento ha llegado a anticiparse a los acontecimientos y los peligros.

Al cabo solo de un año, como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Egipcias, Ministro de la Defensa a la vez de la economía militar, el General Abdelfattah Assissi se ha destacado en el mundo tanto por su actitud firme frente a la intentona por dividir a Egipto, como por la capacidad de la fuerzas armadas por prevenir una guerra civil y proteger las fronteras del país.

La evidente incompetencia de los Hermanos Musulmanes (HM) durante su breve periodo en el poder ha obligado a varios millones de ciudadan@s a volcarse a las calles en rechazo rotundo y sin retroceso hacia el Buro de Orientación, centro del poder político de los HM.
Ya desde el 2012, Assissi había tratado de convencer al Presidente Mursi derrocado de la importancia de la concertación, del consenso nacional para evitar la división del pueblo bajo lemas seudo-religiosos y evitar un derramamiento de sangre. Sin embargo, mal aconsejado por los HM, Mursi se negó rompiendo el dialogo, hecho que precipitó su caída.

En estas circunstancias Assissi se vio obligado de crear una sección militar de inteligencia dedicada especialmente a recoger y analizar información acerca de los HM lo cual reveló actividades difamatorias y conspirativas de los HM con elementos fuera del país. Con todo, Assissi no había dejado de llamar la atención a los HM hacia la concertación nacional. Assissi es doctor en estudios islámicos, esto le facilita entender a los HM, sus objetivos estratégicos y sus maniobras políticas encubiertas por la religión para alcanzar sus fines dentro y fuera del país. Al fin, el esfuerzo de inteligencia militar permitió descubrir un proyecto avanzado de fragmentación del territorio nacional al este y sur del país [Canal de Suez, ndt] en forma de una secesión regional para luego facilitar la creación de un califato islámico por los HM. A este punto crucial, una intervención por la salvación nacional se volvió necesaria y urgente.

El jefe de la policía secreta de los HM solía viajar a menudo a Turquía y Sudan para comprar armas de guerra para uso propio de los HM. [Armas descubiertas en la sede de los HM, ndt].
La prensa occidental está confundida acerca de los eventos en Egipto, pretende que se trata de un golpe de Estado. En realidad, Assissi consciente del alto peligro todavía siguió con su intento –como mediador- por convencer Morsi de una concertación nacional. Mientras, el pueblo combativo, organizado por millones había ya salido a ocupar las calles. Entonces Assissi primero ofreció una semana a los HM para recapacitar. Finalmente dio un ultimátum de 48 horas a Morsi quien lo desafió en vez de acatar a éste último llamado para la salvación nacional: ¿Acaso se ha oído alguna vez de un golpe de Estado militar anunciado días antes por aviso público, y sin que el Ejército haya luego tomado el poder en sus propias manos?

Traducción libre del árabe por A. CHERIF, diplomático tunecino.

Bolivia y su Revolución

“El proceso boliviano es el resultado del derrumbe de los antiguos sistemas políticos partidarios del antiguo régimen de dominación”, señaló García Linera, tratando de apurar un cuadro de situación sobre su país. Puntualizó enseguida que “en cada uno de nuestros países, durante décadas, se había establecido una rosca de partidos que se turnaban en los puestos públicos y le cantaban loas a la ideología del mercado y de las privatizaciones. Mientras eso sucedía, a los pueblos no le quedaba otra que ser votantes, cada cuatro o cinco años y consumidores cotidianos en las pequeñas tiendas o en los grandes centros comerciales”.

Enfatizó también que el derrumbe de este sistema no cayó regalado del cielo sino que “se produce en casi todo el continente, por la emergencia de la conflictividad. Por las marchas, los cortes de ruta, los piquetes y bloqueos, las protestas y asambleas populares. Esto significó que no sólo se desplomaba lo antiguo, la política usurpada por una elite de profesionales de la misma, sino que incursionaba la gente de la calle”.

El actual vicepresidente rindió entonces homenaje a “esos hombres y mujeres que estaban silenciosos, callados, y que irrumpieron en la escena social y política, que anhelaban no sólo protestar sino tomar parte en las decisiones de cada país”.

