CRISIS POLITICA o TERREMOTO en TUNEZ por Rashid SHERIF

“Soy de la raza de los guerreros. Pueden matarme pero jamás callarme. Prefiere morir por mis ideas antes que por cansancio o vejez”
–Chokri Belaid, mártir, 6 febrero 2013

Vivimos en Túnez un momento culminante de una crisis política crónica luego de las elecciones del 23 de octubre 2011, primeras elecciones desde la independencia formal de 1956 con cierto grado de transparencia y participación espontanea aunque fuera cortado a mitad el número de electores. Hoy, la crisis se intensifica al máximo a raíz del martirio del Compañero Choukri Belaid: su lucha heroica se extendió aún después de su asesinato. El es de la raza de patriota con dignidad e integridad personal, vive y vivirá siempre por la fortaleza encarnada de sus ideas. Sabía que su vida estaba en peligro, recibió varias amenazas. Sin embargo dijo él mismo poco antes de la tragedia: “Pueden matarme pero jamás callarme”. Veamos ahora en qué medida la crisis política continua se basa en una desviación y engaño de la intención política de la mayoría de los votantes.

El objetivo esencial y declarado de aquellas elecciones era poner en pie una asamblea constituyente la cual debía nombrar un gobierno provisional mientras esté redactando en el plazo máximo de un año la nueva constitución y preparar las elecciones para la segunda república. Esto significaba administrar un gobierno provisional a la vez mantener la unidad nacional surgida a raíz de la insurrección del 14 de enero 2011 con sus objetivos fundamentales de: “Trabajo, libertad y dignidad nacional”. Sin embargo, a los pocos días de la fiesta electoral, con la sorpresa y la indignación general, el movimiento islamista Enahdha –ganador de una fuerte minoría y no mayoritario- irrumpió brutalmente en la escena nacional con odio y violencia encargando sus milicias salafistas para dividir al pueblo tunecino entre “buenos” musulmanes, otros “malos” por reeducar con la “charia” y laicos por liquidar! Su contraparte de la Hermandad Musulmana están realizando los mismos crímenes en Egipto.

A la vez, en Túnez, país con antigua tradición de tolerancia y convivencia, abierto al conocimiento, el intercambio cultural y los idiomas, urbano en gran parte, se oyeron gritos indecentes y hasta criminales por parte de esas milicias salafistas denigrando a “los judíos”, nuestros compatriotas y parte de nuestro pueblo originario, a los “no-creyentes” y “laicos”, hasta tal punto que nos preguntamos “¿de dónde sale ésta turba?” con sus largas barbas y su ridícula ropa colgando al estilo seudo afgano, modalidades ajenas por completo a nuestra cultura y tradiciones. A la vez, estos misóginas se lanzaron primero y con impunidad contra las mujeres para tapar su cuerpo con velo, incluso a las niñas! Estas agresiones brutales y tempranas a poco tiempo de las elecciones han sorprendido y casi traumatizado la población, la cual reaccionó en varias ocasiones con protestas masivas en las calles y marchas a menudo atacadas también por esas milicias.

En ausencia de fuerzas populares organizadas –producto de varias décadas de represión férrea por décadas de dictadura con desapariciones, encarcelamiento por varios años de la resistencia en filas de la izquierda, destierro de miles de militantes, siendo entonces esa dictadura apoyada por gobiernos occidentales–, el movimiento islamista Enahdha (inicialmente fomentado por la propio dictadura como escudo contra la izquierda) había infiltrado sus células clandestinas en medio de las capas populares pobres y más aún luego de la insurrección, con apoyo masivo técnico-financiero de las fuerzas imperiales (USA/OTAN) así como autocracias del Medio Oriente (Qatar, Saudita). Este movimiento religioso conservador travestido recientemente en “político moderado”, ha abusado de una supuesta imagen de gente religiosa y “limpia” en contraste con los desprestigiados y corruptos agentes de los dos regímenes anteriores, para atraer el voto de un 20% (1 de cada 5) del electorado, siendo la mitad del electorado ausente por no haber sido inscrito a tiempo. En definitiva, los votantes a favor de Enahdha provienen en una mínima parte de algunos empresarios y burócratas oportunistas pero en su mayoría de las capas más pobres en periferias urbanas y regiones abandonadas (entre convencidos y otros traídos en camiones y buses, con soborno de dinero y promesas milagrosas). Hoy muchos de ellos perdieron sus ilusiones. Entre estos votantes, los marginalizados por regímenes anteriores viven en un país donde precisamente uno de cada cinco ciudadanos es analfabeto. Por eso, la base de Enahdha se ha extendido en esa población marginalizada, analfabeta. Enahdha no ha hecho esfuerzo alguno para alfabetizar a estos seguidores ciegos, precisamente para seguir aprovechándose de su ceguera.

