¡Mujer al frente! (parte I) por Rashid SHERIF

¡Mujer al frente!
Mañana es hoy
Rashid SHERIF

“No deje el tiempo al tiempo. Abusa” –Jean Amadou

*
Primera parte

Raíces de la rebeldía (I)
Pasado, en tierras lejanas medio orientales

Al nacer, vale recordar, el animal así como el pequeñito del ser humano todos están siendo definidos por su sexo, hembra o macho, femenino o masculino, en la más absoluta igualdad. Luego y sólo en función de la cultura local de sociedades humanas según el momento histórico de su evolución, sólo entonces se establece el género, diferenciado en la desigualdad: niña/niño. A partir de allí se abre un camino predestinado, con claros patronos socioculturales a desventaja de la niña, adolescente y mujer en el seno de la estructura social patriarcal.

No hace mucho a escala de la Historia, en época pre-islámica, un hombre muy enojado enterraba su propia niña con sus ojos abiertos en la arena caliente del desierto de Arabia. No quería ser su padre, sentía vergüenza y una rabia descomunal frente a la familia y el grupo social; sin duda la culpa la tenía la mujer que hizo el chiste de reproducirse a ella misma. Todavía en algunos países del Oriente (cercano y lejano), esa mujer puede ser apaleada o repudiada, sufriendo en el mejor caso una fuerte reprobación familial. Y con tanta presión del medio ella a menudo llega a interiorizar un extraño sentimiento de culpa, busca nuevos embarazos hasta llegar (o no) al alivio de ver despuntar ese tan anhelado “regalo” familial de sexo masculino, un “machito”, vale!

En aquella misma región árida y desértica del mundo, a principio del siglo VII, un joven despierto a la vez gran viajero, por años había recorrido sin descanso con sus camellos alineados en caravana, con preciosa mercancía, los corredores tradicionales entre Arabia y Siria. Era iliterato, más sin embargo culto, reconocido por sus sólidos fundamentos éticos, su conocimiento refinado de las relaciones humanas dentro y mucho más allá de su clan koraishita y su territorio en la Mecca, incluso fuera de su fe todavía pagánica, con una amplia curiosidad y afán por aprender. Por sus extraordinarios dotes, fue capaz de llevar a cabo un grandioso proyecto visionario unitario en su península arábica y asumió entonces una misión profética a favor del cambio radical de la sociedad animista, clánica y tribal fragmentada, fratricida de su tiempo. En particular, aportó de forma definida y detallada el respeto a la condición humana femenina con derechos sociales novedosos y avanzados para su tiempo.

Ese hombre a la vez común y fuera de lo común fue Muhammad. Inició una obra genial revolucionaria, sacudiendo la larga noche de Arabia, la que alcanzó luego de su muerte la cima floreciente de una nueva civilización humana musulmana con base patriarcal.

Esta obra del Islam naciente arrancó en la segunda mitad del siglo VII. Hay que destacar el valor y la apertura de espirito de tolerancia de Muhammad quien fue el fundador primero y único en la península arábica de un Estado-nación secular, multiconfesional, en la ciudad de Yathreb (hoy Medina) donde estaba exiliado (al hijra), y donde convivían pobladores de fe hebraica, cristiana, animista con los nuevos musulmanes. Era un Estado concebido y realizado dentro de los límites de aquel pequeño territorio urbano con una proyección peninsular.

Con todo, al morir sorpresivamente el líder fundador, sus seguidores lo endiosaron. En vez de honrar su mensaje de paz y humildad, lo tergiversaron, ampliaron a nivel de leyes sagradas sus dichos y hechos. Es así como terminaron los vencedores por escribir la historia a su modo, olvidando con que humildad y para su grandeza aquel líder sólo pretendía ser un Rasúl o Mensajero (de Dios) y no profeta; demoraron dos siglos antes de recopilar y ordenar el Libro actual: El Corán. Impusieron normas restrictivas a las mujeres. Al inicio, los llamados Compañeros (Sahaba) o seguidores se sucedieron en el poder por consenso, pero rápidamente se desarrollaron luchas fratricidas, con varios asesinatos políticos en serie, autoproclamándose herederos (Califa), cada cual estableciendo su propia dinastía.

A la vez, lanzaron por conveniencia fuera de su territorio y por décadas hordas nómadas rebeldes, conflictivas y fratricidas, gente pobre y fanatizada, en nombre de un nuevo “Jihâd” o compromiso guerrero, lema lanzado por los recién convertidos al Islam durante la lucha contra los Koraishita paganos, enemigos de Muhammad (su propia tribu en la Mecca). Se trata pues de una política agresiva para por una parte deshacerse de esos grupos tribales rebeldes creándoles el miraje de ir a buscar riquezas afuera; y por la otra llevar a cabo una política expansionista por la conquista colonial de tierras ajenas, empezando por su vecindario al Norte y finalizando en lo más lejos hacia el Oeste africano y europeo como hacia el Este asiático. No descansaron en su guerrerismo invasor hasta dominar con sangre y fuego otros pueblos siempre con el uso abusivo y pretexto del Islam –como otros a nombre del cristianismo. Es así como al cabo de varias décadas lograron establecer el territorio del imperio más amplio jamás alcanzado en la historia.

Al cabo de varios siglos de dominación, ese imperio musulmán –al igual que los demás- siguió el curso conocido de grandeza y decadencia hasta su derrumbe final. De nuevo volvió en caer la larga noche tanto sobre la península arábica como en gran parte de sus antiguas colonias de población, esparcidas mayormente en áreas del Sur. África del Norte fue envuelta en esa misma noche de la historia. Otra vez, la mujer es la que más sufrió por estos altibajos. El poder colonial árabe fue luego desplazado por el imperio otomano, igual despiadado, el cual a su vez en su época de decadencia fue sustituido desde finales del siglo XIX por los imperios británico y francés también conocidos en la historia por su genocidio y salvajismo.

Es de notar que Muhammad había utilizado la política y sus dotes de líder popular con la clara y única finalidad de lograr la propagación entre su gente de la nueva fe monoteísta, el Islam, fundamento en su época obscurantista de una verdadera teología de la liberación. En total contraste, sus seguidores hasta los islamistas de hoy han operado a la inversa, con uso y abuso de un Islam simplista, opaco y misógino para lograr sus propios objetivos políticos del poder, haciendo verdaderamente de la religión el opio del pueblo. Más aún, repetimos, mientras Muhammad había creado en Yathrib (Medina) un Estado-nación secular y multiconfesional, sus falsos seguidores (salafi) arropados con un islamismo ideológico dogmatico tienen hoy el objetivo declarado y descarado de desmantelar de una vez el Estado-nación moderno a nombre de un “califato” abstracto, a-histórico. Los agentes del fundamentalismo, elementos violentos y racistas –contrariamente a la enseñanza sabia de Muhammad- atacan la fe religiosa de otras comunidades.

Además, es de notar la obvia convergencia de intereses entre estos islamistas sunitas (hoy a la ofensiva en África y Medio oriente) y los poderes imperiales occidentales desde el siglo XIX y XX hasta nuestros días, los cuales han buscado afanosamente y lograron la alianza con islamistas en varios países a favor de su objetivo estratégico imperial de debilitar el Estados-nación de países del Sur para así someterlos y mantenerlos como objetivo “blando” para el saqueo y la explotación.