En ese sentido puso el dedo en la llaga de lo que está ocurriendo en Brasil, advirtiendo que “una movilización siempre es una forma de democratización. Está pasando en Brasil y también pasó en Bolivia, cuando se dio en su momento (a partir del año 2001) una paulatina irrupción de sindicatos de base, de comunidades urbanas, de movimientos sociales, de estudiantes, que decían: tenemos derecho a participar y a reclamar, y queremos hacerlo de manera colectiva, debatiendo los asuntos que antes eran asumidos por un pequeño grupo de profesionales del poder.”

García Linera opina entonces que: “esa gigantesca irrupción democrática permitió visibilizar nuevas organizaciones y grupos interesados en problemas comunes: el gas, el petróleo, la asamblea constituyente, la justicia, la distribución de la riqueza, la igualdad de derechos”.
De esta manera, explicó, irrumpen en el escenario boliviano los movimientos sociales, que son portadores de democracia y participación, pero también de una innegable voluntad de poder.
¿Qué es tener voluntad de poder?, se preguntó: “Es el impulso colectivo a debatir y asumir lo común, lo universal, lo que es de todos. Esa es la plataforma histórica que da lugar a la victoria del presidente Evo Morales”.

García Linera caracterizó a Evo como un hijo de todas esas luchas por el agua, por el gas, por la Constituyente, que hizo surgir una Confederación de organizaciones sociales que luego dieron lugar al nacimiento del instrumento político y electoral, que es el MAS.
Definió al gobierno boliviano como una estructura que no es de un partido, sino de una flexible y elástica confederación negociada de movimientos y organizaciones sociales. “Tiene la virtud de convertirse en factor de poder, por su capacidad de saber gestionar, de haber asumido la defensa de lo que es común a todos”, agregó.

Este ciclo que empezó a partir del 2001, muestra que las organizaciones sociales que hasta ese momento se habían mantenido encerradas en sus problemas locales, comienzan a construir una agenda de temáticas comunes, que sirva para las 36 naciones que integran la nación boliviana.

Insistiendo en un tema que hoy preocupa y llama la atención del continente, el de las grandes movilizaciones de Brasil, García Linera acercó datos de lo que se vivió en distintos momentos en Bolivia, y del que se extrajeron enseñanzas.

La explosión brasileña
“Nosotros vemos a las movilizaciones por salarios o por diversas demandas específicas, como parte de expresiones que alimentan al proceso revolucionario, y que no deben asustarnos. Cuando la gente sale a la calle nos está advirtiendo que algo está fallando, los canales de mediación institucional no son suficientes, y es por eso que la gente asume su propia representación. Puede haber movilizaciones con componentes conservadores, y otras de índole progresista, pero independientemente de eso, se está sacando a luz un debate que no puede estar fluyendo por el camino normal, y comienza a debatirse en la calle, en el piquete, en la movilización.

Con respecto a Brasil, la pregunta que se hace García Linera tiene su lógica: “¿Estas luchas son para poner en entredicho el orden económico imperante o persiguen la idea de distribuir el excedente?”

El vicepresidente de Evo, confiesa no tener una respuesta a esto, pero no tiene dudas que las marchas y movilizaciones son formas de acción colectiva, “que están visibilizando problemas y los están denunciando”, insiste. “Son formas de democratización de masas. Es gente que tiene derecho a reclamar más participación en la toma de decisiones en los grandes temas y hay que verlo como una oleada que democratizará el espectro político de Brasil”.

Dijo también que a diferencia de otras épocas donde las protestas tenían símbolos claros de organización, ahora se expresan a través de la multitud. “En este marco hay obreros, estudiantes, campesinos. Está sin definir qué ideología tomará el mando y eso va a surgir de la propia aglomeración”.

Esta forma de multitud, según Linera, es una movilización más flexible y laxa, pero más adecuada a la nueva composición de las clases sociales urbanas.