Enahdha ha sido incapaz de aglutinar fuerzas sociales de los trabajadores organizados, de la inmensa mayoría del estudiantado, de las mujeres y la juventud despiertas y de la clase media capitalina y regional. Este voto relativo sin embargo permitió a Enahdha ganar 89 de los 217 escaños en la asamblea constituyente (AC). Luego, con el apoyo de dos menores formaciones políticas oportunistas “socialdemócratas”, Enahdha pretendió dominar el juego político con una mayoría ficticia parlamentaria. Esta burda falsificación de la intención del voto popular, hoy se paga con un desprestigio de Enahdha. De hecho, repetimos, éste pueblo no había entregado un mandato en delegación para un juego de tipo parlamentario europeo con la relación de fuerza entre una mayoría islamista dominante en la AC, encargada del gobierno y una minoría opositora sin dientes. Esta maniobra partidista y politiquera barata está a la raíz de la crisis política continua en Túnez. Es así también como la población se ha cansado del espectáculo lamentable de la AC y de los partidos en general. Cansada pero no desmovilizada, diría más bien está todavía más politizada aún. Más preocupada todavía por el destino de la Patria. Hoy, como ayer en argentina, se oye de nuevo un lema de la insurrección:
“Que se vayan todos!”
Partiendo de una posición de fuerza con sus apoyos occidentales y orientales, Enahdha pretendió recuperar y apropiarse de los frutos de una insurrección popular pacifica y victoriosa sin haber participado en ningún momento a la misma. De hecho Enahdha ha secuestrado el poder y declara con arrogancia que no dejará el poder. En un año y medio en el gobierno provisional sin límite de tiempo para su mandato, algo totalmente inusitado en regímenes parlamentarios, sus ministros han fallado, demostrando una obvia incompetencia y una ausencia del sentido del Estado. Los bloqueos en la AC en estériles discusiones parlamentaristas sin fin, provocados por el bloque islamista y sus aliados, al demorar adrede la redacción de la nueva constitución, le estaba dando tiempo a Enahdha para infiltrarse desde arriba hacia abajo del aparato del Estado y las empresas estatales a través de todo el país.
Mientras tanto, sus brazos armados salafistas y una nueva agrupación de delincuentes autonombrados abusivamente “Liga de defensa de la revolución”, a los cuales se le ha otorgado una licencia oficial de ¡ONG! no han dejado de crear disturbios, agresiones físicas contra mujeres, periodistas, intelectuales, artistas, universitarios, estudiantes, oficinas y sitios de la UGTT y sus miembros, personalidades públicas democráticas, manifestantes hombres y mujeres en marchas multitudinarias en las ciudades. A la vez, se han lanzado en destruir mausoleos de gran respeto del pueblo (zaouya), vandalizando más de 80 antiguas tumbas de personas venerables de gran dignidad entre el pueblo, algo así como santos –al igual que las hordas de Al Qaeda en Mali. Estas acciones a diario a través del país benefician de impunidad por parte del gobierno islamista, la policía y por supuesto van escalando. Sirven para desviar la atención del pueblo de las evidentes carencias del gobierno provisional, creando artificiales “eventos” diarios que tienden en difundir miedo e inseguridad, malos sociales de los cuales el pueblo se había liberado con el triunfo de la insurrección cuando perdimos el miedo. Era como reactivar el terror del pasado régimen. En las mezquitas, líderes religiosos salafistas llaman con total impunidad a matar gente, con nombre y apellido, entre los cuales el nombre de nuestro compañero y hoy mártir, Choukri Belaid.

Subiendo la escala del crimen, las milicias fascistas, brazo armado de Enahdha, pasaron al capítulo desconocido hasta ahora en Túnez: el asesinato político. Publican en Facebook listas de personas por asesinar, indicando su dirección y teléfono. Este fenómeno no se conocía en Túnez ni siquiera en tiempos de dictadura. Sólo hubo en 1954 antes de la independencia el horrible asesinato del muy querido Farhat Hached, fundador del sindicato UGTT y luchador patriota a favor de la independencia. Fue vil y cobardemente asesinado por una milicia fascista de la policía colonial francesa, “La main rouge”. Era en Túnez pero sangre tunecina derramada por fuerzas coloniales extranjeras. Aquello quedó como un profundo trauma en la memoria y la conciencia nacional. Hace pocos meses, en la ciudad sureña de Tataouine, las milicias de la “liga” han linchado públicamente y mataron a golpe un dirigente político de una nueva agrupación, ‘Nidâ Túnez”, de centro-derecha. Fue la primera baja. Contrariamente al informe de los médicos legistas declarando la causa de muerte por instrumentos contundentes, el ministro del interior declaró que ese militante murió por un infarto cardiaco!

Recién, nos enteramos con mayor inquietud aún de la presencia de una célula secreta en el seno del ministerio del interior organizada por un conocido antiguo jefe terrorista islamista, célula al mando directo desde afuera del ministerio del jefe de Enahdha, Ghanouchi. Existen fuertes presunciones y testimonios fidedignos de que ésta célula terrorista estaría involucrada entre mandantes y ejecutores del vil asesinato de nuestro compañero Choukri Belaid, dirigente de un partido marxista y co-fundador del frente unido de la izquierda, el Frente Popular. Luego de casi dos semanas, el ministerio del interior no ha hecho aún declaración inicial alguna en relación con la investigación conjunta en curso de la justicia y la policía, lo cual acrecenta el resentimiento popular y la sospecha de borrar huellas. Hay más información acerca de elementos con nombre propio y pasado terrorista de Enahdha infiltrados en varios ministerios. La última noticia indica una verdadera desagregación del ministerio del interior entre al menos tres partes en conflicto abierto: los del régimen derrocado, los nuevos leales a Enahdha y su ministro y los “independientes” aglomerados en un nuevo sindicato a favor de la creación de una verdadera policía republicana que obedece a la legalidad y no al dedillo del gobierno de turno.

