Entrevista del Prof. Rashid SHERIF al Diario El Telegrafo de Quito, Ecuador

ENTREVISTA con el Prof. Dr. Rashid SHERIF*

Orlando Pérez (OP): Dr. Rashid SHERIF (RSh), le saludo cordialmente. Sé que Ud. está muy atareado con una serie de actividades y conferencias. Aprecio su tiempo para esta entrevista.

RSh: Saludo Compañero Orlando Pérez. Gracias por su interés y por el interés de l@s lector@s del diario público El Telégrafo. Es un placer y a la vez es nuestra tarea favorecer el contacto y el intercambio Sur-Sur.

OP: El mundo musulmán vive estos días un momento de extrema tensión tras las reacciones a la difusión de una película ofensiva para los musulmanes. ¿Le pregunto si esto constituye un hecho aislado, muy puntual o por el contrario ya es un signo de la enorme tensión entre occidente y la cultura musulmán?

RSh: Primero, le diría que la propaganda occidental en EEUU y Europa ha tratado desde décadas de tergiversar las situaciones críticas y los conflictos que siguen abiertos en el Medio Oriente desde que se ha implanto el Estado de Israel en tierras del pueblo palestino. Hablan de un conflicto entre árabes y judíos, entre el Islam y el Judaísmo, y desde la caída de las torres gemelas en Nueva York, de un “clash” entre civilizaciones de occidente y oriente o entre occidente judeocristiano y el mundo musulmán. Surgen estos dichos confusos algo así como “sopas recalentadas” y pretextos intervencionistas constantes desde los intentos coloniales de las guerras santas europeas de la Edad Media en el Medio Oriente. Ellos crean confusiones mediáticas para opacar y enmascarar sus intereses geopolíticos y su rapiña en la región del Medio Oriente.

Luego, en relación con aquel documental de muy mala calidad y mal gusto, se trata de una burda provocación que con toda evidencia beneficia al sionismo y el Estado de Israel el cual, como bien indica Noam Chomsky, es una base “off shore” de EEUU en el Medio Oriente. Se trata de provocar la ira –cuanto más violenta mejor!- de países y comunidades musulmanes a través del mundo para luego denigrarlos como “salvajes”, gente del Medioevo. Las empresas racistas y coloniales necesitan diabolizar, rebajar y des-humanizar al Otro para mejor someterlo. Acaso los conquistadores y las autoridades eclesiásticas no inventaron la fabula de que los nativos de América no tenían alma y por consiguiente no eran verdaderamente humanos, traduciendo: se pueden explotar y maltratar sin piedad ni conflictos morales. Gran parte de la cultura occidental capitalista e imperialista se contextualiza todavía en éstos prejuicios interesados del siglo XV hacia el mundo del Gran Sur con una conciencia social y del mundo rezagada, propia de los conquistadores salidos de la Edad Media europea.

Además de beneficiar a la propaganda racista de los sionistas, también sirve para opacar la causa palestina de la cual no se habla más a pesar de los crímenes que el Estado de Israel comete allí a diario desde hace décadas. Aquel documental también ayuda a los islamistas fundamentalistas (jihadistas, salafistas) quienes se han implantado luego de la “chispa tunecina” en África y Medio Oriente con apoyos de EEUU, OTAN, autocracias de los Sauditas y Qatar, para desprestigiar al Estado-nación que tratan de destruir, cumpliendo a la vez con la estrategia imperial, demostrando su ineficiencia e incapacidad incluso en proteger sedes diplomáticas y hacer frente al caos que éstos mismos islamistas reaccionarios generan.

OP: ¿Qué ha cambiado en el mundo para que de un tiempo a esta parte desde EE.UU. exista una enorme preocupación por cada acción, política y hasta reivindicación de los árabes?¿Cómo entiende usted esta relación tensa?

RSh: Como siempre, EEUU y su apéndice OTAN lanzan operaciones mediáticas para encubrir sus propósitos intervencionistas. Una vez se ha tratado del anti-comunismo, luego la falsa promoción de la “democracia”, luego el “terrorismo” –siendo los EEUU el peor de todos-, el narcotrafico y la cacería a las armas de destrucción masiva (ADM); recientemente se trata de la moda de derrocar “dictadores” implantados por ellos mismos hasta que se tornan fuera de uso.

