Paulo Freire: fragmentos

Material de lectura para no manipular ni ser manipulados.
Sin lectura no es posible estudiar. Y no es posible estudiar sin lectura. Y la lectura empieza con la observación de la realidad en su texto y contexto, y lo cercano y en lo próximo hacia lo nacional y global. Para los maestros, además la de su práctica docente.

Fragmentos del libro de Paulo Freire:
A la sombra de este árbol
A LA SOMBRA DE ESTE ÁRBOL. 1955

FRAGMENTO DE A LA SOMBRA DE ESTE ÁRBOL.
A sombra desta mangueira: Sao Paulo, Olho Dí•gua, 1995.
Nace el 19 de septiembre de 1921 en el barrio de Casa Amarela de Recife (Pernambuco, Brasil).

Vive en la casa donde nació, escribiendo y jugando a la sombra de los árboles de su jardín.

Al recordar su vida y reflexionar sobre ella, elige “el quintal” de su niñez, incluso dando el título al libro: A sombra desta mangueira.

“Cuanto más enraizado estoy en mi localidad, tantas más posibilidades tengo de explayarme, de sentirme ciudadano del mundo. Nadie se hace local a partir de lo universal. El camino existencial es inverso.”

El texto manuscrito de Paulo Freire presenta algunas alteraciones respecto al texto de la obra.

Siendo metódica, la certeza de la incertidumbre no niega la solidez de la posibilidad de conocer. La certeza fundamental: la de que puedo saber. Sé que sé. De la misma manera como sé que no sé lo que me permite saber: en primer lugar, puedo saber mejor lo que ya sé; en segundo lugar, puedo saber lo que todavía no sé; en tercer lugar, puedo producir un conocimiento todavía no existente.

Consciente de que puedo conocer social e históricamente, sé también que lo que sé no puede escapar a la continuidad histórica. El saber tiene historia. Nunca es, siempre está siendo. Pero esta situación no disminuye en nada, por un lado, la posibilidad de saber con mayor rigurosidad metódica, lo cual aumenta el nivel de exactitud de lo descubierto.

Saber mejor lo que ya sé implica, a veces, saber lo que antes no era posible saber. De ahí la importancia de educar la curiosidad que se constituye, crece y se perfecciona con el propio ejercicio.

La educación de la «respuesta» no ayuda nada a la curiosidad indispensable para el proceso cognitivo. Al contrario, resalta la memorización mecánica de los contenidos. Sólo una educación de la «pregunta» agudizada, estimula y refuerza la curiosidad (cfr. Paulo Freire y Antonio Faundez. Por uma pedagogia da pregunta. Río de Janeiro, Paz e Terra.).

Evidentemente que el error de una educación de la respuesta no está en la respuesta sino en la ruptura entre ésta y la pregunta. El error consiste en que la respuesta es pro- clamada independientemente de la pregunta que la provo- caría. De igual forma, la educación de la pregunta estaría equivocada si la respuesta no se percibiese como parte de la pregunta. Preguntar y responder son caminos constitutivos de la curiosidad.

Siendo metódica, la certeza de la incertidumbre no niega la solidez de la posibilidad de conocer. La certeza fundamental: la de que puedo saber. Sé que sé. De la misma manera como sé que no sé lo que me permite saber: en primer lugar, puedo saber mejor lo que ya sé: en segundo lugar, puedo saber lo que todavía no sé: en tercer lugar, puedo producir un conocimiento todavía no existente.

Consciente de que puedo conocer social e históricamente, sé también que lo que sé no puede escapar a la continuidad histórica. El saber tiene historia. Nunca es, siempre está siendo. Pero esta situación no disminuye en nada, por un lado, la posibilidad de saber con mayor rigurosidad metódica, lo cual aumenta el nivel de exactitud de lo descubierto.

Saber mejor lo que ya sé implica, a veces, saber lo que antes no era posible saber. De ahí la importancia de educar la curiosidad que se constituye, crece y se perfecciona con el propio ejercicio.

La educación de la « respuesta » no ayuda nada a la curiosidad indispensable para el proceso cognitivo. Al contrario, resalta la memorización mecánica de los contenidos. Sólo una educación de la “pregunta” agudiza, estimula y refuerza la curiosidad
(cfr. Paulo Freire y Antonio Faundez. Por ma pedagogia da pregunta. Rio de Janeiro, Paz e Terra).

Evidentemente que el error de una educación de la respuesta no está en la respuesta, sino en la ruptura entre ésta y la pregunta. El error consiste en que la respuesta es proclamada independientemente de la pregunta que la provocaría. De igual forma, la educación de la pregunta estaría equivocada si la respuesta no se percibiese como parte de la pregunta.

Preguntar y responder son caminos constitutivos de la curiosidad.

Sobre JUVENTUD y VEJEZ

« …En 1995 a los 74 años continúo sintiéndome joven, rehusando, no por vanidad o por no revelar mi edad, los privilegios que la tercera edad disfruta, por ejemplo, en los aeropuertos.