Estamos en presencia de un poder imperial desesperado y dispuesto para utilizar cualquier medio de violencia y hasta de exterminio genocida para alcanzar la nueva empresa de re-colonización a la antigua. Vivimos a diario estos eventos trágicos los últimos años desde Somalia, Afganistán, Irak, la invasión de la OTAN en Libia y sus intentos en Siria, junto con los golpes de Estado “suave” en América del Centro y el Sur.

Raíces de la rebeldía (II)
Pasado & presente nuestros

Como dato histórico, Túnez pre-islamizada en tanto como Ifriqya fue parte del territorio de la Numidia (202-46 ante C.), África del Norte actual. Sus pobladores originarios eran judíos y amazigh (mal llamados “berberes” -distorsión de bárbaros- por los occidentales desde la época romana y su dominación sobre Cartago). Durante aquellos tiempos de autonomía, se había edificado por largos años un Estado-nación amazigh poderoso con expansión comercial en toda el área de la cuenca mediterránea.

Mucho antes todavía, mencionaremos en la antigua Ifriqya la gran civilización cartaginense con Amílcar Barca (275 a 228 ante C.), el cual se enfrentó valientemente contra del imperio romano; fundador de la ciudad actual de Barcelona, en España, nombre derivado del propio Barca. Su hijo Aníbal (247 a 183 ante C.), como se sabe, atravesó primero el estrecho de Gibraltar con sus tropas y sus elefantes, luego pasó heroicamente las alturas nevadas de los Alpes llegando hasta las puertas de Roma.

De paso también, vale mencionar la hazaña guerrera de un jefe amazigh convertido al Islam, Tarek Ibn Ziâd, quien a principio del siglo VIII, dirigió con audacia la primera expedición armada (711-718) a favor de los árabes en un territorio ultramar europeo lo que devendrá la Andalucía Árabe, dando su propio nombre al estrecho cruzado como Jabal Tarek (montaña de Tarek), luego transfigurado por la pronunciación occidental en Gibraltar.

La colonización árabe de población tuvo un fuerte impacto genocida [lo mismo hicieron los españoles contra los nativos en Suramérica y el Caribe] sobre los pueblos originarios africanos del norte, y dejó un legado de dependencia cultural hasta el presente en países del Maghreb (significa Oeste y occidente en Árabe). El nombre original Ifriqya fue sustituido por éstos invasores por el de Túnez (significa en Árabe el país sereno y acogedor!) –quedando entonces el nombre original para denominar al resto del continente como África. El legado consistió en el idioma árabe dominante (influenciado por la lengua autóctona amazigh sobretodo en Argelia y Marruecos) y la religión musulmana según la secta mayoritaria sunita malekita patriarcal con su tajante diferenciación de género a desventaja de la mujer. Este rasgo discriminatorio parece ser más bien una característica general de las religiones monoteístas. Mientras en la cultura autóctona originaria al igual que en África en general, básicamente la mujer mantiene un espacio central –más aún en el campo- en la vida socioeconómica, cultural y espiritual, con una relación más bien harmoniosa y libre con su cuerpo.

Es un hecho que todavía se observa incluso en el seno de la población femenina afroamericana desde el tiempo de la esclavitud hasta nuestros días. La conversión forzosa al Islam de una mayoría amazigh y un grupo limitado de judíos, llegó en cambiar profundamente la relación mujer/hombre haciendo del cuerpo –él de la mujer específicamente- un tabú en vez del sustento físico-orgánico del Ser y su presencia en el mundo. Esta influencia drástica desplazó tanto la práctica animista como las otras religiones monoteístas, judía y cristiana, de muchísimo más antigüedad y arraigo en el país. En definitiva, como bien lo describía Fanón, toda empresa de dominación colonial deriva de un hecho de gran violencia.
A lo largo de los siglos, desde las constantes olas de invasiones árabe (647–711 era c.), en Ifriqya, los nuevos colonizadores acabaron por integrarse y su reciente fe tuvo que adaptarse frente a la gran resistencia del pueblo judío y amazigh (en parte animista, cristianizado y judaizado) –a través de un largo proceso de asimilación reciproca- produciendo al fin una coexistencia entre por una parte creencias cristiana y judía y por otra parte una tendencia musulmana sunita malekita moderada, sincrética, al fusionarse con prácticas animistas antiguas (transfiguradas luego y hasta hoy en marabutismo alrededor de figuras de “santos” o Sayed locales). Esta es una característica fundamental de la cultura musulmana dominante como resultante del Islam en Túnez: moderado y tolerante.

Volviendo al tema del sistema sociocultural patriarcal: su impacto negativo sobre el género femenino fue reforzado por fundamentalistas dentro de las religiones monoteístas, en oriente y occidente, con mayor gravedad aún en regímenes autocráticos y decadentes del mundo musulmán (donde los árabes representan tan solo una minoría) sometido al coloniaje occidental. En ciertos medios sociales de África del Norte, Medio Oriente, golfo pérsico hasta más allá en Pakistán y países asiáticos musulmanes (Indonesia y demás) –más aún cuando son dirigidos por poderes religiosos conservadores, hombres, claro está–, la dominación se aplica en primero lugar de forma obsesiva, invasiva, opresiva, represiva y con hostigamiento contra el cuerpo de las mujeres desde la edad de niñas cuando sufren la excisión del clítoris (no en Túnez). Ellas están siendo percibidas e identificadas al igual que en aquellos tiempos pre-islámicos primero por su sexo: hembras. Son objeto de vigilancia constante. Se les obliga a cubrir su cuerpo con velo. Son motivo potencial de escándalo y vergüenza para la familia. Su cuerpo se vuelve tabú, en él proyectan un sinnúmero de negatividad. Son víctimas de secuestro, violencia moral, sicológica y física, violación, lapidación, incluso asesinato en nombre del honor familial. Por siglos, generaciones de niñas y mujeres han sufrido ofensas e injusticias, nacidas para una vida sin valor.

La opresión colonial europea ha contribuido en reforzar aún más las tendencias religiosas conservadoras degradantes de la vida social. Era un arma más ésta vez puesta en manos de los hombres colonizados cómplices sino embrutecidos contra su propia sociedad y ellos mismos hasta hundirse un grado mayor en el oscurantismo abismal. Era la razón por la cual los patriotas independentistas en Túnez en la primera mitad del siglo XX tenían desprecio profundo hacia los jefes religiosos, Imâm colaboradores y otros “cheikh” impostores, recuperadores de un Islam esclerótico, vendidos al poder autocrático y al colonialismo. Hoy, con los islamistas hemos vuelto a lo mismo.

