¡Mujer al frente! (parte II) por Rashid SHERIF

¡Mujer al frente!
Mañana es hoy
Rashid SHERIF

“¡Sean determinad@s a no más servir, y serán libres! “
_ Sénèque revisado por La Bœtie, (De la Servitude)

Segunda parte

Raíces de la rebeldía (IV)
La Mujer ha dicho basta y ha echado a andar

Desde medio siglo, varios factores y circunstancias históricas han contribuido al proceso actual a favor de la emancipación de la mujer tunecina. Podemos adelantar el hecho del rol central tradicional que han jugado hasta hoy las mujeres campesinas en la sociedad rural por su actividad productiva en la agricultura, el pastoreo y la artesanía, llegando en algunos casos en representar el verdadero jefe de la familia. Son situaciones comunes en África, condiciones en las cuales las mujeres han tenido y tienen desde épocas remotas un poder socioeconómico y cultural respetado por los hombres en ese medio rural.

Mientras, las mujeres urbanas de clase media y alta eran sometidas a normas sociales estrictas en tiempo de la colonia francesa entre 1880 y 1956. Al tener algunas de ellas acceso a la escuela pública o privada bajo el dominio colonial estaban a la vez desarrollándose y bajo riesgo de asimilación a la cultura francesa. La sociedad autóctona en su conjunto tenía que mantener a distancia las influencias lingüística y cultural de las fuerzas de ocupación con la cual estaba en contacto directo. Era considerado vergonzoso hablar en casa o con los amigos en idioma francés, escuchar la radio y plegarse a las modas del invasor. Lo que estaba en juego luego de ser dominado el país por la fuerza de las armas al cabo de una resistencia abierta y firme por varias décadas, era para la población urbana en particular perder su alma de una vez dejándose penetrar culturalmente poco a poco hasta rendirse a la nueva estrategia asimilacionista colonial.

Era pues la forma adoptada por la sociedad tunecina urbanizada para proteger la estructura familial, la integridad lingüística y sociocultural del país, protegiendo muy particularmente la mujer tunecina, pilar familial y social fundamental. Parecía que la expresión más profunda del nacionalismo y el baluarte más seguro de la resistencia popular anticolonial día a día radicaba de hecho en la defensa de la integridad de la mujer. Mientras si una tunecina se cazaba con un francés era considerada perdida y traidora; a la inversa el tunecino con su matrimonio con una francesa traía un trofeo de guerra y mejor aún si le cambiaba el nombre y la convertía al Islam. Cuanto más esfuerzo colonial por alcanzar y ganarse la mujer tunecina urbana, más celo y vigilancia para protegerla y alejarla hasta de su vista. Se pudiera decir que en aquella época el tradicional velo blanco que cubría el cuerpo de la mujer de pies a cabeza era el símbolo de un territorio guardado, inalcanzable por el enemigo. A su vez, la mujer consciente de su rol sociopolítico y cultural, dentro y fuera de su casa mantenía el respeto del idioma nacional, los rituales culturales, las tradiciones de los ancestros, afirmando así la identidad tunecina según los preceptos del Islam. La religión era un elemento ideológico y espiritual fundamental en época de resistencia anti-colonial. Lograda la independencia formal y la salida física del país de los colonos franceses con sus tropas militares, las mujeres urbanas de una vez se quitaron en público el velo tradicional sin mayor dificultad.

Sin embargo, el contexto y el sentido cambian drásticamente cuando hombres islamistas en el poder pretenden hoy imponer de nuevo el velo a las mujeres, con más indignación cuanto el tipo de velo en cuestión ni siquiera es el tradicional de nuestras abuelas, sino aquella tela amplia y lúgubre cual vestido de un fantasma importado e impuesto desde tierras lejanas del Medio Oriente árabe musulmán, además ex-colonizador por agravante. Se percibe como una intromisión brutal foránea, un acto de violencia a nombre de un Islam tergiversado y atemporal en contra de las mujeres tunecinas-africanas y hasta la propia dignidad nacional.