Lo que hay y lo que luego queda
En el caso de Bolivia los procesos de democratización, tuvieron un soporte material, como ser: la junta de vecinos y comunidades locales, que luego se convirtieron en plataforma de lucha por el poder, explicó Linera, consignando que todo proceso movilizatorio que no tenga esto resuelto, se irá diluyendo sin conseguir demasiado.

Sin embargo, expresó que estas grandes manifestaciones seguramente van a obligar a los sectores gobernantes a hacer cambios. “Eso desde ya, pero no necesariamente van a permitir dar nacimiento a una alternativa de poder”, dijo García Linera.

“Hay que estar atentos a lo que suceda. Nunca dejan de ser un llamado de atención. La democracia es participar en la toma de decisiones, y esto es lo que puede estar siendo cuestionado en el caso de Brasil”, concluyó.

La carretera del Tipnis
García Linera no dejó de tratar tampoco algunos temas álgidos de la gestión de su gobierno. En el caso del conflicto suscitado por la intención de construir una carretera en la zona del Tipnis, explicó que el objetivo era unir dos grandes zonas del país: el Occidente y el Oriente o Amazonía boliviana. Señaló que actualmente, para ir de un punto del altiplano a otro de la Amazonía se suele tardar 4 o 5 días, si no llueve, porque si no se puede extender a una semana. “Por eso y no por otra cosa, es que intentamos romper el aislamiento de esos pueblos indígenas, que viven en un inmenso territorio, pero donde la densidad demográfica es muy inferior a la zona del Altiplano”, dijo.

García Linera aceptó autocríticamente que hubo un movimiento social en torno a la defensa del parque por donde iba a pasar la carretera. “Reconocemos que no comunicamos bien sobre el proyecto, y no dialogamos lo suficiente con todos los habitantes (unas 5000 personas) que viven en el Tipnis. No supimos difundir la idea de que era un proyecto estratégico para toda Bolivia, y que además eran mentiras de que la carretera era bioceánica e iba a llegar hasta Brasil”.

Para Linera, lo ocurrido allí “es una contradicción al campo del pueblo, en el sentido maoísta de la expresión. Es una contradicción de un sector del movimiento indígena, que piensa que la carretera le puede afectar, con otro sector indígena mayoritario de Occidente, que sólo quiere comunicarse con esta parte del territorio boliviano”.

Señaló que obviamente también jugaron un rol determinante en trabar el diálogo, algunas ONGs que actúan como punta de lanza de empresas extranjeras.

En tono coloquial dio ejemplos del modus operandis de estas organizaciones: imaginó que una empresa trasnacional fabrica camiones, y su gobierno la premia con disminución de impuestos, si ese empresario le trae un certificado de preservación de 100 mil hectáreas de bosque. En ese caso no pagaría el 5% de los impuestos (que por esa cantidad de hectáreas serían unos 80 millones de dólares). Entonces la empresa recurre a una ONG ambientalista que hace la tarea de pedir zona protegida para tal o cual bosque en cualquier parte del Tercer Mundo, y luego le pasa este certificado otorgado a la empresa, por tal o cual gobierno.
Finalmente, la ONG se queda con una suculenta “comisión”, la empresa con la parte principal de la “donación”, y de “pura generosidad”, reparte pequeñas prebendas entre los habitantes de la zona.

“No digo que todas las ONGs actúen así, pero hay muchas que practican este método injerencista”, planteó el dirigente boliviano.

Cuidado con la Alianza del Pacífico
García Linera señaló que “el último intento que hizo el imperialismo de expandir su dominio continental fue realizado a través de querer imponer el ALCA, pero fracasaron. El ALCA fue derrotado. Esa victoria dejó a EEUU sin norte. Y dio aire para que avance la Revolución Bolivariana, que se conforme el ALBA, que surjan Unasur y la CELAC, que se fortalezca Mercosur. Que el continente haga aflorar sus propias alternativas”.

En tales circunstancias surgió, según el Vicepresidente boliviano, una década excepcional para América Latina”. Recordó que “desde la época de las guerrillas en las décadas del 60-70 nunca habíamos tenido en el continente una experiencia de internacionalización de luchas y proyectos, como ahora. Claro que no es el socialismo y el comunismo, pero son iniciativas de autonomía económica, política, social”.