La complejidad paradoxal del asunto hará que el espíritu de justicia ligado a la teología de la liberación del Islam original en tiempos de Muhammad, específicamente, fue reivindicado con mucha fuerza como ideología y sirvió de incentivo poderoso y bandera de la lucha independentista, llamando de nuevo al Jihâd emancipador contra el colonialismo francés tanto en África del Norte como en otras áreas del África del Oeste, Centro y al Este. En aquellos tiempos de lucha independentista, las mujeres aprovecharon la oportunidad de la lucha frontal de todo un pueblo contra el poder colonial para abrirse paso como dignas combatientes en varios terrenos al lado de los hombres. El Islam constituyó entonces un poderoso estimulo tanto ideológico como espiritual para ambos, mujeres y hombres reconciliados en la misma trinchera patriótica. Para arriesgar una comparación relativa, sería como evocar la diferencia entre el dogma de una iglesia que instrumentaliza a un Jesús Cristo a favor de los poderosos, y el verdadero Jesús humilde y rebelde defensor de los pobres, de los explotados, reivindicado en la teología de la liberación por l@s cristian@s revolucionari@s ésta vez a favor del cambio de época.

Las buenas almas europeas incluyendo aquellas izquierdas sin dientes, se han dado el lujo o el cinismo eurocentrista cuando enfocan al Islam de dos modos diferentes e interesados: primero nunca se cansaron por criticar al Islam de forma sincrética y a través del prisma de la condición femenina en algunas tierras musulmanas –opacando la condición de la mujer en países occidentales, la cual dista mucho de ser ejemplar. Segundo, salen hoy de pronto para aplaudir un supuesto “Islam político moderado”, aliado de las fuerzas imperiales a la vez fundamentalista y opresor de la mujer.
En definitiva, más allá de nuestras realidades propias, como enfoque global en el mundo contemporáneo, salvando situaciones locales especificas y diferencias culturales, la condición de la mujer está todavía ligada al contexto sociopolítico, económico y cultural opresivo del sistema social patriarcal.
En el caso particular de la sociedad tunecina, ésta llegó a través de los siglos en asimilar a su modo el idioma árabe y la religión musulmana, como hemos señalado, acorde con su propia idiosincrasia milenaria. Sociedades africanas y americanas colonizadas han hecho lo mismo con el cristianismo y las lenguas europeas. De hecho, una de las particularidades de la colonización de población árabe en Túnez ha sido adaptarse ella misma –casi fusionar a la larga- en vez de sólo imponerse tal cual desde afuera según el modo colonial occidental y con fuerza a la sociedad sometida, admitiendo así sin remedio los poderosos sincretismos culturales, lingüísticos y religiosos locales. De allí la gran variedad de la practica del Islam en el mundo con rituales distintos, entre moderación y rigorismos. También, dado el caso de la gran extensión territorial del imperio árabe, encontramos una diversificación de los acentos del idioma árabe entrelazado con modismos y lenguas locales. Más aún, bajo la dominación de un nuevo imperio ésta vez otomano, Túnez llegó en distanciarse todavía de la influencia árabe medio oriental, desarrollando poco a poco una nueva cultura propia esencialmente urbana mediterránea y africana, en parte acorde con su entorno físico real. El imperio francés que desplazó al otomano a finales del siglo XIX no ha hecho más que profundizar ésta particularidad tunecina. Sin embargo, Túnez dista mucho todavía por ser un país verdaderamente soberano e independiente, reconciliado al fin con su entorno geográfico y humano africano.

Dicho esto, el legado transgeneracional en Túnez abrió paso –a pesar de haber sido un país colonial hoy todavía dependiente–, hacia un proceso sociocultural evolutivo de las mentalidades, particularmente desde la independencia formal de 1956 gracias a la escuela obligatoria y la proclamación constitucional del Estatuto Personal favorable a la emancipación de la mujer –caso único en país musulmán. Todo cuanto ha contribuido en modificar de forma relativa a favor de la mujer la vieja y anquilosada relación de género mujer-hombre. Es precisamente el arraigo de esta originalidad histórica, sociocultural y el modo liberal de concebir la cultura musulmana y la práctica del Islam, los que están en tela de juicio desde el punto de vista de los islamistas integristas conservadores y reaccionarios hoy en el poder en Túnez gracias al apoyo imperial.

No nos dejemos engañar por su doble discurso: el uno fundamentalista orientado hacia sus seguidores y sus padrinos autocráticos medio orientales; el otro moderado y con pretensiones democráticas dirigido hacia el occidente y sus inversionistas capitalistas. Su objetivo político es evidente: acaparar el poder cueste lo que cueste. En el pasado (en los años 70, 80 y 90) lo intentaron por la vía del terrorismo y el golpe de Estado; hoy lo hacen por la vía de las urnas con apoyos masivos externos políticos y financieros. Su objetivo estratégico coincidiendo con el imperio, apunta hacia la desintegración del Estado-nación, como ya señalado, a favor de un conglomerado sin particularidad territorial local, con carácter religioso wahabita al estilo autocrático saudita: Nada más alejado de los intereses de la mujer tunecina, de la identidad del pueblo tunecino en su conjunto, combativo y con tradición milenaria.

Raíces de la rebeldía (III)
Mujer rebelde & pueblo erguido

Remontémonos un instante medio siglo atrás. Al calor de la independencia formal de Túnez en 1956, un primer gobierno neocolonial tomó la iniciativa de otorgar a las mujeres los derechos que aún se desconocen hasta hoy en día en país árabe alguno. Fue hecho en base a consideraciones electoralistas y también por necesidad de mano de obra femenina barata al servicio de los subcontratistas de empresas extranjeras. Luego ese mismo gobierno apoyó la tendencia vigente de un Islam tolerante separado de la política en gran medida y adaptado cada vez más a la propia evolución de la sociedad, creando mayor acceso a la mujer para su participación social activa, algo que ha sido catalogado como un Estado laico en los hechos. Las mujeres han de hecho beneficiado de estas medidas progresistas. El presidente recién derrocado que ha sido el segundo en más de cincuenta años, mantuvo los logros alcanzados por el Estatuto Personal garantizado por la constitución como derechos adquiridos por la mujer. A la vez, facilitó aún más una economía neoliberal la cual sobreexplotaba mujeres y hombres trabajadores, derivada de un sistema neocolonial dependiente del occidente, plegada de corrupción y con la complicidad de los gobiernos occidentales.

Desde un principio, las mujeres tunecinas no lo pensaron dos veces, derechos otorgados o arrancados da lo mismo a partir del momento en que han asumido plenamente esas reformas fundamentales al inicio de la independencia, alcanzando altos niveles de instrucción y capacitación, con independencia financiera y mayor equilibrio en su vida personal y social. Son ellas las que un día salieron a la calle en primera fila con la juventud durante la Intifadha para defender además de sus derechos propios, los anhelos del conjunto de la sociedad oprimida.

Sabemos ya que la lucha del pueblo insurrecto ha sido recuperada y desviada de su curso por la intervención de fuerzas imperiales y sus derivados autócratas del Golfo Arábico. A través del movimiento islámico Ennahdha y su milicia salafista, han invertido amplios recursos financieros e humanos en captar el voto de los pobres y los abandonados en periferias suburbanas y en el campo, con un mensaje simple derivado del Corán y promesas de mejorar su condición miserable. Contra la alta corrupción del régimen derrocado, oponían su aparentada fe religiosa y su pretendida probidad. Uno de cada cinco electores votó para ellos en un país donde ¡uno de cada cinco adultos es analfabeto!