Tenemos que mencionar aquí uno de los efectos nocivos del neocolonialismo, el cual tal vez trajo una reacción ciega con el arribo oportunista de la plaga islamista en el país. La independencia formal en base a una componenda entre burguesía colonizada y su todavía vigente metrópoli trajo por consecuencia en particular una fuerte penetración lingüística y cultural francesa principalmente en las zonas urbanas y a través de la escuela pública y privada. Esa burguesía entreguista y vendepatria facilitó en el espacio de una sola generación lo que las fuerzas de ocupación al cabo de ocho décadas nunca pudieron lograr por la gran vigilancia del pueblo en su conjunto defendiendo la integridad y la dignidad del país.

Con todo, luego de esa independencia, jóvenes urbanas y otras migrantes del campo a la ciudad en busca de trabajo, se aprovecharon todas de los nuevos derechos garantizados por la constitución, asumiéndolos para iniciar un largo camino hacia su emancipación.

El otro elemento emancipador favorable en cincuenta y cinco años de independencia formal, ha sido el beneficio de la escuela pública obligatoria a pesar de sus deficiencias con el gran afán de las familias para educar a sus hijos y también las hijas, en busca del desarrollo personal y una superación en la escala socioeconómica. En el espacio de una generación, se han formado cuadros con probada capacidad, hombres y mujeres para asentar las bases del nuevo Estado. Al tomar las mujeres su destino en sus propias manos –aprovechando una política demagógica- se abrieron paso con altas calificaciones en casi todos los niveles de la vida socioeconómica y cultural. Las mujeres como profesionales se han destacado en la educación, la salud, las fuerzas armadas, los negocios, las empresas públicas y privadas y la vida asociativa. Con un nivel intelectual cada vez más alto, la independencia económica y la alta urbanización, las nuevas generaciones femeninas empezaron en reivindicar su cuerpo como parte de su autonomía. En eso, han tomado iniciativas propias en aspectos privados como la decisión matrimonial, el divorcio y el hecho de asumir su sexualidad, enfrentando en particular el tabú social de la previa virginidad al matrimonio. Tal mutación real del rol social en base al nuevo estatuto apoyado por leyes a favor de su autonomía, hecho singular en país arabo-musulmán alguno, han estimulado enormemente a las mujeres de todas edades para asumir su independencia frente al hombre, promoviendo serios cambios en las relaciones matrimonial, familial y social, todo cuanto obviamente ha creado una distención con cierto resentimiento y desconfianza en término de la relación de género. En el seno de las nuevas generaciones, las que viven de hecho una época de transición por los cambios, han crecido en número tanto los solter@s como l@s divorciad@s.

Mientras en Arabia Saudita hasta hoy en día una mujer no tiene derecho en manejar un auto ni salir sola a la calle sin ser acompañada por su pariente masculino más cercano; la mujer tunecina musulmana trabaja, viaja sola a través del país y al extranjero, se casa por voluntad propia incluso ahora con un extranjero y hasta de fe cristiana o hebrea, ha logrado ya ser piloto de línea a gran distancia, policía en la calle y alto oficial en las fuerzas armadas. En los últimos años, y mucho más aún después de la insurrección popular del 14 de Enero 2011, la mujer ha asumido cada vez un destacado rol social, político y gremial.

En fin, Túnez vive hoy un periodo de transición en busca de un cambio verdadero con la participación protagónica ante todo de la nueva generación de mujeres y jóvenes.

Honrar nuestra memoria milenaria (I)
Pueblos originarios

Un pueblo sin memoria es fácil presa de sus enemigos. Hemos escuchado con indignación a un ministro islamista declarar que la historia de Túnez empieza con la conversión al Islam de su población a raíz de la invasión árabe del siglo VII. Otro día, un delegado islamista en la Asamblea Constituyente frente a las cámaras de televisión lanzó con arrogancia su ridículo llamado a un nuevo “infitah”. Esta palabra en árabe significa “apertura” (del Islam), utilizada en el Medio Oriente como eufemismo para nombrar la invasión árabe del siglo VII. Ese delegado consideraba que la islamización del pueblo tunecino está todavía inconclusa. Obviamente, solo un vendepatria puede atreverse a semejante expresión de lacayismo. Alguien puede imaginar a un delegado incluso derechista lanzar en la asamblea nacional de Bolivia, Venezuela o Ecuador un llamado del estilo: “¡Que vuelva aquí el poder Real de España a perfeccionar su obra colonial!”.