Explicitó que “aún nos falta mucho para avanzar, pero ahora estamos pensando el continente desde nosotros mismos, y no desde la perspectiva de los que siempre lo administraron desde el Norte”.

Parafraseando a Lenin (“ahora estoy en mi etapa leninista”, ironizó), García Linera dijo que “el curso general de la Revolución ha confirmado de una manera admirable, una de las tesis de Marx: cuando la Revolución avanza, obliga al enemigo a recurrir métodos de defensa cada vez más extrema”.

Según García Linera, el ALBA, la Unasur, la CELAC son parte del proceso revolucionario de esta etapa, son alternativas distintas que surgen de la diversidad, pero esta autonomía que generan frente a los EEUU, desencadenan una contraofensiva por parte del Imperio. “En el actual momento, la punta de lanza de esta reacción, se llama Alianza para el Pacífico”, apuntó.
De acuerdo a su opinión, “se han alineado allí los gobiernos más conservadores del continente, comandados por EEUU, quien los reúne y articula, fijando una estrategia de contrainsurgencia continental, no para acabar con guerrillas sino para avanzar sobre Estados y gobiernos”.

En ese plano surgen “todo tipo de locuras, como es el hecho de querer convertirse en una fuerza más de la OTAN”.

“¿Qué tiene que ver la bella Colombia con una OTAN que está invadiendo países?, se preguntó Linera. “Es querer mirarse en el espejo del amo. Es una vergüenza continental”.

Sin dudarlo, señaló que “estamos ante la respuesta rabiosa de la reacción, y nos obliga a defendernos. Hay que estar atentos porque esta alianza es estrictamente militar, y apunta a todos nuestros países”.

Analizando las causas del surgimiento de estas nuevas iniciativas imperiales, consignó el momento de crisis producido tras la muerte de un hombre tan carismático como el comandante Chávez.

Por otra parte convocó a seguir con atención las luchas sociales que se habrán de potenciar en cada uno de los países que forman esa Alianza del Pacífico. “Si estas luchas a su interior avanzaran, es posible que fracase el muro que intentan construir los gobiernos de la Alianza para aislarnos”, añadió.

Se trata del poder
Linera encaró también algunos aspectos estratégicos de la lucha continental. En ese sentido, tras manifestar su respeto por el filósofo irlandés John Holloway ( autor de la tesis de que se puede cambiar el mundo sin tomar el poder) y el Subcomandante Marcos (que se manifiesta en términos parecidos), aclaró: “Mi experiencia comunista, en el gobierno, y mucho antes, en la guerrilla y en la cárcel, me lleva al convencimiento que por un buen tiempo no podemos abandonar la lucha por el poder”.

¿Qué es esa lucha?, volvió a preguntarse: “La que define qué grupo social es el que conduce el sentido de lo que es común a todo un país”.

Recordó que en “muchos de nuestros países” el Estado continúa en manos de sectores de terratenientes, empresarios y grupos concentrados. “Nosotros decimos, que hay que disputarles ese lugar. Desde los tiempos de la Comuna de París, la administración de lo universal, tiene que estructurarse en el Estado. Quizás algún día eso será la agremiación de productores, pero hoy eso no ocurre, y por ello, tenemos que pelear contra otros que tienen monopolizado el control de lo universal, que están dispuestos a insultarte, a golpearte, a matarte, a hacerte desaparecer. Debemos recuperar el poder del Estado”.

“Para quienes nos identificamos como marxistas -dijo Linera-, no estamos planteando la simple administración del viejo poder. Si caemos en eso estamos perdidos, porque nos habrá de triturar la máquina.

¿Cómo hacer entonces, que este nuevo sentido de lo universal, esté supeditado en la participación cada vez más amplia de la sociedad? Esa es la gran pregunta del “Qué hacer” de Lenin, o de Mao en sus libros de las contradicciones. Debemos imaginarnos cómo construimos un nuevo Estado que permita la mayor democratización de la sociedad. Si tienes un Estado que es como el viejo, estás perdido, te habrán cooptado. Si formas otro, donde impere la libre determinación , te aplastarán y hasta te asesinarán, y estarás cien años para recuperar lo perdido”.