Tenemos ya plena evidencia de que el gobierno dirigido por Ennahdha mantiene sin cambio alguno el sistema de economía dependiente del pasado. A falta de proyecto de país, estos islamistas con su maquillaje de “Islam político moderado” si bien ganaron el mayor número de asientos (sin ser mayoría) en la Asamblea Constituyente, tienen como objetivo fundamental “re-islamizar y re-arabizar” al país según las normas conservadoras y autocráticas del fundamentalismo wahabita de Arabia Saudita, su patriarcado arcaico, incluyendo la vestimenta y la forma del lenguaje árabe hablado en esa península. Esta supuesta vuelta al pasado colonial árabe del siglo VII en busca de seudo raíces ajenas al país, aparece como un absurdo y una violencia abierta contra la sociedad. ¡Y como por casualidad, insistimos, su fuerte ataque inicial ha sido abiertamente contra la mujer tunecina y sus derechos civiles! De allí, el contra-ataque actual de rebeldía de la mujer tunecina en su respuesta hacia la doble agresión tanto en contra de sus derechos civiles como en contra de la propia sociedad tunecina en su conjunto, denegadas su idiosincrasia y su historia: se trata de un episodio sobredeterminado de rebeldía frente al neo-colonialismo árabe superpuesto al viejo y actual neocolonialismo occidental, obra de las fuerzas imperiales denunciadas como tal en las calles.

Esta nueva raíz de la rebeldía de una mayoría de las mujeres y los jóvenes, se extiende cada día tanto hacia la clase media urbana en vía de pauperización como las zonas marginales y rurales donde los islamistas habían buscado el apoyo de sus electores. En definitiva, la sorprendente ofensiva brutal de los islamistas (vía salafistas en las calles y vía sus representantes en la Asamblea Constituyente) están despertando una nueva conciencia política de corte patriótico anti-imperialista contra las agresiones islamistas y sus aliados foráneos. Esta claridad se ha hecho obvia durante varias gigantescas marchas multitudinarias del pueblo en todas las ciudades en lo que va de año, en particular la marcha del 8 de marzo por indignación en contra de la profanación de la bandera nacional por los salafistas; y la del 9 de abril, día de los patriotas mártires, la que fue reprimida con excesiva violencia por la policía y las milicias salafistas.

En vez de concentrarse como es debido en la redacción común de la nueva constitución y armar un gobierno provisional con un programa especifico para tratar asuntos urgentes y corrientes, éste movimiento islámico primero se negó en reafirmar legalmente el acuerdo de un año (a partir del 23 de octubre 2011, día de las elecciones para la Asamblea Constituyente) como límite para el conjunto de esas tareas, dejando sin fecha tope las labores de la Asamblea Constituyente, el mandato del Presidente provisional de la Republica así como el mandato del gobierno provisional, algo único en los procedimientos institucionales normales. Y por supuesto ninguna fecha ha sido fijada para las elecciones que han de seguir la redacción de la nueva constitución, luego de la disolución abusiva del órgano independiente de la comisión nacional electoral.

Evidentemente, llaman la atención semejante maniobras, las que levantan la sospecha legitima de que ésta gente busca aferrarse en el poder de una forma u otra; no ha hecho más que utilizar los recursos de las elecciones para ganar cierta legitimidad después de su pasado terrorista de los años 70, 80 y 90. Como hemos señalado ya, sus prioridades han sido de entrada atacarse en nombre de la charía (“ley musulmana”) al Estatuto Personal constitucional que garantiza desde medio siglo los derechos de la mujer. Aclaramos: A lo largo de los siglos ha habido varias interpretaciones heterogéneas de la charia, algunas arbitrarias aunque en general pretenden derivar del Corán y la Sunna (tradición establecida en base a dichos y hechos de Muhammad después de su muerte). En todo caso, su aplicación desde luego no cabe en el mundo del siglo XXI. Con éste viento de terror, Ennahdha trata de enviar un fuerte mensaje de intimidación en particular a las mujeres para significarles que ninguno de sus logros es irreversible en el sistema de la sociedad patriarcal.

Al atacarse desde un principio a las mujeres, tratando de inhibirlas, infundir miedo para volverlas de nuevo incorpóreas, invisibles detrás del velo y las paredes, a pesar suyo éstas fuerzas reaccionarias no han logrado más que el efecto inverso paradójico: por una parte colocaron la causa de la mujer en plena luz pública provocando una reacción en masa en defensa de la mujer tunecina, tanto por las mujeres como los hombres cuyos atacantes están siendo percibidos como agresores del mismo cuerpo social. Por otra parte, al profanar la bandera nacional, pretender cambiar el himno nacional y el sistema republicano, ellos alarmaron fuertemente a la ciudadanía acerca del peligro real contra la integridad del orden republicano y el Estado-nación. Hay que destacar que fue una joven mujer estudiante la que trató con valor rescatar la bandera nacional que un salafista doble de su talla había roto y pisado en la Facultad de Humanidades, en la capital. Es todo un símbolo el hecho que haya sido una mujer valiente, muy joven y sola la que encarnó la defensa del signo patrio. La causa de la mujer llega a coincidir con la causa del pueblo y de la patria: esto da la medida del nivel civilizacional alcanzado por la sociedad tunecina donde el 70% del éxito universitario lo detienen mujeres con altos rendimientos académicos. Nada extraño pues cuando vemos una gran mayoría de mujeres invirtiendo su tiempo y capacidades en las nuevas formaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales.

El gobierno provisional de Ennahdha a través de sus voceros calló primero luego trató de minimizar el clamor popular y la gran emoción vivida por aquel acto criminal del salafista arrancando la bandera, lo que indica su complicidad. Sus maniobras de diversión con el uso abusivo del Islam como cortina de humo no llegan en tapar su ineptitud como gobernantes frente a la grave crisis económica y social actual. Es así como el sabio pueblo en sus intensas marchas de protesta ha reflejado ésta nueva conciencia a través de lemas tales como:

“¡Viva Túnez libre, libre y la reacción pa’fuera!”; “¡Ojo, ojo Ennahdhoui que la tunecina te supera!”; “¡Trabajo, Libertad y Dignidad nacional!” “¡Abajo el gobierno reaccionario!” “¡Ni Francia ni Qatar!”; “¡Ni Obama ni Qatar!”

Enarbolando con orgullo la bandera nacional, todo un pueblo desafiante lanza sus gritos con fervor patriótico, en medio de risas y chistes, cantos e himno nacional.

En vez de atender las tareas más apremiantes económicas y sociales, los objetivos legítimos de la insurrección popular en la cual no había participado pero gracias a la cual logró un espacio político, el gobierno provisional de Ennahdha se ha dedicado en tratar de acallar la opinión pública y la prensa, desalentar la nueva esperanza, desmovilizar, agotar y despolitizar a las fuerzas vivas del pueblo, mujeres y jóvenes en primer lugar. Hace uso de las mezquitas como tribuna política; fomenta el terrorismo criminal con sus milicias fascistas; saca a la calle la policía anti-motines contra manifestantes pacíficos al estilo del presidente derrocado; mantiene la policía política y la tortura que se creían abolidas, todo sin lograr intimidar al pueblo quien sigue firme en su larga marcha insurreccional. Las dictaduras fascistas en Europa y Suramérica empezaron del mismo modo intimidatorio y represivo de las libertades.