No nos queda más remedio que enfrentar aquí un tema tabú. Cualquiera pudiera arriesgar hasta su vida aquí si levantara hoy ese desafío en público. El primer artículo de la vieja y hasta ahora única constitución de la Republica de Túnez, artículo todavía confirmado por unanimidad en la Asamblea Constituyente, menciona a Túnez como “Estado Árabe y su religión el Islam”. Se trata de una definición de tipo verdaderamente esquizofrénica. Es como imaginar a los tunecinos con su cabeza en el Medio Oriente arabo-musulmán y sus pies en el África. Lo mismo pasa aunque en sentido opuesto con los colonizados apegados al dominio lingüístico y cultural del poder neocolonial francés imperante, con su cabeza en Paris y sus pies en África. Luego nos hablan de un “Estado” y no de un pueblo soberano con su característica (idioma, religión si acaso). Finalmente, y no es lo menos grave, aquí se oblitera por completo de forma abusiva y bochornosa la presencia milenaria de nuestros pueblos originarios semitas, amazigh y judío, los que han sido reducidos a minorías opacadas e invisibilizadas. Es como borrarlos de la memoria colectiva y quitarle su derecho legítimo de pertenecer a esta tierra, la suya propia primero que nadie con sus raíces milenarias. En cuanto a las religiones, si consideramos que la gran mayoría de la población actual ha sido islamizada con sincretismo propio, con tan solo una minoría de practicantes, otras religiones originarias existen todavía aunque minoritarias: hebrea y cristiana.

Como borrar de la memoria de este país antiguo (Ifriqya) el hecho de que varios siglos atrás poblaciones originarias enteras fueron convertidas al judaísmo y al cristianismo, incluso en éste último caso con prestigiosos mártires, entre los cuales solo mencionaremos aquí dos mujeres amazigh, Santa Felicidad y Santa Perpetúa salvajemente asesinadas por las hordas romanas en el anfiteatro (todavía existe!) de Cartago, el día 7 de marzo de 203. También, como olvidar al prestigioso hijo de ésta tierra, San Agustín, Padre de la Iglesia Latina y Reformador decisivo de la misma. Era también un amazigh igual que su padre y su madre Mónica (ya convertida muy temprano al cristianismo). Agustín nació en Thagaste el 13 de noviembre 354, pueblecito de montaña hoy llamado Souk-Ahras, situado al noroeste del país (frontera pre-colonial, territorio argelino en la actualidad). Cursó la escuela primaria en su pueblo y estudios superiores en Cartago donde vivió largos años, gozó de la vida en su diversidad, se desarrolló y trabajó antes de mudarse a Roma y Milano (cf. sus Confesiones). En su vejez, volvió a su amada tierra natal y murió en su pueblo.

Antes de la invasión arabo-musulmana a mitad del siglo VII, el país fue objeto de codicia por parte de potencias alrededor del mar mediterráneo. Eran fenicios e inmigrantes originarios de Tyr (Líbano), piratas con esclavos y mercenarios extranjeros, vasallos romanos, vándalos y bizantinos. Como ya mencionamos, los árabes fueron desplazados por los turcos y éstos por los franceses a finales del siglo XIX. Ahora bien, nuestro pueblo originario amazigh nunca dejó de existir, luchar y resistir valientemente contra todos los invasores. En algunas épocas, llegaron en derrocar al poder invasor, incluyendo los árabes, para instituir de nuevo su propio Estado-nación. De forma oportuna, hemos de mencionar a La Dihya, llamada Kahéna (hechicera) por sus enemigos árabes, la heroica guerrillera amazigh quien resistió sin descanso ganando batallas famosas al frente de un ejército contra las sucesivas olas invasivas armadas arabo-musulmanas hacia el final del siglo VII. Hecha prisionera en 693 en el anfiteatro romano (existe todavía!) de El Jem, situado en el centro cerca de la costa este del país, fue torturada salvajemente por sus captores y luego decapitada. Mártir de la causa de la resistencia del pueblo amazigh, su cabeza fue enviada como trofeo al Califa Abd al-Malik en Damasco, Siria.