Del mismo modo, la tragedia del martirio de Choukri está provocando un terremoto con serias sacudidas repetidas dentro de partidos políticos de derecha y del centro con deserciones, incluyendo una fractura en el seno de Enahdha y sus raquíticos aliados socialdemócratas.

La fecha del 6 de febrero último, día del vil asesinato, sigue viva en la conciencia diaria del pueblo, a la vez persigue cual un terrible fantasma a los enemigos de la Patria. Un millón y medio de ciudadan@s de todas edades participaron en el sepelio en la capital, además de otros millones a través del país ocupando las calles, simbólicamente, y otros tantos televidentes en su casa, siendo un día frio y lluvioso. En la misma tarde de ese fatídico día 6, estando el país en duelo nacional, el Primer Ministro Hamadi Jbalí, anunció con tono dramático su decisión para reorganizar en profundidad su gobierno en base a elementos independientes de todo partido político, lo que llamó un gobierno de tecnócratas. Dijo que decidió solo sin consultar su partido Enahdha, el cual desencadenó públicamente una fuerte reprobación en contra de Jbali. Desde entonces, Enahdha por boca de su jefe Ghanouchi no ha dejado de oponerse a Jbali, siendo éste ultimo secretario general de Enahdha, atacándolo en discursos, en nombre de una “legitimidad” de los islamistas a través de las urnas –obviando el hecho de que había caducado el mandato de un año del pueblo desde el 23 de octubre pasado, sin que se haya producido la nueva constitución y tampoco se han preparado las elecciones.

Todavía fuerte de una mayoría relativa en la AC, Enahdha ha tratado de mantener la iniciativa del juego político, lo que en otros términos evidencia su responsabilidad en la parálisis política, la crisis continua y por ende el secuestro del país. De hecho, la decisión de Jbali lo sitúa como elemento moderado dentro de su partido sino incluso marginal o hasta como jugador político independiente al darse una misión de “salvador” del país. En realidad, nos encontramos con un país más dividido aún, con una polarización de fuerzas por una parte entre una extrema derecha islamista sin futuro, en plena bancarrota y con desprendimiento de su ala moderada; por otra parte una fuerza al centro que está aglutinando cada día más seguidores con afán de salir de la crisis y volver a ver el país con su imagen tradicional, tolerante y pacifica buscando la línea mediana para sobrevivir y superar la tormenta. A la izquierda, se sitúa desde hace poco el conjunto de pequeñas fuerzas duramente reprimidas en el pasado bajo la dictadura y que han sido unificadas en el Frente Popular, gran parte gracias a los valerosos esfuerzos del Compañero Choukri Belaid. Con todo, el grueso de las fuerzas populares está buscando el “centro” como refugio contra Enahdha y su caos. Con las perspectivas electorales, lo mejor que pudiera hacer el Frente Popular seria entrar en alianza electoral con el centro. Esto sería una comprobación más de la división del tiempo histórico entre antes y después del 6 de febrero. De esta forma, se esclarece el paisaje político más aún con un polo patriótico versus Enahdha y su quimera de califato.

Perspectivas
Aparentemente, Jbali también fue sacudido por el vil asesinato político de Belaid y se distanció de inmediato de Enahdha acusada como mandante sino incluso ejecutora del crimen. Nada será igual después del 6 de febrero. El país entero está profundamente traumatizado y hasta en cierta ruptura con la clase política en su conjunto. Sin embargo, el Frente Popular ha ganado más afiliados y simpatizantes; a la vez, mujeres y jóvenes activos protagonistas de la insurrección popular están en plena faena para organizarse en el seno de nuevos movimientos sociales. Son verdaderamente el amanecer y la esperanza de un futuro político alternativo.

Fuera de las tactaciones politiqueras actuales para formar un nuevo gobierno provisional “mixto” (políticos y tecnócratas), con o sin Jbali a la cabeza, volvemos al punto de partida con las tareas prioritarias que siguen siendo las mismas desde las elecciones del 23 de octubre 2011, las cuales constituyen un objetivo continuamente defendido por el Frente Popular y ahora con el consenso general, menos del lado islamista:

• Foro nacional inclusivo de todos los partidos y mayores organizaciones sociales para con urgencia y en pocos días alcanzar un denominador común en vista de una hoja de ruta (programa mínimo de prioridades para la salvación nacional) y un nuevo gobierno provisional de crisis. Esta idea había sido ya elaborada hace pocos meses por la Central de Trabajadores (UGTT) pero fue saboteada por Enahdha.