Mientras tanto, la Asamblea Constituyente cuya misión fundamental es redactar una nueva constitución, se encuentra atascada en pugnas absurdas de tipo parlamentario entre mayoría y minoría. Ennahdha sigue con su doble discurso, por una parte repite sin creerlo el cuento fabricado en Washington acerca de un “Islam político moderado” supuestamente compatible con la democracia; por otra parte, como decíamos, emprende su ofensiva continua contra las mujeres, la prensa, las universidades, los intelectuales, los jóvenes desempleados, el sindicato UGTT, en fin contra la sociedad tunecina en su conjunto.

En las últimas semanas, algunos elementos salafistas en su gran afán por sustituir la republica por un califato –como muy bien lo declaró en público poco antes de ser nombrado el jefe del gobierno provisional en la ciudad costera de Sousse–, simplemente buscaron armas en Libia y acto seguido abrieron un frente de combate cerca de la ciudad costera de Sfax. En ese encuentro con el ejército hubo bajas por ambas partes. El asunto ha sido sofocado y no se habla más a pesar de que elementos de al Qaeda estén almacenando armas sofisticadas traídas desde Libia, en su ofensiva actual dentro del vasto territorio del Sahara entre Libia, el sur de Túnez, Argelia, Marruecos, Mauritania hasta implantarse ahora de una vez al norte de Mali.

De pronto, pero siempre según cuentos noticiosos diarios en forma de diversión constante con sobresaltos de eventos, elementos de Ennahdha en la Asamblea Constituyente vuelven con otro globo de ensayo proponiendo la introducción de la charía islámica como base fundamental de la nueva constitución, y de paso cambiar el himno nacional. Mientras tanto, siguen los salafistas con sus provocaciones y agresiones en la calle. Atacaron la emisora de televisión privada Nessma, luego prendieron fuego a la residencia de su director. Los miembros de esa banda criminal arrestados fueron rápidamente liberados mediante una multa ridícula, mientras el director de esa emisora ha sido acusado de “provocación contra el Islam”, pendiente de juicio penal donde se pidió hasta su cabeza.

Por otra parte, los francotiradores en los días de la insurrección están en libertad y los torturadores de presos políticos siguen activos. La policía aunque esté presente no se mueve cuando la turba salafista ataca mujeres en las calles, otros ciudadanos acusados de “laicos”, universidades y personal docente. Más sin embargo, cuando ese personal académico protesta frente a su ministerio de tutela, llega la policía y arremete contra ellos con porras y gas lacrimógeno. Lo mismo hace contra los heridos de bala todavía sin cuidado médico-quirúrgico año y medio después de la insurrección cuando protestan frente a la sede del ministerio de asuntos sociales. Lo mismo también hace cuando los miles de jóvenes todavía desempleados con alto grado académico protestan en la calle. Hace un par de meses, un serio conflicto entre el gobierno y la central sindical UGTT provocó una manifestación popular masiva de repudio hacia el gobierno y sus amos imperiales denunciados por su nombre. Al finalizar esa marcha salió la policía anti-motines apoyados con milicias, arremetieron con rabia contra los manifestantes pacíficos con bastones y gas lacrimógeno. A la inversa, los salafistas pueden manifestar libremente y sin previo aviso ni permiso de las autoridades, utilizando incluso gritos ofensivos y lemas racistas.

En resumen: Los agentes del terrorismo islamista y fascista imperante hoy en Túnez, hombres todos, casi sin educación y de extracción social humilde, algunos de ellos “jihadistas” de regreso del Afganistán e Irak [algunos fueron luego reclutados de nuevo como mercenarios baratos de la OTAN para engrosar sus filas en Libia y ahora en Siria] después de la insurrección popular en Túnez en la cual ninguno de ellos tuvo participación, intentan crear el caos con el pretexto de rescatar el Islam originario (salafi). Utilizan con violencia rabiosa y odio la libertad recién conquistada por el pueblo insurrecto contra esa misma libertad y ese pueblo. Declaran incluso que su misión es similar a la de los árabes invasores del siglo VII para imponer un Islam renovado exclusivo puro y duro. Han atacado brutalmente primero a los derechos humanos de la mujer, empezando por su cuerpo; y con violencia criminal se lanzaron impunemente contra el sistema educativo, los medios de comunicación y las libertades (de pensamiento, expresión y creación) arrancadas por la insurrección popular; profanaron la bandera nacional y renegaron de la republica, el himno y las fronteras nacionales. Luego encendieron sedes de partidos políticos acusados de “laicos” y locales del sindicato combativo, UGTT.

No es nada casual si la visión política totalitaria islamista globalizante -como ersatz ideológico- coincide con los intereses de las fuerzas imperiales del capitalismo global a favor de la fragmentación territorial y la desintegración del Estado-nación, hecho ya acabado en Afganistán, en Somalia, en Irak, en el país vecino Libia y lo siguen intentando en Siria –países musulmanes todos. Se trata de la transformación de nuestro país Túnez en mercado abierto para la expansión todavía mayor y el saqueo de riquezas bajo la dominación neocolonial. No es de extrañar pues que el actual gobierno provisional islamista esté a favor del TLC con Europa y EEUU, y que afinque un pie cómplice en la OTAN contra los pueblos hermanos de Libia y Siria.

No habían pasado ni tres meses después de su instalación cuando a ese gobierno provisional se le cayó la máscara del llamado “Islam político moderado” celebrado en varias ocasiones por la solapada Hilary Clinton y el sionista Senador McCain en sus frecuentes y repudiadas visitas a Túnez.

Rashid SHERIF

Segunda parte (sigue)

¡Mujer al frente! (parte II) por Rashid SHERIF

¡Mujer al frente!
Mañana es hoy
Rashid SHERIF

“¡Sean determinad@s a no más servir, y serán libres! “
_ Sénèque revisado por La Bœtie, (De la Servitude)

Segunda parte

Raíces de la rebeldía (IV)
La Mujer ha dicho basta y ha echado a andar

Desde medio siglo, varios factores y circunstancias históricas han contribuido al proceso actual a favor de la emancipación de la mujer tunecina. Podemos adelantar el hecho del rol central tradicional que han jugado hasta hoy las mujeres campesinas en la sociedad rural por su actividad productiva en la agricultura, el pastoreo y la artesanía, llegando en algunos casos en representar el verdadero jefe de la familia. Son situaciones comunes en África, condiciones en las cuales las mujeres han tenido y tienen desde épocas remotas un poder socioeconómico y cultural respetado por los hombres en ese medio rural.

Mientras, las mujeres urbanas de clase media y alta eran sometidas a normas sociales estrictas en tiempo de la colonia francesa entre 1880 y 1956. Al tener algunas de ellas acceso a la escuela pública o privada bajo el dominio colonial estaban a la vez desarrollándose y bajo riesgo de asimilación a la cultura francesa. La sociedad autóctona en su conjunto tenía que mantener a distancia las influencias lingüística y cultural de las fuerzas de ocupación con la cual estaba en contacto directo. Era considerado vergonzoso hablar en casa o con los amigos en idioma francés, escuchar la radio y plegarse a las modas del invasor. Lo que estaba en juego luego de ser dominado el país por la fuerza de las armas al cabo de una resistencia abierta y firme por varias décadas, era para la población urbana en particular perder su alma de una vez dejándose penetrar culturalmente poco a poco hasta rendirse a la nueva estrategia asimilacionista colonial.