En cuanto a la parte de su pregunta acerca de los “árabes”, primero hay que aclarar el término: Históricamente, poblaciones árabes son originarias de la península arábica, no más, las cuales junto con varios de sus aliados se habían lanzado a la conquista desenfrenada del mundo a finales del siglo VII de la era c. En su empresa de colonización de población han logrado hasta cierto punto islamizar y arabizar otros pueblos, particularmente en África y Medio Oriente. El desconocimiento de la historia y de la lucha constante de los pueblos originarios sometidos lleva a la confusión de llamar “árabes” a los que no son más que parcialmente arabizados y/o islamizados en el mundo de hoy, sobretodo en África. Diría que salvo los persas de Irán, gran parte de los pueblos en el Medio Oriente se identifican como árabes (y no arabizados), lo que es lejos de ser el caso de los pueblos africanos, visto por ellos mismos.

Hecha rápidamente la aclaración, la “enorme preocupación” de EEUU y sus aliados europeos es solo aparente. Ellos por ahora tienen la iniciativa al trazar desde finales de los años 90 su diseño de lo que llaman con gran pompa “El Nuevo Gran Medio Oriente”, el cual corresponde a lo que los invasores árabes del siglo VII llamaron “La Gran Media Luna Fértil” que incluye África del Norte hasta la frontera sur de Turquía. Y como en definitiva la historia la hacen los pueblos –repitiendo a Salvador Allende, minutos antes de su muerte–, a los imperialistas se les escapa a veces la capacidad de iniciativa y se sorprenden con la genuina iniciativa de los pueblos en lucha por su liberación, como fue el caso de la insurrección popular pacifica y victoriosa del pueblo tunecino (África del Norte) la que culminó el 14 de enero del 2011. Fue la “chispa” que desató un movimiento insurreccional en cadena alguno legitimo como en Egipto, Yemen y Bahréin, mientras otro como simulacro imperial para justificar una brutal intervención militar neocolonial directa (Libia) o indirecta (Siria). O sea, la “inquietud” de EEUU es cuando el proceso le sorprende o se le escapa de las manos.

OP: ¿Hasta dónde los países llamados del Tercer Mundo constituyen ahora economías y culturas bajo sospecha para el Primer Mundo hegemónico y cómo esa realidad va a configurar un nuevo mapa político en nuestro planeta?

RSh: Como Ud. muy bien sabe, ni el llamado tercer mundo, ni los países no-alineados constituyen conjuntos coherentes capaces de inquietar a las fuerzas imperiales. En estos países, sigue el divorcio –salvo pocas excepciones- entre gobiernos y pueblos. Por una parte, el conjunto de países industrializados conocidos como BRICS aporta cada día la prueba del vigor de sus economías en el contexto de crisis sistémica del capitalismo global. Su interés es aliarse para crear un mundo multipolar frente a la hegemonía unipolar de los EEUU. Esta tarea es a largo plazo. Por otra parte, existe un proceso de cambio paulatino que efectivamente amenaza la hegemonía de EEUU en lo que siempre consideró parte de su “traspatio”. El inicio se dio desde el Sur primero en Asia (China, Vietnam), luego en Cuba y ahora cada vez con mayor empuje en Suramérica (Venezuela, Bolivia y Ecuador). Hasta qué punto este proceso pueda llegar a ser irreversible y lleve a otros países a seguir la senda de la liberación nacional, éste siglo aportará definitivamente la respuesta.

OP: Usted es muy cercano a América Latina, la conoce y por lo que escribe la entiende. Por lo mismo, ¿cómo mira el comportamiento político de sectores y actores políticos de izquierda que en Brasil, Bolivia y Ecuador ahora quieran disputar la presidencia para, según ellos, hacer gobiernos de « verdadera » izquierda?