• 12 mayores puntos socioeconómicos y políticos de la hoja de ruta:
* 1- Determinar por la justicia quienes fueron ejecutores y mandantes del asesinato del patriota Choukri Belaid. * 2- Luchar con eficiencia y transparencia contra la violencia política, disolver la célula terrorista del Ministerio del Interior, las milicias fascistas (Liga & Salafistas), controlar los lideres islamistas en las mezquitas (predicadores de la violencia). * 3- Darle atención médica gratuita y apoyo social a los heridos por balas durante la insurrección (abandonados desde hace dos años ya). * 4-Aportar soluciones en cierta medida con urgencia al 20% de desempleados (un tercio de los cuales jóvenes con altos grados académicos). * 5- Renegociar (al modo ecuatoriano) la deuda externa con un moratorio. * 6- Luchar contra el alza abusiva de los precios de la canasta básica, el desabastecimiento producto del acaparamiento y también de la exportación ilegal hacia la frontera. * 7- Facilitar a los campesinos pequeños créditos bancarios y abono (con precio casi inalcanzable en un país mayor productor de fosfato de alta calidad!). * 8- Acelerar la redacción de la nueva constitución con fecha precisa de entrega final para votación de los ¾ de l@s asambleístas y/o vía referéndum popular. * 9- Restablecer la Comisión Nacional Electoral (abusivamente disuelta por los islamistas!), la cual ésta vez debe facilitar la inscripción a tiempo de todos los electores y decidir de la fecha para las nuevas elecciones. * 10- Revisar los nombramientos abusivos e impopulares de más de mil cuadros unos afilados otros simpatizantes de Enahdha impuestos en las empresas y ramificaciones del aparato del Estado. * 11- Revisar las entregas solapadas de bienes nacionales (empresas, tierras) a El Qatar y otros socios internacionales de Enahdha. * 12- Organizar en un plazo no mayor de 15 días un nuevo gobierno provisional de crisis que beneficia del consenso nacional, en el cual los cargos de ministerios del interior, defensa, justicia, exterior y asuntos religiosos no estén en manos de los islamistas de Enahdha sino personalidades competentes independientes.

La UGTT, el empresariado nacional y el conjunto de las fuerzas patrióticas con sus diferentes tendencias políticas están a favor de esta hoja mínima de ruta. Enahdha se opone. Todo deja pensar que los islamistas más conservadores (en abrumadora mayoría dentro de Enahdha) harán el máximo para no perder la iniciativa y para imponer sus intereses por encima a los del país. Está más que demostrado que Enahdha por su rigidez, su arrogancia fortalecida por sus apoyos extranjeros y su tendencia al extremo suicidaría, por su pasado violento de terrorismo reactivado hoy, más aún cuando la mayoría del pueblo se está distanciando de ella, todo indica que el movimiento de Enahdha ha fallado a la vez como dirigente de gobierno, gerente administrativo y fuerza política. La divisa de Enahdha es “Nosotros o el caos”. Una divisa suicidaría. Han elegido el caos para con el terror y la violencia social y política pretenden aferrarse en el poder cueste lo que cueste, con el sueño muy quimérico de un día crear su “califato” en el seno de un amplio Gran Medio Oriente –obviando o a despecho del hecho de que Túnez es un país africano! Y como es de conocimiento general, ese Gran Medio Oriente es precisamente el plan imperial.

Esto nos lleva a la conclusión también de que a la luz de los últimos sucesos en Túnez, la cobarde agresión de la OTAN contra el pueblo libio, el reciente ataque contra Argelia, la doble agresión contra Mali, por integristas fascistas y tropas neocoloniales francesas, nuestros pueblos africanos en lucha están decididos a derrumbar este plan imperial que pretende imponernos un seudo “islam político moderado” gerente y garante de sus intereses en el país y en la región.
Rashid SHERIF
Patriota Tunecino
Militante Internacionalista

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Chokri & Basma : Patriotisme & Grandeur

Éloge de Chokri et Basma Belaïd

Basma, femme de Chokri Belaïd, ouvrant la voie à l’ambulance transportant le corps de son mari pour lui frayer un chemin, à l’avenue Habib Bourguiba, debout, le poing levé, avec le V de la victoire, le jour même où le leader a été tué, est une image d’une rare grandeur…
Par Jamila Ben Mustapha*

Comme beaucoup de Tunisiens, le 6 février, j’ai eu le sentiment d’une perte immense, irréparable, quand j’ai appris la nouvelle de la mort de Chokri Belaïd. Et j’ai expérimenté, une fois de plus, ce déphasage, cette non-coïncidence entre notre désir et la réalité, cette fatalité humaine qui fait que nous ne prenons, véritablement, conscience de la perte d’un être de valeur, que lorsqu’il est trop tard et qu’il n’est plus de ce monde, sans qu’il puisse savoir, lui, jusqu’à quel point il va être pleuré et dans quelle mesure son impact va être profond.

Le charisme s’exprimant à travers un regard de feu
Pourtant, j’appréciais, beaucoup, ses interventions télévisées, le charisme qui s’exprimait à travers son regard de feu, sa détermination révélée par le mouvement volontaire de sa mâchoire – me rappelant Bourguiba –, ses qualités de tribun hors pair, se résumant en un seul mot: la précision quasi-mathématique de son discours, la non-existence, en son sein, de tout élément oiseux ou verbeux, ses idées claires et rigoureusement enchaînées, ses capacités de synthèse, sa culture, l’amenant, par exemple, à brosser, en quelques minutes, la position avant-gardiste de la Tunisie dans le monde arabe, en rappelant, selon une chronologie exacte, tous les faits historiques prouvant cette spécificité.
C’était aussi, un démocrate convaincu, comme le montre sa si belle image de la Tunisie comparée à un bouquet de roses aux multiples couleurs, renvoyant à la nécessité, pour tous, de coexister dans le même espace.