Era pues la forma adoptada por la sociedad tunecina urbanizada para proteger la estructura familial, la integridad lingüística y sociocultural del país, protegiendo muy particularmente la mujer tunecina, pilar familial y social fundamental. Parecía que la expresión más profunda del nacionalismo y el baluarte más seguro de la resistencia popular anticolonial día a día radicaba de hecho en la defensa de la integridad de la mujer. Mientras si una tunecina se cazaba con un francés era considerada perdida y traidora; a la inversa el tunecino con su matrimonio con una francesa traía un trofeo de guerra y mejor aún si le cambiaba el nombre y la convertía al Islam. Cuanto más esfuerzo colonial por alcanzar y ganarse la mujer tunecina urbana, más celo y vigilancia para protegerla y alejarla hasta de su vista. Se pudiera decir que en aquella época el tradicional velo blanco que cubría el cuerpo de la mujer de pies a cabeza era el símbolo de un territorio guardado, inalcanzable por el enemigo. A su vez, la mujer consciente de su rol sociopolítico y cultural, dentro y fuera de su casa mantenía el respeto del idioma nacional, los rituales culturales, las tradiciones de los ancestros, afirmando así la identidad tunecina según los preceptos del Islam. La religión era un elemento ideológico y espiritual fundamental en época de resistencia anti-colonial. Lograda la independencia formal y la salida física del país de los colonos franceses con sus tropas militares, las mujeres urbanas de una vez se quitaron en público el velo tradicional sin mayor dificultad.

Sin embargo, el contexto y el sentido cambian drásticamente cuando hombres islamistas en el poder pretenden hoy imponer de nuevo el velo a las mujeres, con más indignación cuanto el tipo de velo en cuestión ni siquiera es el tradicional de nuestras abuelas, sino aquella tela amplia y lúgubre cual vestido de un fantasma importado e impuesto desde tierras lejanas del Medio Oriente árabe musulmán, además ex-colonizador por agravante. Se percibe como una intromisión brutal foránea, un acto de violencia a nombre de un Islam tergiversado y atemporal en contra de las mujeres tunecinas-africanas y hasta la propia dignidad nacional.

Tenemos que mencionar aquí uno de los efectos nocivos del neocolonialismo, el cual tal vez trajo una reacción ciega con el arribo oportunista de la plaga islamista en el país. La independencia formal en base a una componenda entre burguesía colonizada y su todavía vigente metrópoli trajo por consecuencia en particular una fuerte penetración lingüística y cultural francesa principalmente en las zonas urbanas y a través de la escuela pública y privada. Esa burguesía entreguista y vendepatria facilitó en el espacio de una sola generación lo que las fuerzas de ocupación al cabo de ocho décadas nunca pudieron lograr por la gran vigilancia del pueblo en su conjunto defendiendo la integridad y la dignidad del país.

Con todo, luego de esa independencia, jóvenes urbanas y otras migrantes del campo a la ciudad en busca de trabajo, se aprovecharon todas de los nuevos derechos garantizados por la constitución, asumiéndolos para iniciar un largo camino hacia su emancipación.

El otro elemento emancipador favorable en cincuenta y cinco años de independencia formal, ha sido el beneficio de la escuela pública obligatoria a pesar de sus deficiencias con el gran afán de las familias para educar a sus hijos y también las hijas, en busca del desarrollo personal y una superación en la escala socioeconómica. En el espacio de una generación, se han formado cuadros con probada capacidad, hombres y mujeres para asentar las bases del nuevo Estado. Al tomar las mujeres su destino en sus propias manos –aprovechando una política demagógica- se abrieron paso con altas calificaciones en casi todos los niveles de la vida socioeconómica y cultural. Las mujeres como profesionales se han destacado en la educación, la salud, las fuerzas armadas, los negocios, las empresas públicas y privadas y la vida asociativa. Con un nivel intelectual cada vez más alto, la independencia económica y la alta urbanización, las nuevas generaciones femeninas empezaron en reivindicar su cuerpo como parte de su autonomía. En eso, han tomado iniciativas propias en aspectos privados como la decisión matrimonial, el divorcio y el hecho de asumir su sexualidad, enfrentando en particular el tabú social de la previa virginidad al matrimonio. Tal mutación real del rol social en base al nuevo estatuto apoyado por leyes a favor de su autonomía, hecho singular en país arabo-musulmán alguno, han estimulado enormemente a las mujeres de todas edades para asumir su independencia frente al hombre, promoviendo serios cambios en las relaciones matrimonial, familial y social, todo cuanto obviamente ha creado una distención con cierto resentimiento y desconfianza en término de la relación de género. En el seno de las nuevas generaciones, las que viven de hecho una época de transición por los cambios, han crecido en número tanto los solter@s como l@s divorciad@s.

Mientras en Arabia Saudita hasta hoy en día una mujer no tiene derecho en manejar un auto ni salir sola a la calle sin ser acompañada por su pariente masculino más cercano; la mujer tunecina musulmana trabaja, viaja sola a través del país y al extranjero, se casa por voluntad propia incluso ahora con un extranjero y hasta de fe cristiana o hebrea, ha logrado ya ser piloto de línea a gran distancia, policía en la calle y alto oficial en las fuerzas armadas. En los últimos años, y mucho más aún después de la insurrección popular del 14 de Enero 2011, la mujer ha asumido cada vez un destacado rol social, político y gremial.

En fin, Túnez vive hoy un periodo de transición en busca de un cambio verdadero con la participación protagónica ante todo de la nueva generación de mujeres y jóvenes.

Honrar nuestra memoria milenaria (I)
Pueblos originarios

Un pueblo sin memoria es fácil presa de sus enemigos. Hemos escuchado con indignación a un ministro islamista declarar que la historia de Túnez empieza con la conversión al Islam de su población a raíz de la invasión árabe del siglo VII. Otro día, un delegado islamista en la Asamblea Constituyente frente a las cámaras de televisión lanzó con arrogancia su ridículo llamado a un nuevo “infitah”. Esta palabra en árabe significa “apertura” (del Islam), utilizada en el Medio Oriente como eufemismo para nombrar la invasión árabe del siglo VII. Ese delegado consideraba que la islamización del pueblo tunecino está todavía inconclusa. Obviamente, solo un vendepatria puede atreverse a semejante expresión de lacayismo. Alguien puede imaginar a un delegado incluso derechista lanzar en la asamblea nacional de Bolivia, Venezuela o Ecuador un llamado del estilo: “¡Que vuelva aquí el poder Real de España a perfeccionar su obra colonial!”.