Los criterios de evaluación de la edad, de la juventud o de la vejez no pueden ser los del calendario.

Nadie es viejo sólo porque nació hace mucho tiempo o joven porque nació hace poco.

Somos viejos o jóvenes mucho más en función de cómo entendemos el mundo, de la disponibilidad con que nos dedicamos curiosos al saber, cuya conquista jamás nos cansa y cuyo descubrimiento jamás nos deja pasivamente satisfechos.

Somos jóvenes o viejos mucho más en función de la vivacidad, de la esperanza con la que estamos siempre dispuestos a comenzar todo de nuevo y si lo que hacemos continúa encarnando nuestro sueño, sueño éticamente válido y políticamente necesario.

Somos jóvenes o viejos si nos inclinamos o no a aceptar el cambio como señal de vida y la paralización como señal de muerte.

Somos jóvenes en la medida que luchando vamos superando nuestros prejuicios. Somos viejos si, a pesar de tener sólo 22 años, de forma arrogante despreciamos a los otros y al mundo. Vamos siendo viejos en la medida en que, de forma desapercibida, rehusamos la novedad con el argumento de que « en mi tiempo eramejor ». El mejor tiempo para el joven de 22 o de 70 años es el tiempo que se vive. Es viviendo el tiempo de la forma que mejor pueda, como vivo joven.

Vivir profundamente los problemas en los que la experiencia social nos coloca y asumir la dramatización de reinventar el mundo, son caminos de juventud. Envejecemos cuando, reconociendo la importancia que tenemos en nuestro entorno, pensamos que ella se debe a nosotros mismos y que ella se organiza en nosotros y no a través de las relaciones entre nosotros, los otros y el mundo.

El orgullo y la autosuficiencia nos envejecen; solamente en la humildad me abro a la convivencia a la que ayudo y por la que soy ayudado. No me realizo solo, ni tampoco realizo las cosas solo. Me realizo con los otros y con ellos hago las cosas.

Cuanta más juventud tenga el educador y la educadora tanta más posibilidad tendrá de comunicarse con la juventud, con quien por una parte se ayuda a mantenerse joven y a quien, por otra parte, se le ayuda a no perder la juventud.

No es posible la vejez, en el sentido expresado en este trabajo, sino la juventud, para reconstruir el mundo. El ideal, sin embargo, se da cuando se entrelaza la disponibilidad de la juventud del joven con la sabiduría acumulada del « viejo » que se mantiene joven.

Somos falsamente jóvenes cuando asumimos una postura irresponsable ante el riesgo. Cuando nosarriesgamos por el puro gusto del riesgo. El riesgo sólo tiene sentido cuando lo corro por una razón valiosa, un ideal, un sueño más allá del propio riesgo.

Existe una forma horrible de envejecer: oponerse a los necesarios cambios políticos, económicos y sociales sin los cuales no se superan las injusticias. Pero no hay juventud que no envejezca rápidamente en la tentativa imposible de parar la historia, que es el reaccionarismo. Reacción y juventud son tan incompatibles como defender la vida con miedo a la libertad, una forma de negar la vida.

¿Cómo mantenemos jóvenes si proclamamos que los pobres son perezosos y que en la indolencia está la razón de su pobreza? ¿Cómo mantenernos jóvenes si discriminamos a los negros, a las mujeres, a los homosexuales, a los trabajadores? La preservación de la juventud es un proceso exigente. No tolera incoherencias. No es posible ser al mismo tiempo ¡oven y racista, joven y machista, joven y explotador.

Si es posible a la vejez volverse joven y a la juventud tornarse viejo, si e joven de 22 años que envejeció puede recuperarse y rejuvenecer, eL joven de 65 años puede, repentinamente, renunciar a la juventud y, trágicamente, envejecer. Cambia la belleza por la fealdad y rechaza su discurso y acción anterior. Deserta del sueño, sepulta la utopía y conserva lo que debía ser cambiado de forma radical.

El conservadurismo es incompatible con la juventud. No se conserva lo que tiene vigencia; lo que es vigente permanece por sí mismo. No hace falta defender lo que está vigente. ¿Quién, por ejemplo, se atrevería a proponer el no usar el teléfono?… »

Sobre Reforma y Reformismo

« …Entre cambiar radicalmente la estructura agrícola del país y mantenerla como está, la acción reaccionaria la preserva. En el fondo el conservador es quien es subversivo, porque lucha por mantener un orden desfasado. Lo máximo que el conservador se permite es el reformismo en el que se hacen las reformas para evitar la transformación más profunda. En la práctica progresista, las reformas posibles y necesarias son hechas para permitir esa transformación.