En consecuencia, expresó: “Hay que buscar algo que como definiera (Antonio) Gramsci, sea el Estado integral. Un Estado que se va disolviendo en la sociedad. O mejor dicho: la sociedad va ocupando el Estado. ¿Cómo se logra eso? Sólo con lucha. Surgirá de esta misma lucha”, concluyó.

Brasil: ¿un nuevo ciclo de luchas populares? por Atilio A. Borón

Las grandes manifestaciones populares de protesta en Brasil demolieron en la práctica una premisa cultivada por la derecha, y asumida también por diversas formaciones de izquierda -comenzando por el PT y siguiendo por sus aliados: si se garantizaba “pan y circo” el pueblo –desorganizado, despolitizado, decepcionado por diez años de gobierno petista- aceptaría mansamente que la alianza entre las viejas y las nuevas oligarquías prosiguieran gobernando sin mayores sobresaltos.

La continuidad y eficacia del programa “Bolsa Familia” aseguraba el pan, y la Copa del Mundo y su preludio, la Copa Confederación, y luego los Juegos Olímpicos, aportarían el circo necesario para consolidar la pasividad política de los brasileños. Esta visión, no sólo equivocada sino profundamente reaccionaria (y casi siempre racista) quedó hecha añicos en estos días, lo que revela la corta memoria histórica y el peligroso autismo de la clase dominante y sus representantes políticos a quienes se les olvidó que el pueblo brasileño supo ser protagonista de grandes jornadas de lucha y que sus períodos de quietismo y pasividad alternaron con episodios de súbita movilización que rebasaron los estrechos marcos oligárquicos de un estado apenas superficialmente democrático. Basta recordar las multitudinarias movilizaciones populares que impusieron la elección directa del presidente a comienzos de los años ochentas; las que precipitaron la renuncia de Fernando Collor de Melo en 1992 y la ola ascendente de luchas populares que hicieron posible el triunfo de Lula en el 2002.

El quietismo posterior, fomentado por un gobierno que optó por gobernar con y para los ricos y poderosos, creo la errónea impresión de que la expansión del consumo de un amplio estrato del universo popular era suficiente para garantizar indefinidamente el consenso social. Una pésima sociología se combinó con la traidora arrogancia de una tecnocracia estatal que al embotar la memoria hizo que los acontecimientos de esta semana fueran tan sorpresivos como un rayo en un día de cielos despejados.La sorpresa enmudeció a una dirigencia política de discurso fácil y efectista, que no podía comprender -y mucho menos contener- el tsunami político que irrumpía nada menos que en medio de los fastos futboleros de la Copa Confederación. Fue notable la lentitud de la respuesta gubernamental, desde las intendencias municipales hasta los gobiernos estaduales y el propio gobierno federal.

Opinólogos y analistas adscriptos al gobierno insisten ahora en colocar bajo la lupa estas manifestaciones, señalando su carácter caótico, su falta de liderazgo, la ausencia de un proyecto político de recambio. Sería mejor que en lugar de exaltar las virtudes de un fantasioso “posneoliberalismo” de Brasilia y de pensar que lo ocurrido tiene que ver con la falta de políticas gubernamentales hacia un nuevo actor social, la juventud, dirigieran su mirada hacia los déficits de la gestión gubernativa del PT y sus aliados en un amplio abanico de temas cruciales para el bienestar de la ciudadanía. Plantear que las protestas fueron causadas por el aumento de 20 centavos de real en el transporte público de Sao Paulo es lo mismo que, salvando las distancias, afirmar que la Revolución Francesa se produjo porque, como es sabido, algunas panaderías de la zona de la Bastilla habían aumentado en unos pocos centavos el precio del pan.