Bien sûr, la fin de la vie physique d’un grand militant, même si elle exprime, dorénavant, une absence irrémédiable, est, aussi, le point de départ d’un autre type de présence, parmi nous.

Olfa Youssef, s’adressant à sa veuve, dans une émission de la chaîne Ettounissia, lui a bien dit qu’il était passé de l’existence ordinaire, celle de tout un chacun, au niveau du symbole, et a ajouté que, dorénavant, il allait avoir, parmi nous, le degré le plus élevé de présence, celui de «la présence-absence».

Dorénavant, comme Farhat Hached, il a conquis, de haute lutte, sa place dans le palmarès des grands, à l’intérieur de l’Histoire de la Tunisie, et il est parti, lumineux et bref, comme une comète.

Le courage de vivre dangereusement
Nous garderons de lui l’image d’un être éblouissant qui aura eu le courage de vivre dangereusement, d’avoir eu une existence qui possède un sens, et de s’être battu jusqu’au bout, pour ses convictions. Plutôt que d’opter pour l’accumulation des années, encore moins, de connaître, comme beaucoup, la déchéance de la vieillesse, il aura préféré la qualité et l’intensité de la vie à la quantité des ans.

Cette mort a, aussi, été un révélateur. Les foules immenses qu’elle a jetées dehors, par un temps glacial, partout, à travers la république, en signe de protestation contre la violence et l’assassinat politique, m’ont fait penser à celles qui sont sorties, en Égypte, après la défaite du président Nasser, contre Israël, en 1967, pour l’empêcher de démissionner. Il n’y a pas, en effet, une seule, mais deux façons de plébisciter, d’accorder son vote à un personnage ou à un courant politiques: les urnes, ou les manifestations pacifiques. L’avantage, même, de ce dernier procédé est qu’il n’y a, si on l’emprunte, aucun risque de falsification ou de tricherie.

Cette mort a révélé aussi autre chose, une autre personnalité, celle de sa femme. Nous sommes, du coup, étonnés que tant de qualités réunies dans cette grande dame acceptaient de vivre cachées. Il est vrai qu’il faut l’humilité d’une femme pour accepter l’anonymat, avec la possession de tant de richesses morales, et pour ne les manifester que, contrainte et forcée par l’adversité.

Des affirmations comme: «Derrière tout grand homme, il y a une femme», parues à l’occasion de cette tragédie, sont peu appréciables. Non, on peut ne pas être d’accord avec l’adverbe «derrière». La langue doit évoluer avec les mœurs et on pourrait proposer de la remplacer par un autre : «À côté». Et à un moment où l’on parle, beaucoup, de menaces planant sur les acquis de la femme, en Tunisie, le comportement de Basma, plus que mille discours, ne vient-il pas conforter, dans la pratique, le féminisme, et annihiler toute description de la femme comme «être faible»? Pourquoi vouloir activer, à tout prix, les comparatifs «supérieur» ou «inférieur» quand il s’agit de l’homme et de la femme et ne pas les considérer, tous deux, comme des êtres humains susceptibles, chacun, autant, de force, que de faiblesse?

Basma opposant la loi du cœur à la raison d’Etat.

Basma, femme du grand Chokri Belaïd, ouvrant la voie à l’ambulance transportant le corps de son mari pour pouvoir, malgré la volonté des autorités, lui frayer un chemin, à l’intérieur de l’avenue Habib Bourguiba, en devançant le véhicule, debout, le poing levé, avec le V de la victoire, le jour même où il a été tué avec une violence inouïe, c’est un spectacle d’une grandeur telle que cette silhouette féminine atteint une dimension an-historique, éternelle, rejoignant les grandes figures mythiques des femmes méditerranéennes confrontées à la mort et opposant la loi du cœur à la raison d’Etat, comme Antigone défendant le droit, pour son frère Polynice, d’avoir une sépulture, contre la volonté de Créon, roi de Thèbes.

Cette comparaison de Basma avec Antigone, défendant, toutes deux, bec et ongles, les honneurs que l’on doit rendre à la dépouille de l’être cher, a pris, encore, sens, pour moi, à la fin du jour des funérailles, lorsque des menaces ont été reçues par la famille, portant sur la volonté barbare et macabre de déplacer ou de déterrer le cadavre de notre grand héros national Chokri Belaïd, du cimetière, nous rappelant la «Jahilya» antique telle qu’elle a été dépeinte par le théâtre grec, qui ne reconnaissait pas à tous, le droit de reposer en paix, après leur mort, et notamment au frère d’Antigone, considéré comme traître par le roi, qui avait interdit son inhumation.

Décidément, périodiquement, des attitudes primitives – provenant, aussi, des pays les plus développés, et faisant fi de tout progrès – reviennent à la surface, comme cette exhibition, sous le mandat du président américain, George W. Bush, lors de la deuxième guerre d’Irak, des cadavres des deux fils tués de Saddam Hussein devant les caméras du monde entier.

Ces éternels opposants à tous les régimes
Et notre Tunisie contient le pire comme le meilleur, deux camps qui se lorgnent, actuellement, face à face, sans qu’une possibilité de conciliation, entre eux, se profile à l’horizon. Comment faire coexister tout ce monde, d’autant plus qu’une des deux parties ne reconnait même pas, au niveau du principe, le régime de la démocratie et la nécessité d’acceptation de l’autre?