RSh: La critica que estos grupos o agrupaciones de cierta izquierda “radical” hacen, parte de un presupuesto clásico que si bien se ha aplicado y se aplica a países industrializados del Norte, traído al Sur tal cual como esquema, se vuelve un análisis rígido tipo fundamentalista, una especie de verdad absoluta y permanente como análisis de clase social que supone que países como Venezuela, Bolivia y Ecuador por ejemplo cuentan con una verdadera burguesía y un proletariado estructurados. Entonces estas tendencias izquierdistas confrontan de forma agresiva y hostil a estos gobiernos con el polémico argumento de su reformismo. Por la falta de tiempo y espacio, me gustaría solo referir a sus lectores al magistral texto de Amílcar Cabral presentado en enero 1966 en la Conferencia Tricontinental de la Habana. Salvo excepciones, en nuestras sociedades del Sur contamos con una oligarquía parasitaria apéndice del imperialismo y formaciones embrionarias de trabajadores más o menos organizados así como un campesinado pobre. Esto es la deficiente triste realidad del sistema neocolonial.

Desde África y en ocasión de viajes por esta magnífica tierra suramericana, conocemos antecedentes de tales tendencias “radicales” de izquierda, con resultados verdaderamente catastróficos como en el caso de Granada. Ud. muy bien se acuerda del conflicto interno que llevó al asesinato del Primer Ministro Maurice Bishop de forma sumaria y criminal por sus propios compañeros, con Bernard Coard y la banda de los cuatro acusándolo de reformista a nombre de un radicalismo supuestamente marxista, tragedia que facilitó directamente la intervención de la 82 división aerotransportada del imperio norteamericana y la destrucción de un proyecto de liberación nacional. ¿Cómo llega a ocurrir semejante colusión objetiva de esa “dura izquierda” con el imperialismo? Vale la pena meditar acerca de semejante convergencias.

Por su dogmatismo fundamentalista y su incapacidad por pensar la realidad de su país con cabeza propia y creatividad, confundieron trágicamente normales discrepancias internas con enfrentamiento entre adversarios “ideológicos”, volviéndose hasta enemigos, olvidándose del principio de la necesaria unidad en la diversidad de los luchadores patriotas cuyo enemigo irreconciliable es el imperialismo global. Confundir las contradicciones antagónicas con las non-antagónicas refleja más allá de la miopía sino la ceguera, una buena dosis de debilidad ideológica y política producto del dogmatismo decadente. Equivocarse de enemigo resulta fatal y llega incluso a ser criminal.

Últimamente, hemos sido verdaderamente alarmados por la repetición del mismo escenario en Bolivia, más allá de una miopía política, a raíz de los reclamos indigenistas en relación con el proyecto de la carretera de Tipnis, con elementos izquierdistas también “radicalizados” y fácilmente manipulados por sospechosas ONG y el enemigo imperial. ¿Otras convergencias?
Lección más y hasta demás, de la historia: No olvidamos jamás la expresión más aberrante de semejante radicalismo de izquierda, denunciado en su tiempo también por Lénin, el cual llevó a Pol Pot con su radicalismo maoísta atemporal y su banda de criminales a creerse depositarios de una supuesta Verdad marxista, pura y dura. Sabemos que esa Verdad con poder armado llevó al genocidio criminal de gran parte del pueblo de Campuchea en Cambodia. El espectáculo de aquella escuela en Phnom Penh –por invocar lo menos, visto en ocasión de una visita al país- convertida en campo de tortura con las fotos y los miles de cráneos de las víctimas inocentes deben permanecer en nuestras memorias como parte de un delirio político-ideológico aberrante y decadente que nada tiene que ver con la moral revolucionaria ni los principios de amor al pueblo que deben guiar la lucha antiimperialista y por la liberación nacional así como el largo proceso de construcción de la nueva sociedad liberada.