En otro continente, cerca de ocho siglos más tarde, los invasores españoles cometerán las mismas barbaries en contra de los pueblos originarios en América, con el genocidio de millones de seres humanos. Entre tantos prestigiosos jefes guerrilleros y mártires de la resistencia de sus pueblos solo nombramos a Túpac Amaru (Perú) y Túpac Katari (Bolivia), quien gritó antes de morir: “Hoy muero, un día volveré hecho millones”. ¡Y volvió!

Contrariamente a los países vecinos donde el pueblo amazigh en su gran diversidad se mantiene vivo y vigoroso, mayoritario en Marruecos, poco menos de la mitad de la población en Argelia, en el caso de Túnez sufrió un verdadero genocidio a mano de los invasores árabes. Parte de los sobrevivientes, una ínfima minoría, se mesclaron dando el criollo de hoy, otros grupos reducidos mantienen su autenticidad, algunos incluso ni hablan árabe como segundo idioma; siguen viviendo apartados en zonas montañosas pegadas a la frontera oeste con Argelia y al sur con Libia, en condiciones de pobreza y abandono.

Honrar nuestra memoria milenaria (II)
Mujeres rebeldes, heroínas del Pueblo

Mujeres pioneras hijas de Ifriqya-Túnez: He aquí algunos nombres como homenaje y guía para recordar los años duros, para servir de aliento para las luchas presentes y futuras. Vale recordar algunas entre miles mujeres valientes que viven para siempre en la memoria de nuestro pueblo. Si la ignorancia mata a los pueblos, los que pierden su memoria colectiva corren la misma suerte. Un pueblo erguido y combativo jamás fue vencido.

* Alyssa, navegante temeraria llegada desde su lejana ciudad de Tyr, estratega hábil, fundadora de Cartago en el siglo IX antes de Cristo.
* Santa Felicidad y Santa Perpetúa de Tébourba, la última siendo primera mujer amazigh escritora; convertidas al cristianismo, fueron martirizadas e asesinadas el 7 de marzo 203.
* Dihya, (Kahéna), heroína amazigh, dirigió un ejército y resistió a los invasores arabo-musulmanes, finales del siglo VII.
* Fátima (Oum Al Banine) y su hermana Myriam (Oum Al Kacem) Bent Mohamed Al Fehri, la primera siendo una destacada literata, pensadora y líder, salió de kairouan (centro de Túnez) su ciudad natal con varios seguidores, doctores y maestros, hizo edificar tanto la famosa Grande Mezquita Al Karaouine à Fez (Marruecos) como la biblioteca adyacente donde ordenó una gran cantidad de obras traídas de su ciudad. Mientras, su hermana hizo edificar la Mezquita Al Ándalus, también en Marruecos bajo el Rey Idriss II (Época de los Aghlabide, siglo IX).
* Aroua, amazigh de Kairouan: Logró imponer la norma de la monogamia a un esposo árabe feodal del Medio Oriente, en el siglo IX.
* Saïda Aïcha Mannoubia: Se liberó de la autoridad despótica de su padre para desarrollar una vida espiritual propia y seguir el curso de literatura y teología del Guía Belhassen Chedly en Túnez (ciudad capital) en el siglo XIII.
* Aziza Othmana, princesa mouradiya, residente en Túnez (ciudad capital): Se despojó de su herencia para invertir el dinero en la construcción y mantenimiento por años del Hospital que todavía existe y lleva su nombre, donde se atendían gratuitamente tanto los enfermos como los sin techo. También hizo liberar esclavos, en el siglo XVII.
* B’chira Ben Mrad (1913-1993), & Nabiha Ben Miled (1919-2009): Fueron dos valientes combatientes contra el colonialismo francés.
* Habiba Menchari: En un gesto simbólico de mucha valentía y desafío para la época, abogó por la abolición del velo durante una conferencia pública en 1924 en Túnez, ciudad capital. Y fue allí que se quitó ella misma su velo como ejemplo y no lo volvió en poner más nunca. [Desde la Independencia en 1956, en un gesto de liberación, las mujeres tunecinas se quitaron en masa el velo tradicional –algo que los islamistas hoy tratan de imponer de nuevo!].
* Tawhida Ben Cheïkh: Fue la primera mujer tunecina graduada doctora en medicina en 1934. La alcaldía de Paris (Francia) honró su memoria con la creación de un centro comunitario de salud que lleva su nombre en el barrio de Montreuil.