A partir de l’exemple du couple de Chokri et Basma Belaïd, on peut dire que la fonction d’opposant s’est transmise, au niveau public, de lui à sa femme qui a assuré qu’elle continuerait le combat de son époux. En littérature et en narratologie, à travers la diversité des récits, les analystes ont distingué des fonctions identiques qui se détachent des personnages, dont celle d’opposant – dans ce contexte, d’opposant au désir du personnage principal –. Cette disjonction entre la fonction d’opposant et les personnages divers qui peuvent la représenter, on peut la faire, aussi, en politique. Dans un pays, ce qui importe, ce n’est pas qu’elle soit attachée de façon permanente à un être, mais qu’elle existe et soit toujours représentée. Nous observons, d’ailleurs, qu’en Tunisie, il existe, à ce propos, 3 catégories de personnes: celles qui, comme Talleyrand, en France, au XIXe siècle, survivent à tous les régimes et suivent «ceux qui sont debout», selon l’expression de l’arabe dialectal; celles qui, fatiguées, après des années d’opposition, s’octroient le repos du guerrier en goûtant aux délices du pouvoir, risquant, alors de reproduire les tares de leurs prédécesseurs, de ceux qu’elles invectivaient, elles-mêmes, de la façon la plus acharnée; reste la troisième catégorie, la plus austère, la moins chanceuse, celle des éternels opposants à tous les régimes, condamnés, une fois pour toutes, à l’inconfort de se situer à rebrousse-poil de tout pouvoir.

La plupart des membres de notre classe politique, venus d’exil ou de prison, connaissant mal le réel tunisien et se trouvant occuper, du jour au lendemain, sans expérience administrative progressive, les plus hauts postes, n’ont pas manqué de faire des erreurs – et il s’agit d’un euphémisme –. Beaucoup de leurs dires et de leurs actes nous ont amusés. Il existe, en effet, deux façons de susciter le rire: volontaire ou involontaire. Autant la première est glorifiante, valorisante, autant la seconde risque de couvrir son auteur de ridicule. Dans la première catégorie, on trouve les humoristes, dans la seconde, quelques politiciens. Mais en nous faisant, si souvent rire, dans cette conjoncture si délicate, dans ce moment si préoccupant de notre histoire, «ces comiques, malgré eux», n’ont-ils pas fait acte de patriotisme – involontaire –?

* Universitaire

Source: http://www.kapitalis.com/politique/14519-eloge-de-chokri-et-basma-belaid.html

 

 

A CHOUKRI

A Notre Choukri

«Ils sont les ennemis de l’espoir ma bien-aimée
De l’eau qui ruisselle, de l’arbre à la saison des fruits,
De la vie qui pousse et s’épanouit.
Car leur front marqué du sceau de la mort,
– dent pourrie, chair décomposée –
Ils vont disparaître à jamais.
Et bien sûr ma bien-aimée, bien sûr,
Sans maître et sans esclaves
Ce beau pays deviendra un jardin fraternel!»

(Nâzim Hikmet,  »Les ennemis », 1948)

Mursi, part in aggravation against Palestinian people

Egypt floods Gaza tunnels to cut Palestinian lifeline
By Nidal al-Mughrabi | Reuters – 2 hours 3 minutes ago.02/13/2013

Reuters/Reuters – A Palestinian smuggler walks inside inside a tunnel beneath the Egyptian-Gaza border in Rafah, in the southern Gaza Strip September 17, 2012. REUTERS/Ibraheem Abu Mustafa/Files.

GAZA (Reuters) – Egyptian forces have flooded smuggling tunnels under the border with the Palestinian-ruled Gaza Strip in a campaign to shut them down, Egyptian and Palestinian officials said.

The network of tunnels is a vital lifeline for Gaza, bringing in an estimated 30 percent of all goods that reach the enclave and circumventing a blockade imposed by Israel for more than seven years.
Reuters reporters saw one tunnel being used to bring in cement and gravel suddenly fill with water on Sunday, sending workers rushing for safety. Locals said two other tunnels were likewise flooded, with Egyptians deliberately pumping in water.

« The Egyptians have opened the water to drown the tunnels, » said Abu Ghassan, who supervises the work of 30 men at one tunnel some 200 metres (yards) from the border fence.

An Egyptian security official in the Sinai told Reuters the campaign started five days ago.
« We are using water to close the tunnels by raising water from one of the wells, » he said, declining to be named.
Dozens of tunnels had been destroyed since last August following the killing of 16 Egyptian soldiers in a militant attack near the Gaza fence.

Cairo said some of the gunmen had crossed into Egypt via the tunnels – a charge denied by Palestinians – and ordered an immediate crackdown.

The move surprised and angered Gaza’s rulers, the Islamist group Hamas, which had hoped for much better ties with Cairo following the election last year of Egyptian President Mohamed Mursi, an Islamist who is ideologically close to Hamas.
A Hamas official confirmed Egypt was again targeting the tunnels. He gave no further details and declined to speculate on the timing of the move, which started while Palestinian faction leaders met in Cairo to try to overcome deep divisions.