Los procesos actuales en los países nombrados como Venezuela, Bolivia y Ecuador apuntan hacia cambios según las realidades propias de cada una de esas sociedades. Son todavía vulnerables como para llegar a ser irreversibles. Acuérdese de la frase de Kissinger cuando decía que la caída a tiempo de la Unidad Popular en Chile haría ganar a EEUU por lo menos 50 años. ¿Acaso se equivocó? Allí también, la división de la izquierda facilitó el crimen imperial contra el pueblo chileno (¿convergencias?) cuyo trauma se extendió por más de una generación. La brutal ofensiva militar actual en África y el Medio Oriente por parte de un imperio decadente y al asecho de cualquier solución para su sobrevivencia en éste siglo XXI debe elevar nuestra conciencia social actualizada en cuanto al momento histórico en que de nuevo pueblos valientes pero vulnerables salen de la cultura de la desesperanza para forjar día a día su propia cultura de la esperanza: en este proceso contamos con la lucha de los pueblos de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Para nosotros en África como pienso también para ésta parte del mundo suramericano, este nuevo aporte moral y este espíritu de lucha de los pueblos son valiosísimos, apoyándonos en nuestra visión crítica de nuestra realidad, descolonizando nuestras mentes, con legítimo derecho de pensar nuestra realidad con creatividad y cabeza propia. Por eso hace falta la unidad de todas las fuerzas patrióticas y antiimperialistas, todas! para proteger y desarrollar este espíritu irreverente a favor de la lucha de liberación para alcanzar la irrenunciable independencia y la soberanía nacional. Solo logrando éste objetivo estratégico patriótico y derrotando a las fuerzas imperiales con la unidad de los pueblos, se puede abrir el camino del cambio social irreversible.

En Túnez, recién salimos al fin! de los dilemas clásicos entre izquierdas fallidas de tal o más cual tendencia u obediencia “ideológica” (nacidas siempre en la sombra colonial de partidos europeos), urgidos que somos por los imponderables objetivos de lucha contra un enemigo imperial poderoso y sin escrúpulos, junto con sus miserables lacayos del momento, islamistas de todos colores apoyados por los petrodólares de los sauditas y Qatar. Para nosotros la polarización rápida de las fuerzas luego de la usurpación abusiva de los frutos de la insurrección popular por estos islamistas y sus amos se sitúa entre estos últimos islamistas, con la oligarquía parasitaria y fuerzas imperiales por una parte; y por otra parte el conjunto unido de todas las fuerzas patrióticas con los trabajadores, las mujeres, los estudiantes, los profesionales, los recién creados autónomos movimientos sociales junto con la capa media patriótica leal al pueblo, en función de la lucha antiimperialista y de liberación nacional.

OP: ¿Cómo mira, si se hace una revisión del pasado, el sentido y el provecho que tuvo para el mundo movimientos como los no alineados si a la larga han sostenido el mismo modelo, salvo por ciertas disputas concretas? ¿Tiene sentido seguirlo sosteniendo como ocurrió en la última cumbre en Irán? ¿Vale la pena hacer la próxima en Caracas?

RSh: Como le decía, estos movimientos nacidos durante la guerra fría representados por gobiernos y no por pueblos en lucha, pueden en las circunstancias actuales aportar algo positivo en las peleas en las Naciones Unidas y en cierta medida en la lucha antiimperialista. Hay que relativizar los objetivos, teniendo en cuenta la diversidad de esa agrupación. Su reciente éxito en Irán lo demuestra, cuando los EEUU e Israel hicieron lo imposible para que esa cumbre fracase y para aislar a Irán. Fue todo lo contrario. No se puede pedirle más de lo que pueden aportar a esta lucha. Por supuesto, a la vez que las elecciones del 7 de octubre en Venezuela, limpias como una de las mejores en el mundo, van a indicar la voluntad del pueblo en cuanto al futuro del actual proceso de cambio social, vale la pena mantener la convocatoria de la próxima cumbre de los no-alineados en Caracas.

OP: Si el llamado mundo árabe todavía no constituye una unidad política fuerte que pueda contrarrestar los afanes hegemónicos y totalitarios de EE.UU. en esa región, tras lo ocurrido en Libia y lo que pasa ahora en Siria, ¿usted advierte que habrá posibilidades de esa unidad para fortalecer su propia economía y desarrollo?