Historia en marcha (I)
Patriotas Vs Islamistas vendepatria

Volviendo a nuestra actualidad, es cierto que nuestro pueblo ha sido tomado de sorpresa por los islamistas con su afán de poder y de dominación rápida de la sociedad, con su mescolanza engañosa de lo religioso con lo político, justo al momento en que la esperanza del pueblo liberado de la dictadura se alistaba con entusiasmo para construir un nuevo estado sobre bases democráticas, un estado de derecho con un espíritu de justicia y una patria laica para tod@s. A los tres meses apenas de su toma del poder, entre los patriotas y estos usurpadores de las conquistas del pueblo no hay un diálogo de sordos sino más bien una verdadera desconfianza reciproca cada día más profunda. Algunos llegan a pensar hasta en el fantasma de guerra civil en un futuro o un golpe de Estado en caso de que estos se aferren en el poder.

A este respecto, he aquí lo que escribe recientemente un prestigioso académico y autor, Yâdh Ben Achour en un pasaje elocuente de su obra “La Deuxième Fâtiha” [La Segunda Fâtiha, en referencia a una oración inicial de “apertura” del Corán, (Ed. Cérès, Túnez, 2011, página 61)]:

“El dialogo entre el Estado de derecho y el creyente integrista es imposible. Este último tiende en justificar sus decisiones morales y jurídicas basadas en unos preceptos inamovibles y contrarios a la libertad. Son precisamente las decisiones que tomará en cuanto a la lapidación, la poligamia, el velo, la educación mixta, la amputación de la mano del ladrón, la pena de muerte, la flagelación, etc.”

Nosotros, en varias oportunidades por escrito y en público hemos denunciado la persecución y el afán obsesivo del creyente integrista por dominar, esclavizar, atropellar el cuerpo de la mujer, tanto más escandaloso cuanto insiste en algunos países en castrar la niña mediante la excisión del clítoris! Un progreso, dirían algunos cínicos, si consideramos que antes del Islam en Arabia padres renegados enterraban las niñas vivas en el desierto…

Hoy, gran parte de la población expresa de una forma u otra su descontento e indignación. Ocurre que el movimiento islamista y sus aliados imperiales son cada día apuntados con dedos acusadores. La insurrección había creado un sentimiento colectivo de orgullo nacional, de fervor patriótico con esperanza de poder realizar el cambio necesario. En particular, las mujeres de todas edades y extracción social han protagonizado episodios privilegiados del movimiento insurreccional escribiendo día a día páginas gloriosas de nuestra historia contemporánea. Sentían orgullo por sus iniciativas, trataban los hombres como iguales con sentido humano de solidaridad y compañerismo. Enfrentaron la represión policiaca más brutal en primeras filas durante las marchas cotidianas en enero 2011. Algo profundo estaba en gestación, o al menos así se percibía. Era la esperanza de días mejores, el cambio de época.

Sin embargo, como sabemos, haber derrocado a un dictador a través de una insurrección popular no conlleva de paso la caída espontánea de su régimen, muy al contrario. De hecho, el sistema se mantiene todavía intacto, al recuperar la iniciativa los enemigos del pueblo internos y externos. En ausencia de una estructura política organizativa del pueblo para apoyar y llevar más allá el fervor patriótico, con tan solo la heroica espontaneidad y la iniciativa propia del pueblo insurrecto, llegamos al momento crítico y amargo de la verdad, al agotarse el movimiento insurreccional. Se entiende que por varias décadas el pueblo ha sido reprimido salvajemente cuando se había alzado en varias localidades más o menos aisladas; los partidos políticos eran prohibidos salvo alguno que sirvió como alibi, los sindicatos resistieron en la base, aunque su cúpula a veces colaboró con el régimen dictatorial, lideres íntegros fueron martirizados o desterrados por décadas. Toda una generación de cuadros profesionales, políticos, intelectuales y artistas han sido sacrificados, dispersos. En el caso de los islamistas (los mismos hoy en el poder), ellos eligieron el camino del terrorismo destruyendo vidas inocentes –arrojaron bombas en hoteles hiriendo gravemente turistas extranjeros, incendiaron edificios y mataron ciudadanos, lanzaron acido clorhídrico en la cara de mujeres en público-, intentaron golpes de Estado, todo esto no tanto como opositores patriotas sino, viéndolo a la luz de nuestro día, para realizar su objetivo propio de un supuesto califato islámico, muy ajeno al bien de la Patria. Nunca pidieron perdón al pueblo por sus fechorías criminales.