No nos queda más remedio que enfrentar aquí un tema tabú. Cualquiera pudiera arriesgar hasta su vida aquí si levantara hoy ese desafío en público. El primer artículo de la vieja y hasta ahora única constitución de la Republica de Túnez, artículo todavía confirmado por unanimidad en la Asamblea Constituyente, menciona a Túnez como “Estado Árabe y su religión el Islam”. Se trata de una definición de tipo verdaderamente esquizofrénica. Es como imaginar a los tunecinos con su cabeza en el Medio Oriente arabo-musulmán y sus pies en el África. Lo mismo pasa aunque en sentido opuesto con los colonizados apegados al dominio lingüístico y cultural del poder neocolonial francés imperante, con su cabeza en Paris y sus pies en África. Luego nos hablan de un “Estado” y no de un pueblo soberano con su característica (idioma, religión si acaso). Finalmente, y no es lo menos grave, aquí se oblitera por completo de forma abusiva y bochornosa la presencia milenaria de nuestros pueblos originarios semitas, amazigh y judío, los que han sido reducidos a minorías opacadas e invisibilizadas. Es como borrarlos de la memoria colectiva y quitarle su derecho legítimo de pertenecer a esta tierra, la suya propia primero que nadie con sus raíces milenarias. En cuanto a las religiones, si consideramos que la gran mayoría de la población actual ha sido islamizada con sincretismo propio, con tan solo una minoría de practicantes, otras religiones originarias existen todavía aunque minoritarias: hebrea y cristiana.

Como borrar de la memoria de este país antiguo (Ifriqya) el hecho de que varios siglos atrás poblaciones originarias enteras fueron convertidas al judaísmo y al cristianismo, incluso en éste último caso con prestigiosos mártires, entre los cuales solo mencionaremos aquí dos mujeres amazigh, Santa Felicidad y Santa Perpetúa salvajemente asesinadas por las hordas romanas en el anfiteatro (todavía existe!) de Cartago, el día 7 de marzo de 203. También, como olvidar al prestigioso hijo de ésta tierra, San Agustín, Padre de la Iglesia Latina y Reformador decisivo de la misma. Era también un amazigh igual que su padre y su madre Mónica (ya convertida muy temprano al cristianismo). Agustín nació en Thagaste el 13 de noviembre 354, pueblecito de montaña hoy llamado Souk-Ahras, situado al noroeste del país (frontera pre-colonial, territorio argelino en la actualidad). Cursó la escuela primaria en su pueblo y estudios superiores en Cartago donde vivió largos años, gozó de la vida en su diversidad, se desarrolló y trabajó antes de mudarse a Roma y Milano (cf. sus Confesiones). En su vejez, volvió a su amada tierra natal y murió en su pueblo.

Antes de la invasión arabo-musulmana a mitad del siglo VII, el país fue objeto de codicia por parte de potencias alrededor del mar mediterráneo. Eran fenicios e inmigrantes originarios de Tyr (Líbano), piratas con esclavos y mercenarios extranjeros, vasallos romanos, vándalos y bizantinos. Como ya mencionamos, los árabes fueron desplazados por los turcos y éstos por los franceses a finales del siglo XIX. Ahora bien, nuestro pueblo originario amazigh nunca dejó de existir, luchar y resistir valientemente contra todos los invasores. En algunas épocas, llegaron en derrocar al poder invasor, incluyendo los árabes, para instituir de nuevo su propio Estado-nación. De forma oportuna, hemos de mencionar a La Dihya, llamada Kahéna (hechicera) por sus enemigos árabes, la heroica guerrillera amazigh quien resistió sin descanso ganando batallas famosas al frente de un ejército contra las sucesivas olas invasivas armadas arabo-musulmanas hacia el final del siglo VII. Hecha prisionera en 693 en el anfiteatro romano (existe todavía!) de El Jem, situado en el centro cerca de la costa este del país, fue torturada salvajemente por sus captores y luego decapitada. Mártir de la causa de la resistencia del pueblo amazigh, su cabeza fue enviada como trofeo al Califa Abd al-Malik en Damasco, Siria.

En otro continente, cerca de ocho siglos más tarde, los invasores españoles cometerán las mismas barbaries en contra de los pueblos originarios en América, con el genocidio de millones de seres humanos. Entre tantos prestigiosos jefes guerrilleros y mártires de la resistencia de sus pueblos solo nombramos a Túpac Amaru (Perú) y Túpac Katari (Bolivia), quien gritó antes de morir: “Hoy muero, un día volveré hecho millones”. ¡Y volvió!

Contrariamente a los países vecinos donde el pueblo amazigh en su gran diversidad se mantiene vivo y vigoroso, mayoritario en Marruecos, poco menos de la mitad de la población en Argelia, en el caso de Túnez sufrió un verdadero genocidio a mano de los invasores árabes. Parte de los sobrevivientes, una ínfima minoría, se mesclaron dando el criollo de hoy, otros grupos reducidos mantienen su autenticidad, algunos incluso ni hablan árabe como segundo idioma; siguen viviendo apartados en zonas montañosas pegadas a la frontera oeste con Argelia y al sur con Libia, en condiciones de pobreza y abandono.

Honrar nuestra memoria milenaria (II)
Mujeres rebeldes, heroínas del Pueblo

Mujeres pioneras hijas de Ifriqya-Túnez: He aquí algunos nombres como homenaje y guía para recordar los años duros, para servir de aliento para las luchas presentes y futuras. Vale recordar algunas entre miles mujeres valientes que viven para siempre en la memoria de nuestro pueblo. Si la ignorancia mata a los pueblos, los que pierden su memoria colectiva corren la misma suerte. Un pueblo erguido y combativo jamás fue vencido.

* Alyssa, navegante temeraria llegada desde su lejana ciudad de Tyr, estratega hábil, fundadora de Cartago en el siglo IX antes de Cristo.
* Santa Felicidad y Santa Perpetúa de Tébourba, la última siendo primera mujer amazigh escritora; convertidas al cristianismo, fueron martirizadas e asesinadas el 7 de marzo 203.
* Dihya, (Kahéna), heroína amazigh, dirigió un ejército y resistió a los invasores arabo-musulmanes, finales del siglo VII.
* Fátima (Oum Al Banine) y su hermana Myriam (Oum Al Kacem) Bent Mohamed Al Fehri, la primera siendo una destacada literata, pensadora y líder, salió de kairouan (centro de Túnez) su ciudad natal con varios seguidores, doctores y maestros, hizo edificar tanto la famosa Grande Mezquita Al Karaouine à Fez (Marruecos) como la biblioteca adyacente donde ordenó una gran cantidad de obras traídas de su ciudad. Mientras, su hermana hizo edificar la Mezquita Al Ándalus, también en Marruecos bajo el Rey Idriss II (Época de los Aghlabide, siglo IX).
* Aroua, amazigh de Kairouan: Logró imponer la norma de la monogamia a un esposo árabe feodal del Medio Oriente, en el siglo IX.
* Saïda Aïcha Mannoubia: Se liberó de la autoridad despótica de su padre para desarrollar una vida espiritual propia y seguir el curso de literatura y teología del Guía Belhassen Chedly en Túnez (ciudad capital) en el siglo XIII.
* Aziza Othmana, princesa mouradiya, residente en Túnez (ciudad capital): Se despojó de su herencia para invertir el dinero en la construcción y mantenimiento por años del Hospital que todavía existe y lleva su nombre, donde se atendían gratuitamente tanto los enfermos como los sin techo. También hizo liberar esclavos, en el siglo XVII.
* B’chira Ben Mrad (1913-1993), & Nabiha Ben Miled (1919-2009): Fueron dos valientes combatientes contra el colonialismo francés.
* Habiba Menchari: En un gesto simbólico de mucha valentía y desafío para la época, abogó por la abolición del velo durante una conferencia pública en 1924 en Túnez, ciudad capital. Y fue allí que se quitó ella misma su velo como ejemplo y no lo volvió en poner más nunca. [Desde la Independencia en 1956, en un gesto de liberación, las mujeres tunecinas se quitaron en masa el velo tradicional –algo que los islamistas hoy tratan de imponer de nuevo!].
* Tawhida Ben Cheïkh: Fue la primera mujer tunecina graduada doctora en medicina en 1934. La alcaldía de Paris (Francia) honró su memoria con la creación de un centro comunitario de salud que lleva su nombre en el barrio de Montreuil.