RSh: De nuevo necesitamos definir nuestros términos: existió desde finales de los años 50 hasta la muerte inesperada de Gamal Abdennacer en Egipto un movimiento pan-árabe, el llamado nacionalismo árabe que Ghadafi luego trató de reactivar en varias oportunidades sin resultado, debido a la gran debilidad de los gobiernos dependientes de la región del Medio Oriente, pro-imperialistas; mientras otros, los “ni-ni”, opuestos al cambio social y al neocolonialismo no representan fuerzas capaz de aglutinar. Esto cuenta, a la vez que existe un sincretismo hegemónico “árabe” post colonial por ceguera, negación de la diferencia y desconocimiento de la historia que ha marcado con características propias países definidos como árabes del Medio Oriente. Con más razón aún si hablamos del África que mantiene a pesar de los procesos coloniales asimilacionistas, caso de la invasión árabe desde el siglo VII en particular, grandes diferencias en cuanto a la apropiación de la lengua y cultura árabe en países islamizados. Son pueblos que conservan su propia originalidad histórica, étnica y lingüística. De hecho, la unidad de los países árabes del Medio Oriente está ligada a la causa de la liberación de la Palestina, razón por la cual EEUU e Israel cultivan sin cesar las divisiones en esa área del mundo, a la vez que cuidan sus intereses estratégicos en cuanto al control de las fuentes de energía fósiles de la región. Mientras para nosotros en África, tenemos el deber y la necesidad urgente de reconciliarnos de forma crítica con nuestra historia y geografía como pueblos africanos en el seno de nuestro continente indivisible.

OP: ¿Qué pasa con África y su relación con Europa y el mundo árabe? ¿Hasta dónde está garantizada no solo ya la vida de la gente, dado que su economía es aún precaria, sino su autodeterminación?

RSh: Diría que África ha sido hasta ahora lo que siempre han decidido de ella los vencedores de ayer y de hoy, a pesar de que las luchas de los pueblos no han cesado. Desde hace décadas gran parte de las luchas armadas en el mundo siguen teniendo a África como escenario; es el continente que cuenta el mayor número, por millones, de poblaciones desplazadas y refugiadas, factores además responsables de la hambruna y de los destrozos ambientales. De esas luchas se benefician las multinacionales al asecho de materias primas con muy bajo costo de explotación, riquezas de las cuales África sigue siendo un amplio reservorio a pesar de siglos de rapiña por parte de países del Norte. Desde la segunda mitad del siglo pasado, países africanos han luchado por su independencia, la cual fue frustrada. Han habido intentos (Argelia y países bajo dominación portuguesa) por seguir el luminoso ejemplo del pueblo de Vietnam quien logró articular –y queda hasta ahora ejemplo único en la historia del Sur– su lucha por la independencia con la lucha de liberación nacional la cual es la garantía de la soberanía seguida a la vez por el proceso de cambio social. En este sentido, los pueblos africanos tienen todavía por delante el proyecto de lucha de liberación nacional para alcanzar, al igual que los pueblos de NuestrAmerica, su definitiva independencia y soberanía nacional dentro del proyecto antiimperialista de liberación nacional para el cambio social irreversible.

OP: ¿Considera usted que Túnez u otros países puedan plantear iniciativas para fortalecer y concretar esa aspiración de una relación Sur-Sur concreta?

RSh: Túnez ya tiene el honor histórico de haber lanzado al mundo la chispa de la continuidad de la lucha liberadora en el siglo XXI. Solo pueblos liberados del yudo imperial con gobiernos dignos de representarlos podrán crear los lazos indefectibles de solidaridad activa y duradera entre pueblos hermanos del Gran Sur. Por lo pronto, la iniciativa de algunos gobiernos progresistas así como la voluntad de los movimientos sociales y hasta personalidades del mundo cultural pueden y deben iniciar el desarrollo desde ya de estos vínculos fraternos Sur-Sur.

OP: Gracias Compañero Rashid, por su tiempo.