Poco más de un año después del triunfo de la Intifadha, se hace palpable el sentido de vacío y desorientación aunque sin decaimiento de los ánimos. No se puede improvisar un proyecto de país, una dirección política a favor del cambio ni una organización de masa o de cuadros. Tampoco se puede lamentar que el pueblo haya tomado la iniciativa para liberarse sin guía del yugo opresor. El hecho es que los islamistas han ocupado –sin llenar- ese vacío. Llegaron unos desde un exilio dorado (Londres, Paris, Qatar), otros salieron amnistiados de las cárceles después de la insurrección; con todo estaban organizados en la clandestinidad y preparados para invadir el terreno político con un discurso religioso simple y fácil, dirigido sobre todo a los pobres y abandonados de siempre. A partir de ese momento hasta la fecha, los islamistas no han escatimado esfuerzos para dividir al pueblo y resquebrajar su nueva esperanza. De allí el descontento, la cólera y la indignación por un obvio hecho de desposesión.

Sobre esta tela de fondo, se crean a diario provocaciones y situaciones conflictivas artificiales alrededor de la religión la que nunca ha sido un problema en este país. Se habló incluso algo tan ajeno a la sociedad actual nuestra como la obligación –repetimos- para las mujeres de llevar el velo, no salir, no verse a solas padre e hija, no permitir clases mixtas ni maestro hombre en clase de niñas y la inversa maestra en clase de niños; permitir tanto la poligamia como el matrimonio no declarado en instancia civil; y más provocaciones tan groseras como abogar por la excisión del clítoris de las niñas, algo jamás visto en la historia milenaria de Túnez –aunque existiera en algunas partes de Egipto, Sudan y otros países africanos y medio orientales, como rezago de una cultura antigua ni árabe ni musulmana pero más bien faraónica.

Con la religión por bandera wahabita saudí, como cortina de humo, los islamistas tratan de opacar las verdaderas dificultades socioeconómicas del país: en un año se ha duplicado la masa de desempleados, llegando a casi un millón, 25% de los cuales con altos grados académicos. Túnez cuenta sólo once millones de habitantes, un millón vive en la emigración, dos millones de trabajadores en el campo y la semi-industria, con solo el 15% sindicalizados. Las riquezas del subsuelo como el fosfato de Gafsa por ejemplo (8 millones de toneladas por año, un producto natural de alta calidad cuyo precio fluctúa cada año según los dictados del mercado capitalista internacional) fueron saqueadas por el imperio francés por más de un siglo. Mientras, las regiones mineras siguen hundidas desde un siglo en la más horrenda miseria y desempleo. No por casualidad el proletariado de Gafsa ha mantenido una gran combatividad por décadas y una tradición de lucha obrera a la vanguardia del país.

Uno de cada cinco ciudadanos es analfabeto. Y precisamente, uno de cada cinco electores (entre los más desheredados) dio su voto al movimiento islamista Ennahdha. Campesinos pobres sin alcance a préstamos bancarios apenas llegan a comprar el fosfato producido en su propio país. Campesinos sin tierra dependen de la caridad o se mudan en las favelas alrededor de las grandes ciudades, victimas del latifundio. Amplias regiones del noroeste, oeste y sur quedan en el abandono por el desarrollo desigual a favor de las regiones costeras inundadas de hoteles para turistas occidentales que pagan un “paquete” altamente económico incluyendo el pasaje por avión. Agua sobra para piscinas de estos hoteles y casas privilegiadas, mientras amplias regiones rurales beben la misma agua del rio que sus animales. Niños en el campo caminan varios kilómetros a pie bajo la intemperie para ir a la escuela, estómago vacío. Catástrofes naturales ocurren anualmente con nieve seguida de inundaciones en las alturas al norte y oeste del país, sus poblaciones siguen abandonadas a su suerte si no fuera hoy por la solidaridad activa de la propia ciudadanía desde otras regiones, con la tardanza de la reacción del gobierno, además de insuficiente cuando llega.