CRITICISING CAIRO
Hamas said on Monday the Egyptian-brokered talks, aimed at forging a unity government and healing the schism between politicians in Gaza and the occupied West Bank, had gone badly but had not collapsed.

While Gaza’s rulers have been reluctant to criticise Mursi in public, ordinary Gazans are slightly more vocal.
« Egyptian measures against tunnels have worsened since the election of Mursi. Our Hamas brothers thought he would open up Gaza. I guess they were wrong, » said a tunnel owner, who identified himself only as Ayed, fearing reprisal.

« Perhaps 150 or 200 tunnels have been shut since the Sinai attack. This is the Mursi era, » he added.
The tunnellers fear the water being pumped underground might collapse the passage ways, with possible disastrous consequences.
« Water can cause cracks in the wall and may cause the collapse of the tunnel. It may kill people, » said Ahmed Al-Shaer, a tunnel worker whose cousin died a year ago when a tunnel caved in on him.
Six Palestinians died in January in tunnel implosions, raising the death toll amongst workers to 233 since 2007, according to Gazan human rights groups, including an estimated 20 who died in various Israeli air attacks on the border lands.

Israel imposed its blockade for what it called security reasons in 2007. The United Nations has appealed for it to be lifted.
At one stage an estimated 2,500-3,000 tunnels snaked their way under the desert fence but the network has shrunk markedly since 2010, when Israel eased some of the limits they imposed on imports into the coastal enclave.
All goods still have to be screened before entering Gaza and Israel says some restrictions must remain on items that could be used to make or to store weapons.

This ensures the tunnels are still active, particularly to bring in building materials. Hamas also prefers using the tunnels to smuggle in fuel, thereby avoiding custom dues that are payable on oil crossing via Israel. (Additional reporting by Youssry Ahmad in Egypt; Editing by Crispian Balmer and Angus MacSwan)

http://www.yahoo.com/egypt-floods-gaza-tunnels-cut-palestinian-lifeline-124720341.html

Assassinat de Chokri Belaid

Réflexions sur les responsabilités dans l’assassinat de Chokri Belaid

Les islamistes, à travers ce qu’ils insinuent et ce qu’ils déclarent, ne conçoivent pas d’être écartés du pouvoir, ni par les urnes ni par la rue. Mais pour garder le pouvoir, remporté démocratiquement, tout est-il permis?
Par Ahmed Chebbi*

Le mercredi 6 février, la Tunisie se réveille, traumatisée, sur la nouvelle de l’assassinat de Chokri Belaid, figure emblématique de l’opposition nationaliste et démocrate tunisienne sous l’ère de Ben Ali ainsi que sous celle de Ghannouchi. Abattu lâchement par quatre balles à bout portant devant chez lui, Chokri Belaid s’apprêtait le matin même à rencontrer Houcine Abbassi, secrétaire général de l’Ugtt, pour mettre en œuvre le projet d’un congrès national contre la violence politique.

Une fracture de facto
Suite à des obsèques populaires digne d’un héros national, et qui ont permis à des centaines de milliers de Tunisiens de manifester contre le pouvoir islamiste (1,4 millions de personnes d’après le ministère de l’Intérieur). La Tunisie entérine de facto la fracture entre un clan démocrate et un clan qui ne l’est point.

L’échiquier politique tunisien commence ainsi à prendre forme laissant entrevoir deux blocs: celui des démocrates formé par le Front Populaire (gauche-nationaliste) et par l’Union pour la Tunisie (centre gauche composé par Al Jomhouri, Nida Tounes et Al-Massar) et un deuxième bloc formé essentiellement par les islamistes de tout bord au sein d’Ennahdha, ceux qui veulent gouverner d’en haut (les dits modérés) et ceux qui veulent s’imposer d’en bas (les-dits salafistes), épaulés par deux sous-fifres pseudo-laïcs: le Congrès pour la république (CpR) et Ettaktol. Le premier constitué d’une fine sélection de second couteaux nahdhaouis avec à leur tête une ratatouille idéologique du nom de Moncef Marzouki, le second un club de retraités très fermé qui cherche la gratification du pouvoir pour son militantisme «soft» sous Ben Ali.

Depuis l’assassinat de Chokri Belaid, les accusations fusent de part et d’autre et laissent émerger deux théories: la première étant celle d’un assassinat perpétré par un groupe proche de Nida Tounes visant d’un seul coup à compromettre l’équipe au pouvoir et à se débarrasser d’un sérieux concurrent dans l’opposition. La deuxième tendance est celle qui accuse Ennahdha d’être derrière cet assassinat politique, ce parti n’ayant de cesse de protéger les dépassements répétés des milices violentes qui, au nom de l’islam ou de la révolution, s’attaquent en toute impunité à tout ce qui s’oppose au pouvoir en place et à sa vision monochromatique de la chose publique: partis politiques, medias, syndicats, artistes, etc.

La piste non-islamiste
Cette piste privilégiée par les amateurs des théories de complots et de psychologie inverse, suppose suivant un raisonnement simpliste qu’Ennahdha n’a aucun intérêt à assassiner ses opposants et que de tels actes ne peuvent que nuire au parti de Rached Ghannouchi.

Certes, une idée qui n’est pas totalement fausse à court terme mais qui ne prend pas en compte la vision globale des islamistes et leur projet de domination progressive de l’espace public et de conformisme idéologique.