RSh: Gracias, Compañero Orlando Pérez por la oportunidad de ésta entrevista y por el acceso privilegiado a sus lectores.
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* Breve nota biográfica
Nacido en Túnez (África del Norte), se dedicó temprano a ser militante internacionalista de las luchas de liberación nacional de los pueblos en las Américas donde aprendió el castellano. Perseguido en Túnez, vivió por veinte años en el exilio. En busca de nuevos caminos para servir la causa del pueblo, emprendió largos estudios universitarios. Se graduó a la vez de médico, siquiatra, criminólogo, EEG-Clínico, epileptólogo & terapeuta sistémico. Estudioso de las ciencias políticas por compromiso a la vez social e intelectual.
Ha sido profesor académico e investigador en psiquiatría comunitaria y en ciencias socio-políticas en varias instituciones (Túnez, Francia, EEUU, Benín, Sudan, Nepal, Venezuela y Ecuador). Dirigió el Departamento Social de las Naciones Unidas en la sede central de Nueva York (EEUU). Por varios años, organizó numerosos programas de desarrollo comunitario para la ONU y varios programas humanitarios para ONG internacionales en África y Asia, particularmente con poblaciones desplazadas en zonas de desastres (por conflictos armados y tsunami) y otras poblaciones refugiadas.
En 2010-12 ha sido Profesor Invitado en Venezuela por la Facultad de Ciencias Políticas de la ULA, Mérida; por el Instituto de Saberes Africanos y por la Escuela LatinoAmericana de Medicina (ELAM) en Caracas. En 2012 fue Profesor Invitado por la Universidad Central del Ecuador y por el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IEAN), Escuela de Relaciones Internacionales, en Quito. Ha viajado extensamente por los continentes. Habla corrientemente cinco idiomas. En 2011, regresó del exilio a Túnez donde participa activamente a lo que llama la larga marcha insurreccional antiimperialista del pueblo hacia su verdadera independencia y soberanía nacional.
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ESTRATEGIA IMPERIAL en el MEDIO ORIENTE por Rashid SHERIF

ESTRATEGIA IMPERIAL en el MEDIO ORIENTE
por Rashid SHERIF
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En 2006, durante la campaña presidencial en EEUU, el retirado General Westley Clarck, ex-jefe de la OTAN durante la fragmentación de la ex-Yugoslavia, reveló los secretos preparativos del Pentágono en 1991 para atacar a siete países africanos y del Medio Oriente en cinco años. Todo estaba listo, sólo les faltaba el pretexto y la oportunidad: demasiada casualidad para ser casual, el ataque a las torres gemelas en Nueva York desencadenó a punto la ofensiva militar en serie primero contra Afganistán, luego Irak, Libia y ahora Siria como parte de aquellos preparativos. La lista contemplaba la invasión a Somalia y Sudan en África, Lebanon e Irán en el Medio Oriente. De paso, se iba a liquidar de una vez al pueblo palestino finalizando el proceso continuo de las expulsiones hacia países vecinos desde hace más de cincuenta años. En cuanto al Lebanon, era preciso para Israel tomar revancha contra el movimiento Hizbollah y la población chiita del sur por su heroica resistencia que humilló al ejército israelí con su pretensión a ser invicto, cuando fue derrotado en el verano 2006.

Intervencionismo de EEUU

El intervencionismo militar de los EEUU con una variedad de pretextos para atacar e invadir otros países forma parte de su larga historia imperial. El gran historiador Howard Zinn lo describió minuciosamente con datos imborrables. Los pretextos abundan según las épocas, desde su largo y obsesivo anticomunismo, la seudo promoción de la democracia, el terrorismo, el narcotráfico y últimamente las desgastadas dictaduras impuestas por décadas a favor de sus intereses. La característica fundamental de estos ataques obedece a principios intangibles: deben dirigirse en contra de un objetivo débil, poco o mal armado, previamente aislado y marginalizado en la escena internacional, demonizado, acusado de crímenes contra su propia poblacion, narcotráfico, terrorismo o posesión de armas de destrucción masiva. El ataque preventivo o sorpresivo a ese blanco es preferible, debe ser masivo y relámpago con el menor número de bajas del lado de las fuerzas invasoras en pocos días. El Estado de Israel comparte la misma doctrina militar, como se ha observado en varias oportunidades con sus aventuras bélicas en contra de los países vecinos de la región desde su criminal participación durante la guerra de Suez en 1956.