Confunden estos propagandistas el detonante de la rebelión popular con las causas profundas que la provocan, que dicen relación con la enorme deuda social de la democracia brasileña, apenas atenuada en los últimos años del gobierno Lula. El disparador, el aumento en el precio del boleto del transporte urbano, tuvo eficacia porque según algunos cálculos para un trabajador que gana apenas el salario mínimo en Sao Paulo el costo diario de la transportación para concurrir a su trabajo equivale a poco más de la cuarta parte de sus ingresos.
Pero esto sólo pudo desencadenar la oleada de protestas porque se combinaba con la pésima situación de los servicios de salud pública; el sesgo clasista y racista del acceso a la educación; la corrupción gubernamental (un indicador: la presidenta Dilma Rousseff ha echado a varios ministros por esta causa), la ferocidad represiva impropia de un estado que se reclama como democrático y la arrogancia tecnocrática de los gobernantes, en todos sus niveles, ante las demandas populares que son desoídas sistemáticamente: caso de la reforma de la previsión social, o de la paralizada Reforma Agraria o los reclamos de los pueblos originarios ante la construcciones de grandes represas en la Amazonía. Con estas asignaturas pendientes, hablar de “posneoliberalismo” revela, en el mejor de los casos, indolencia del espíritu crítico; en el peor, una deplorable sumisión incondicional al discurso oficial.

A la explosiva combinación señalada más arriba hay que sumar el creciente abismo que separa al común de la ciudadanía de la partidocracia gobernante, incesante tejedora de toda suerte de inescrupulosas alianzas y transformismos, que burlan la voluntad del electorado sacrificando identidades partidarias y adscripciones ideológicas. No por casualidad todas las manifestaciones expresaban su repudio a los partidos políticos. Un indicador del costo fenomenal de esa partidocracia–que resta recursos al erario público que podrían destinarse a la inversión social- está dado por lo que en Brasil se denomina el Fondo Partidario, que financia el mantenimiento de una maquinaria meramente electoralista y que nada tiene que ver con ese “príncipe colectivo”, sintetizador de la voluntad nacional-popular del que hablara Antonio Gramsci. Un solo dato será suficiente: a pesar de que la población exige infructuosamente mayores presupuestos para mejorar los servicios básicos que hacen a la calidad de la democracia, el mencionado fondo pasó de distribuir 729.000 reales en 1994 a la friolera de 350.000.000 de reales en el 2012, y está por acrecentarse aún más en el curso de este año. Esa enorme cifra habla con elocuencia del hiato que separa representantes de representados: ni los salarios reales ni la inversión social en salud, educación, vivienda y transporte tuvieron la prodigiosa progresión experimentada por una casta política completamente apartada de su pueblo y que no vive para la política sino que vive, y muy bien, de la política, a costa de su propio pueblo.

¿Eso es todo? No, hay algo más que provocó la furia ciudadana. El exorbitante costo en que incurrió Brasilia a cuenta de una absurda “política de prestigio” encaminada a convertir al Brasil en un “jugador global” en la política internacional. La Copa del Mundo de la FIFA y los Juegos Olímpicos exigirán enormes desembolsos que podrían haber sido utilizados más provechosamente en solucionar añejos problemas que afectan a las clases populares. Hubiera sido bueno que se recordara que México no sólo organizó una sino dos Copas del Mundo en 1970 y 1986, y los Juegos Olímpicos de 1968. Ninguno de estos grandes fastos convirtió a México en un jugador global de la política mundial: pero aún, sirvieron para ocultar los problemas reales que irrumpirían con fuerza en la década de los noventas y que perduran hasta el día de hoy. Según la ley aprobada por el congreso brasileño la Copa del Mundo dispone de un presupuesto inicial de 13.600 millones de dólares, que seguramente aumentará a medida que se acerque la inauguración del evento, y se estima que los Juegos Olímpicos demandarán una cifra aún mayor.

Conviene aquí recordar una sentencia de Adam Smith, cuando decía que “lo que es imprudencia y locura en el manejo de las finanzas familiares no puede ser responsabilidad y sensatez en el manejo de las finanzas del reino.” Quien en su hogar no dispone de ingresos suficientes que garanticen la salud, la educación y una adecuada vivienda para su familia no puede ser elogiado cuando gasta lo que no tiene en una costosísima fiesta.