Des membres de la coalition au pouvoir sont même allés jusqu’à accuser Béji Caid Essebsi d’être derrière ce crime. Cette théorie mise dans le contexte actuel perd rapidement de sa substance car la montée en force de Nida Tounes sur tout les plans montre que ce parti et ses alliés n’ont pas besoin d’avoir recours à la violence politique pour consolider leur position de plus en plus dominante dans les sondages d’opinion.

Il serait aussi impensable dans un pays où la police politique sévit encore, que les services de renseignements n’aient pas été alertés de la planification d’assassinats politiques ordonnés par l’opposition. Ce service qui, depuis la prise du pouvoir des islamistes, est directement contrôlé par Montplaisir (où se trouve le siège d’Ennahdha) n’aurait sans doute pas hésité à divulguer une quelconque activité suspecte du parti de M. Caid Essebsi pour le discréditer définitivement aux yeux des Tunisiens, se débarrassant ainsi du seul parti capable de tenir tête aux islamistes lors d’hypothétiques élections.

La piste islamiste
La piste qui inculpe le pouvoir, ou du moins l’aile radicale de celui-ci, semble plus plausible tant les arguments parlent d’eux-mêmes. Pendant ces dernières semaines, les responsables islamistes et à leur tête le chef provisoire du gouvernement et le ministre de l’Intérieur, ont déclaré Chokri Belaid ennemi public numéro 1 à cause du pouvoir de nuisance que voyait en lui Ennahdha et ses alliés, suite aux événements de Siliana.

Le charisme de feu Belaid et sa capacité à rassembler les foules et à conduire la contestation sociale dérangeaient les islamistes qui voyaient en lui le leader potentiel de toute révolte sociale pouvant faire chuter Ennahdha. Ajouté à cela la campagne de dénigrement dont faisait l’objet Chokri Belaid dans les mosquées à travers les prêches quotidiens l’accusant d’être athée, non-croyant, et ennemi de l’islam, tous ces éléments islamistes faisaient de lui un homme à abattre pour «le bien de l’islam en Tunisie». Chokri Belaid faisait ainsi l’objet de menaces de mort quotidiennes l’accusant de vouloir perturber le travail des islamistes et lui ordonnant de se retirer de la sphère publique pour sauver sa vie.

Les islamistes, à travers ce qu’ils insinuent et ce qu’ils déclarent, ne conçoivent pas d’être écartés du pouvoir, ni par les urnes ni par la rue.

Ainsi va le projet des Frères musulmans de part le monde: user de la démocratie comme outil de transition afin d’imposer par le haut des idéaux fondamentalement anti-démocratiques. Cette stratégie implique l’assainissement de la scène politique de toute voix dissidente qui pourrait jouir d’un soutien populaire. Ceci expliquerait aussi les menaces de morts à l’encontre d’autres leaders d’opinion dans le pays tels que Béji Caid Sebssi, Ahmed Nejib Chebbi et d’un bon nombre de journalistes influant tels que Moez Ben Gharbia, Naoufel Ouertani et Haithem Mekki.
Il y a aussi les révélations de plusieurs figures de la classe politique et de la société civile (Ahmed Nejib Chebbi, Lazhar Akremi, Tahar Ben Hassine, Zied El Hani ainsi que des syndicats du ministère de l’Intérieur) concernant l’infiltration des sphères sensibles du ministère de l’Intérieur par des hommes de main de Rached Ghannouchi qui feraient partie de l’aile armée d’Ennahdha sous Bourguiba. Dans un contexte de partage du butin électoral, Rached Ghannouchi, dans un souci d’équité, aurait ainsi placé ces paramilitaires dans un domaine où leurs expériences pourraient être mises à bon usage.

Pour finir, comment passer outre ce contexte de violence et d’insécurité extrême qu’Ennahdha a cherché à mettre en place et à alimenter à travers des groupuscules salafistes et des milices de «protection de la révolution» qui prennent la relève pour semer la terreur dans le camp des opposants à travers leurs actions «coup de poing» contre toutes les activités de l’opposition. Une déclaration cynique de Ghannouchi, trois jours après la mort de Chokri Belaid, qui disait en substance que cet assassinat était un acte ordinaire dans un contexte révolutionnaire, vient malheureusement corroborer ce dernier argument.

Pourquoi maintenant
Les dernières semaines ont connu l’accélération du rapprochement entre les différents fronts de l’opposition, en parallèle avec la décadence de l’équipe au pouvoir. Ainsi, après l’unification de la gauche nationaliste dans un Front Populaire et l’unification du centre gauche dans l’Union pour la Tunisie, Chokri Belaid œuvrait dans les coulisses pour un rapprochement entre les deux principaux blocs de l’opposition, visant une alliance politique (non électorale) qui sonnerait le glas de l’expérience islamiste au pouvoir.

Chokri Belaid, en vrai patriote, pragmatique et fin tacticien politique, avait compris que le salut national imposait des alliances qui devaient transcender le traditionnel clivage politique au sens économique et social pour ne pas laisser échapper l’espoir d’un état républicain et démocrate.
* – Universitaire.
http://www.kapitalis.com/politique/14419-reflexions-sur-les-responsabilites-dans-l-assassinat-de-chokri-belaid.html