La caída de la ex-Unión Soviética ha permitido a los EEUU pretender a la exclusiva hegemonía mundial, al mundo unipolar en el siglo XXI como “siglo americano”, ligado a su proclamación del “fin de la historia”. De alguna manera, se trata de seguir con la guerra fría de otra forma, esta vez dirigida hacia la nueva potencia económica mundial: China. A la vez, se trata de paso impedir la resurrección del poder económico y militar de Rusia.

¿Un Nuevo Oriente a la medida?

La gran ofensiva bélica de los EEUU y sus aliados occidentales, incluyendo a Turquía (¿sub-imperio regional?) como fuerza de la OTAN, su ofensiva en África y el Medio Oriente para el re-diseño imperial de lo que quieren llamar el “Nuevo Gran Oriente Medio” no es más que un puente mayor para cerrar el cerco militar alrededor de Rusia y China, ya en marcha. En su fase actual de decadencia, el imperio de los EEUU carece de su otrora potencia económica y financiera, solo le queda la supremacía de las armas más letales del mundo con las cuales precisamente trata de recuperar su dominación económica y financiera a costa de los países del Sur. De cierta forma, a la luz de las derrotas sufridas a manos de los pueblos y la resistencia en Afganistán y Irak, la persistencia de EEUU en aplicar sus planes guerreros trazados en los años 90 denota una desesperación casi suicidaría. Lo mismo se puede decir de Israel en su afán expansionista en la región, el cual encuentra la determinada resistencia desde hace décadas ya de los pueblos de Palestina, Lebanon y Siria.

La estrategia de EEUU y su apéndice en la región, Israel, se ha aprovechado de la muy arcaica división religiosa de países musulmanes, logrando apoyarse en los sunitas contra los chiitas. El Emir de Qatar junto con los autócratas sauditas han sido artífices de estas componendas. Con este propósito, EEUU y fuerzas de la OTAN han tratado de renovar en parte las viejas estructuras de poder dictatorial en África del Norte y Medio Oriente, las que están muy desgastadas, con los que llaman con el eufemismo “islamistas moderados”, termino vacio repetido a diario por corifeos de la prensa occidental. Es preciso diferenciar el Islam como una fe monoteísta inicialmente basada en la búsqueda de la unidad y la paz con estos anacrónicos islamistas –una vez mercenarios creados por y asalariados de los EEUU en Afganistán; vueltos sus enemigos más tarde antes de someterse de nuevo como sus servidores en Libia y Siria. Su afán de poder y de territorialidad para implantar un sistema seudo-islámico retrogrado pero que sirve los intereses imperiales, los encamina hacia las criminales y abiertas convergencias actuales. Hemos visto como los mercenarios de Al Qaeda se apresuraron por entrar en estas alianzas con tal de garantizar un territorio en Libia, luego ahora al norte de Mali en la espera de mayores recompensas en Siria.

En Siria, precisamente, las fuerzas invasoras occidentales y de Israel por mediación de un conjunto heterogéneo de mercenarios, encuentran una férrea resistencia a la vez que Rusia y China han decidido no incurrir de nuevo en su desastroso papel en Libia. Más de año y medio luego de esta intervención armada con altas perdidas en vidas de los civiles y gran número de refugiados en países fronterizos, ésta nueva agresión contra un país soberano con complicidad de la ONU y su lamentable secretario general, se encuentra en un callejón sin salida para los invasores.

El optimismo beato de los estrategas del Pentágono, pensando realizar sus objetivos de intervención armada impunemente en siete países en solo cinco años, se ha revelado la aventura que muy bien pudiera significar el derrumbe del poder imperial de los EEUU en este siglo XXI para la salvación de la humanidad en su conjunto.