Varios conflictos laborales exigen pronta intervención del sindicato UGTT, el cual fue atacado por el gobierno provisional de Ennahdha y sus milicias salafistas, provocando una masiva protesta de la población en solidaridad con los trabajadores y el sindicato. La especulación con alza de los precios llega al punto de encender la cesta básica. En breve: los objetivos de la insurrección del Karâma (dignidad) quedan relegados y el necesario cambio de la estructura socioeconómica de tipo neoliberal dependiente está siendo denegado. El sistema socioeconómico anterior sigue inalterado. En últimas instancias, el conflicto sociopolítico de base está entre patriotas y vendepatria.

Historia en marcha (II)
Juego imperial & respuestas desde las izquierdas

Han pasado ocho meses desde el día de las elecciones, el 23 de octubre 2011 para elegir una asamblea constitucional, día histórico en el que por vez primera más de la mitad de los electores se habían lanzado con fervor patriótico en aquella verdadera y eufórica fiesta electoral. Desde entonces, el pueblo ha denunciado más de una vez en sus numerosas marchas gigantescas en las calles el secuestro de los frutos de la insurrección popular y la sumisión del movimiento islamista Ennahdha en el poder a las fuerzas imperiales occidentales y sus lacayos autócratas del golfo arábico.

El periodo de transición mientras se esté redactando una nueva constitución, exige objetivamente una política de consensos y un gobierno nacional formados por administradores competentes para tratar los asuntos presentes y emergentes en espera de la fecha para el referéndum popular acerca de la nueva constitución y luego el asentamiento de las nuevas instituciones de la segunda republica. En vez de este scenario por el cual el pueblo salió a votar, tenemos un movimiento islamista que día a día acapara para sí solo el poder y instala sus peones a todos los niveles del Estado y altas funciones clave.

Al frustrase aquellos objetivos de la insurrección con el caos creado por los islamistas para agotar y agobiar las fuerzas del cambio, ha surgido por parte de varias tendencias del espectro político nacional la consciencia de la necesidad imperiosa para reagrupar fuerzas afines con lo cual el panorama político se está asentando entre limitadas tendencias luego de la gran disgregación observada precisamente durante las últimas elecciones. A la derecha, encontramos dos movimientos populistas con la misma perspectiva socioeconómica dependiente de siempre, los islamistas conservadores de Ennahdha en el poder y una neo-derecha liberal, Nidâ Túnez (El llamado de Túnez), rezago del pasado reciente resucitada para la ocasión. El uno como el otro movimiento coincide en no cambiar del todo la realidad socioeconómica neocolonial del país. El uno como el otro tiene los mismos “padrinos” yanqui y autócratas del Medio Oriente.

Mientras por otra parte, están despuntando dos fuerzas: Una nueva autoproclamada “republicana” se sitúa al centro con un programa social demagógico si tenemos en cuenta su apego a la misma economía de mercado liberal dependiente, nada alentador y suele ser con las tendencias centristas en la antesala de la traición, como bien notaban El Che y Carlos Fonseca Amador.

La segunda fuerza en vía de cerrar filas está representada por cuatro pequeñas formaciones de izquierda, una de ellas con tendencia marxista tiene arraigo relativo desde los años 20 en la época colonial en medios obrero y estudiantil. Las otras reivindican posiciones laicas y anti-imperialistas; cuentan tendencias patriótica, independentista y una corriente bâthista nasserista del nacionalismo árabe. Todas fueron muy duramente reprimidas en el pasado. Según declaraciones de sus voceros, parecen haber actualizado su análisis de la situación sociopolítica y económica del país, y afirman su identificación plena con los objetivos de la Intifadha enarbolados por las mujeres y la juventud: “Trabajo, libertad y dignidad nacional”. Como denominador común, estas formaciones políticas de izquierda por una parte se definen en oposición a la dominación abusiva del movimiento de Ennahdha en el poder así como el nuevo movimiento Nidâ Túnez, y por otra parte abogan por un programa social y económico garante de la equidad social y la soberanía nacional.