La dimensión de este despropósito queda graficado, como observa con perspicacia el sociólogo y economista brasileño Carlos Eduardo Martins, cuando compara el costo del programa “Bolsa Familia”, 20.000 millones de reales, con el que devoran los intereses de la deuda pública: 240.000 millones de reales. Es decir, que en un año los tiburones financieros de Brasil y del exterior, niños mimados del gobierno, reciben como compensación a sus tramposos préstamos el equivalente doce planes “Bolsa Familia” por año. Según un estudio de la Auditoría Ciudadana de la Deuda, en el año 2012 el desembolso por concepto de intereses y amortizaciones de la deuda pública insumió el 47.19 por ciento del presupuesto nacional; por contraposición, se le dedicó a la salud pública el 3.98 por ciento, a la educación el 3.18 por ciento y a l transporte el 1.21 por ciento.

Con esto no se quiere disminuir la importancia del programa “Bolsa Familia” sino de resaltar la escandalosa gravitación de la sangría originada por una deuda pública-ilegítima hasta la médula-que ha hecho de los banqueros y especuladores financieros los principales beneficiarios de la democracia brasileña o, más precisamente, de la plutocracia reinante en el Brasil.

Por eso tiene razón Martins cuando observa que la dimensión de la crisis exige algo más que reuniones de gabinete y conversaciones con algunos líderes de los movimientos sociales organizados. Propone, en cambio, la realización de un plebiscito para una reforma constitucional que recorte los poderes de la partidocracia y empodere de verdad a la ciudadanía; o para derogar la ley de auto-amnistía de la dictadura; o para realizar una auditoría integral sobre la turbia génesis de la escandalosa deuda pública (como hizo Rafael Correa en el Ecuador). Agrega también que no basta con decir que el 100 por ciento de los royalties que origine la explotación del enorme yacimiento petrolero del Pre-Sal serán dedicados, como lo declaró Rousseff, a la educación, en la medida en que no se diga cuál será la proporción que el estado captará de las empresas petroleras. En Venezuela y Ecuador el estado retiene por concepto de royalties entre el 80 y el 85 por ciento de lo producido en boca de pozo. ¿Y en Brasil quién fijará ese porcentaje? ¿El mercado? ¿Por qué no establecerlo mediante una democrática consulta popular?

Como puede colegirse de todo lo anterior, es imposible reducir la causa de la protesta popular en Brasil a una eclosión juvenil. Es prematuro prever cual será el futuro de estas manifestaciones, pero de algo estamos seguros. El “¡Que se vayan todos!” de la Argentina del 2001-2002 no pudo constituirse como una alternativa de poder, pero por lo menos señaló los límites que ningún gobierno podría volver a traspasar so pena de ser derrocado por una nueva insurgencia popular. Más aún, las grandes movilizaciones populares en Bolivia y Ecuador demostraron que sus flaquezas y su inorganicidad -como las que hoy hay en Brasil- no le impidieron tumbar a gobernantes que sólo solo lo hacían a favor de los ricos. Las masas que salieron a la calle en más de cien ciudades brasileñas pueden tal vez no saber adónde van, pero en su marcha pueden acabar con un gobierno que claramente eligió ponerse al servicio del capital. Brasilia haría muy bien en mirar lo ocurrido en los países vecinos y tomar nota de esta lección que presagia crecientes niveles de ingobernabilidad si persiste en su alianza con la derecha, con los monopolios, con el agronegocios, con el capital financiero, con los especuladores que desangran al presupuesto público de Brasil. La única salida a todo esto es por la izquierda, potenciando no en el discurso sino con hechos concretos, el protagonismo popular y adoptando políticas coherentes con el nuevo sistema de alianzas.

No sería exagerado pronosticar que un nuevo ciclo de ascenso de las luchas populares estaría dando comienzo en el gigante sudamericano. Si así fuera lo más probable sería una reorientación de la política brasileña, lo cual sería una muy buena noticia para la causa de la emancipación de Brasil y de toda Nuestra América.

* Una versión resumida de esta nota salió publicada en la edición dominical de Página/12, del 23 de Junio del corriente año.