Mi rechazo más firme es, por lo tanto, contra el reformismo y no contra la reforma. El combate contra el reformismo es una tarea de los progresistas que deben usar las contradicciones de la práctica reformista para combatirla. Un gobierno reformista puede estimular avances más allá de sus propósitos con algunas de sus reformas. Que el reformismo consiga evitar transformaciones más profundas es una posibilidad histórica; pero la superación del reformismo es otra posibilidad histórica. De ahí la importancia en la lucha histórico-social de la ética, de la decisión, de la ruptura, de la opción, del papel de la conciencia crítica en la Historia.

Por causa de todo ello es por lo que insisto y vuelvo a insistir en una educación crítica, desveladora. No me convence el argumento de que la enseñanza de contenidos depositados en el educando más pronto o más tarde provocará la percepción crítica de la realidad. En la perspectiva progresista, el proceso de enseñar -en el cual el que enseña desala al educando a aprehender el objeto para aprenderlo en sus relaciones- implica el ejercicio de la Percepción crítica, de sus razones de ser… »

Sobre SERIEDAD y ALEGRÍA

« …Se habla mucho hoy, y no sólo en Brasil, de educación y ciudadanía. Se habla mucho de la lucha por la democracia, por la presencia activa de las clases populares en los destinos de la ciudad. Tengo claro que no es posible democratizar cada vez más la sociedad brasileña sin comenzar por atacar el problema del hambre, del desempleo, de la salud, de la educación. Su solución implica la redefinición del papel del Estado y la comprensión no economicista del desarrollo y la práctica de una educación de acuerdo con los valores democráticos.

Una educación que proponga y aproveche situaciones donde los educandos experimenten la fuerza y el valor de la unidad en la diversidad. Nada que pueda estimular la falta de solidaridad, de compañerismo. Nada que trabaje contra la formación de una seria disciplina del cuerpo y de la mente, sin la cual se frustran los esfuerzos por saber. Todo en favor de la creación de un clima en el aula donde enseñar, aprender, estudiar, son actos serios pero también provocadores de alegría. Sólo para una mente autoritaria la acción educativa es una tarea aburrida. Para educadores y educadoras democráticos el acto de enseñar, de aprender, de estudiar, son quehaceres exigentes, serios, que no sólo provocan placer sino que en sí son alegres.

La satisfacción con que se pone ante los alumnos, la seguridad con que les habla, la apertura con que los oye, la justicia con que trata sus problemas hace del Leader demócrata un modelo. Su autoridad se afirma sin evitar el respeto a las libertades. Se afirma precisamente por eso. Porque respeta las libertades, éstas le respetan. Un educador demócrata no puede atrofiar su autoridad con lo que hipertrofia la libertad de los educandos. No se puede contradecir, ni en favor de su autoridad, ni en favor de la libertad de los educandos. Ni autoritarismo, ni libertinaje.

La fuerza del educador demócrata está en su coherencia ejemplar, ella sustenta su autoridad. El educador que dice una cosa y hace otra, éticamente irresponsable, no es sólo ineficaz: es perjudicial. Es más perjudicial que el autoritario coherente.

El autoritarismo del educador no se manifiesta sólo en el uso represor de la autoridad que restringe arbitrariamente los movimientos de los educandos. Se manifiesta igualmente en un sin número de ocasiones. En la vigilancia malsana sobre los educandos, en la falta de respeto a la creatividad, a su identidad cultural. En la falta de respeto a la manera de comportarse los alumnos de las clases populares, en la manera de cómo les advierte o les censura. En la forma estrecha en que comprende el binomio enseñar/aprender en la cual el educando es reducido a la memorización mecánica de lo que el profesor deposita en él. « Profesor bancario » tal como lo llamé en mi obra Pedagogía del Oprimido.

Necesitamos hoy en Brasil, tal vez más que antes, una práctica educativa ejemplarmente democrática. Necesitamos de campañas realizadas, por ejemplo, por medio de semanas de estudio de la democracia en las escuelas públicas, privadas, universidades, escuelas técnicas, sindicatos. Campañas que « empapasen » las ciudades de democracia. Semanas en las que se presentase la historia de la democracia, en la se debatiese la relación entre democracia, ética, y clases populares y economía. Elecciones, derechos y deberes que ellas implican. Inexperiencia democrática brasileña. Democracia y tolerancia. Gusto por la libertad y democracia; fuerzas contradictorias de forma irreconciliable; fuerzas conciliablemente diferentes; unidad en la diversidad.

No se trata de que, de repente, yo piense que la democracia se enseña y aprende por medio de discursos: se aprende y se enseña democracia haciendo la democracia. Pero es posible y necesario discutir la presencia o ausencia de la práctica democrática, las razones de ser, por ejemplo, de nuestra inexperiencia democrática.

La sociedad brasileña tiene suficiente experiencia histórica de traición a la democracia y de rebeldías democráticas sobre las que discutir con vistas a su fortalecimiento..

Ya es común en las escuelas, sobre todo privadas en centros urbanos, la práctica de elecciones simuladas para presidente de la República o gobernadores. En este proceso los educandos se van enterando de la lucha política, de las posiciones de los partidos, de sus exigencias éticas… »

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