Analistas locales describen la creación del movimiento Nidâ de la derecha liberal como acto negociado en Washington –uno más después de Ennahdha-, una suerte de calco sobre el propio modelo USA de la alternancia en el poder entre derechistas republicanos y demócratas para precisamente frustrar el cambio social, mantener el statu quo y cerrar el paso a la unidad de las izquierdas en gestación. Estas últimas han manifestado en varias ocasiones su identificación con las fuerzas populares que impulsaron la insurrección así como el creciente movimiento social patriótico y gremial a favor del cambio.

El general descontento actual producto de los abusos junto con la ineptitud administrativa y política de los islamistas aboga a favor de un frente amplio entre una izquierda unificada, los nuevos movimientos sociales en estrecha alianza con la nueva corriente sindical reformadora de la central obrera UGTT.

Historia en marcha (III)
El Genio salió de la botella

Finalmente, queda claro que las condiciones que han llevado a la insurrección, mientras se mantengan, tarde o temprano provocarán respuestas similares del pueblo, pero ésta vez con una asimilación de la experiencia actual por más amarga y frustrante que haya sido, para precisamente mejor preparar la lucha de forma organizada y con un proyecto de país.

Queda sin embargo la memoria viva de una experiencia conjunta de lucha codo a codo, mujeres y hombres para un mayor despertar de éstos últimos hacia no sólo la condición de la mujer todavía por superar en la sociedad, sino para elevar la propia conciencia social de los hombres de los nuevos tiempos. Es preciso que éstos entiendan que el problema de la mujer es en primer lugar un problema de los hombres que han de cambiar sus viejos patronos culturales de conducta para focalizar de otra manera al ser humano que es la mujer. Deben realizar que ellos han sido mistificados por el sistema patriarcal decadente el cual es el mejor sustento del Estado totalitario y del imperialismo global. Deben entender que el hecho de ayudar a la mujer, su co-ciudadana, para luchar por la equidad social de forma consecuente, solidaria, cómplice, correlativamente permite al hombre alcanzar un nivel más alto en la escala humana. Luchar por la liberación libera. Honrar honra, escribió José Martí. La mujer rebelde y patriota al liberarse libera al hombre. Mujer rebelde, futuro de la humanidad.

En busca de la paz social, es preciso articular la lucha de liberación de la mujer con la lucha global de todo el pueblo, conjuntamente y de forma correlativa. Esta lucha solidaria se hace aún más necesaria en la era de las guerras con amenaza del uso de armas nucleares, poniendo en altísimo riesgo la propia supervivencia de la humanidad. La causa de la mujer es la de la humanidad.

Para no concluir

Miles de años atrás, Ifriqya vivió épocas de autonomía en el amplio contexto de la Numidia en el África del Norte, llegando hasta edificar a repetición el Estado-nación. A finales del siglo VII, con la invasión árabe, Ifriqya tomó el nombre actual de Túnez, bajo la colonización de población árabe-musulmana la que no llegó en asentarse sino varias décadas más tarde producto de las sublevaciones y la férrea resistencia armada del heroico pueblo rebelde, amazigh.

Hoy Túnez, limitado geográficamente por la fuerza imperial francesa en el siglo XIX, es un país más pequeño y cuenta once millones de habitantes, con una población “arco-iris” por sus raíces múltiples a través de su historia varias veces milenaria. Un solo paso incluyente más y tendríamos un perfecto “melting-pot”, con los derechos de tod@s reconocidos, pero con la condición sine qua non de que lleguemos en realizar nuestra verdadera independencia y soberanía nacional.

Para este sagrado propósito patriótico, contamos ya en la larga marcha de las generaciones con la necesaria audacia, la rebeldía y sentido del karâma (dignidad) de nuestro pueblo insurgente, sus mujeres y hombres mano a mano.

El futuro de la humanidad pertenece a mujeres y hombres libres.

Rashid SHERIF
http://www.shaahidun.wordpress.com

Cada día es Día Internacional de la Mujer
Túnez, Marzo 6, 2012
Articulo revisado y ampliado, 30 de junio 2012

Publicités

3 réflexions au sujet de « ¡Mujer al frente! (parte II) por Rashid SHERIF »

  1. Thanks a lot for being our teacher on this niche. We enjoyed your own article greatly and most of all enjoyed reading the way you handled the issues I regarded as being controversial. You happen to be always really kind to readers really like me and aid me in my existence. Thank you.

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s