Control de Energías fósiles & vías marítimas estratégicas

El recién descubrimiento a lo largo de las costas de Palestina, Lebanon y Siria de importantes yacimientos de petróleo y gas despertó la codicia de Israel y Turquía junto con las fuerzas imperiales occidentales. De este modo, la intervención armada en Siria se vuelve sobre determinada tanto por objetivos locales en relación con las nuevas fuentes de energías fósiles como por su posición geopolítica, llave de paso hacia Irán (importante productor de petróleo y de gas), país que a su vez representa el puente estratégico para atacar las márgenes vulnerables de Rusia y China en complicidad con las poblaciones locales minoritarias musulmanas sunitas, en rebeldía crónica contra el poder central. Algo así como fue el proceso de desmembramiento de la ex-Yugoslavia; objetivo compartido por los islamistas sunitas en su afán por destruir el Estado-nación a nombre de un vasto territorio sin fronteras abierto a la nueva ofensiva del mercado global neocapitalista.

El nuevo diseño imperial cuya finalidad es regenerar su poderío en decadencia, tiende en asegurar el control casi monopólico de lo que queda de las fuentes de energías fósiles en la región medioriental, a la vez asegurar el control de las rutas marítimas desde y hacia las mismas. Alcanzando estos objetivos, EEUU se convertiría en el supremo árbitro de la distribución de estas fuentes de energía vitales tanto para controlar a sus propios aliados europeos y japonés como para la economía de China. Con tal ambición de dominación global, los EEUU fundamentalmente cuentan con su poderío militar, la sumisión de sus aliados europeos y japonés, como el servilismo obligado de sus clientes autocráticos en el Medio Oriente. Además, con sus bases militares localizadas justo en la triple frontera en Suramérica y ahora en Libia, EEUU se han asegurado desde ya el control de las dos mayores reservas de aguas fósiles a nivel mundial.

¿De quién es el futuro?

Hasta ahora, al cabo de unos 18 meses de intervención armada con varias olas de mercenarios derrotados y con asesores occidentales e israelí, la nueva ofensiva de los EEUU en la región del Medio Oriente está atascada sin que los agresores lleguen a vencer la resistencia del pueblo sirio.

China y Rusia están presentando ésta vez una firme oposición a la ofensiva de la OTAN.
Hasta aquí, se ha intentado un plan para crear un amplio bloque sunita pro-imperialista
para aislar a los chiitas anti-imperialistas con Irán al frente –bloque proyectado desde
Marruecos hasta la frontera turca al norte y el golfo pérsico al este. Este bloque sunita
orquestado por Washington, ya fracasó en Argelia, encuentra una fuerte resistencia en
Túnez, Egipto, Yemen y también en Bahréin con la población chiita lejos de rendirse
frente a las tropas regulares de intervención provenientes de Arabia Saudita, a instigación
de EEUU; y sobre todo repetimos con la resistencia heroica del pueblo sirio.

Por su parte, Irán no deja de sonar la campana de alto peligro para toda la región en caso de intervención militar abierto en Siria como en el caso de Libia. Allí el peligro puede fácilmente trasladarse hasta lo que los EEUU han acostumbrado considerar su traspatio, Sudamérica, donde su voracidad por el petróleo los llevaría a atacar a Venezuela para poder asegurarse la energía suficiente del petróleo para proseguir sus guerras en el Medio Oriente. Lo habían intentado en 2002 con el fallido golpe de estado contra Chávez a la hora de invadir a Irak. La determinación actual de Irán vale tanto para Siria como para Irán mismo, y más allá para Rusia y China. Hoy el peligro acecha a una buena mitad del mundo amenazado por la ofensiva bélica de EEUU y sus aliados europeos. De allí la necesidad imperiosa de recrear en este siglo el equilibrio de las fuerzas mundiales a partir del crecimiento del BRICS a favor de un mundo pluripolar.

En última instancia, como afirmó en su último mensaje radial el Presidente Allende, la historia la hacen los pueblos. En su continua lucha de liberación por la independencia y la soberanía nacional, más temprano que tarde, los pueblos unidos tendrán la última palabra.