Historia en marcha (I)
Patriotas Vs Islamistas vendepatria

Volviendo a nuestra actualidad, es cierto que nuestro pueblo ha sido tomado de sorpresa por los islamistas con su afán de poder y de dominación rápida de la sociedad, con su mescolanza engañosa de lo religioso con lo político, justo al momento en que la esperanza del pueblo liberado de la dictadura se alistaba con entusiasmo para construir un nuevo estado sobre bases democráticas, un estado de derecho con un espíritu de justicia y una patria laica para tod@s. A los tres meses apenas de su toma del poder, entre los patriotas y estos usurpadores de las conquistas del pueblo no hay un diálogo de sordos sino más bien una verdadera desconfianza reciproca cada día más profunda. Algunos llegan a pensar hasta en el fantasma de guerra civil en un futuro o un golpe de Estado en caso de que estos se aferren en el poder.

A este respecto, he aquí lo que escribe recientemente un prestigioso académico y autor, Yâdh Ben Achour en un pasaje elocuente de su obra “La Deuxième Fâtiha” [La Segunda Fâtiha, en referencia a una oración inicial de “apertura” del Corán, (Ed. Cérès, Túnez, 2011, página 61)]:

“El dialogo entre el Estado de derecho y el creyente integrista es imposible. Este último tiende en justificar sus decisiones morales y jurídicas basadas en unos preceptos inamovibles y contrarios a la libertad. Son precisamente las decisiones que tomará en cuanto a la lapidación, la poligamia, el velo, la educación mixta, la amputación de la mano del ladrón, la pena de muerte, la flagelación, etc.”

Nosotros, en varias oportunidades por escrito y en público hemos denunciado la persecución y el afán obsesivo del creyente integrista por dominar, esclavizar, atropellar el cuerpo de la mujer, tanto más escandaloso cuanto insiste en algunos países en castrar la niña mediante la excisión del clítoris! Un progreso, dirían algunos cínicos, si consideramos que antes del Islam en Arabia padres renegados enterraban las niñas vivas en el desierto…

Hoy, gran parte de la población expresa de una forma u otra su descontento e indignación. Ocurre que el movimiento islamista y sus aliados imperiales son cada día apuntados con dedos acusadores. La insurrección había creado un sentimiento colectivo de orgullo nacional, de fervor patriótico con esperanza de poder realizar el cambio necesario. En particular, las mujeres de todas edades y extracción social han protagonizado episodios privilegiados del movimiento insurreccional escribiendo día a día páginas gloriosas de nuestra historia contemporánea. Sentían orgullo por sus iniciativas, trataban los hombres como iguales con sentido humano de solidaridad y compañerismo. Enfrentaron la represión policiaca más brutal en primeras filas durante las marchas cotidianas en enero 2011. Algo profundo estaba en gestación, o al menos así se percibía. Era la esperanza de días mejores, el cambio de época.

Sin embargo, como sabemos, haber derrocado a un dictador a través de una insurrección popular no conlleva de paso la caída espontánea de su régimen, muy al contrario. De hecho, el sistema se mantiene todavía intacto, al recuperar la iniciativa los enemigos del pueblo internos y externos. En ausencia de una estructura política organizativa del pueblo para apoyar y llevar más allá el fervor patriótico, con tan solo la heroica espontaneidad y la iniciativa propia del pueblo insurrecto, llegamos al momento crítico y amargo de la verdad, al agotarse el movimiento insurreccional. Se entiende que por varias décadas el pueblo ha sido reprimido salvajemente cuando se había alzado en varias localidades más o menos aisladas; los partidos políticos eran prohibidos salvo alguno que sirvió como alibi, los sindicatos resistieron en la base, aunque su cúpula a veces colaboró con el régimen dictatorial, lideres íntegros fueron martirizados o desterrados por décadas. Toda una generación de cuadros profesionales, políticos, intelectuales y artistas han sido sacrificados, dispersos. En el caso de los islamistas (los mismos hoy en el poder), ellos eligieron el camino del terrorismo destruyendo vidas inocentes –arrojaron bombas en hoteles hiriendo gravemente turistas extranjeros, incendiaron edificios y mataron ciudadanos, lanzaron acido clorhídrico en la cara de mujeres en público-, intentaron golpes de Estado, todo esto no tanto como opositores patriotas sino, viéndolo a la luz de nuestro día, para realizar su objetivo propio de un supuesto califato islámico, muy ajeno al bien de la Patria. Nunca pidieron perdón al pueblo por sus fechorías criminales.

Poco más de un año después del triunfo de la Intifadha, se hace palpable el sentido de vacío y desorientación aunque sin decaimiento de los ánimos. No se puede improvisar un proyecto de país, una dirección política a favor del cambio ni una organización de masa o de cuadros. Tampoco se puede lamentar que el pueblo haya tomado la iniciativa para liberarse sin guía del yugo opresor. El hecho es que los islamistas han ocupado –sin llenar- ese vacío. Llegaron unos desde un exilio dorado (Londres, Paris, Qatar), otros salieron amnistiados de las cárceles después de la insurrección; con todo estaban organizados en la clandestinidad y preparados para invadir el terreno político con un discurso religioso simple y fácil, dirigido sobre todo a los pobres y abandonados de siempre. A partir de ese momento hasta la fecha, los islamistas no han escatimado esfuerzos para dividir al pueblo y resquebrajar su nueva esperanza. De allí el descontento, la cólera y la indignación por un obvio hecho de desposesión.

Sobre esta tela de fondo, se crean a diario provocaciones y situaciones conflictivas artificiales alrededor de la religión la que nunca ha sido un problema en este país. Se habló incluso algo tan ajeno a la sociedad actual nuestra como la obligación –repetimos- para las mujeres de llevar el velo, no salir, no verse a solas padre e hija, no permitir clases mixtas ni maestro hombre en clase de niñas y la inversa maestra en clase de niños; permitir tanto la poligamia como el matrimonio no declarado en instancia civil; y más provocaciones tan groseras como abogar por la excisión del clítoris de las niñas, algo jamás visto en la historia milenaria de Túnez –aunque existiera en algunas partes de Egipto, Sudan y otros países africanos y medio orientales, como rezago de una cultura antigua ni árabe ni musulmana pero más bien faraónica.

Con la religión por bandera wahabita saudí, como cortina de humo, los islamistas tratan de opacar las verdaderas dificultades socioeconómicas del país: en un año se ha duplicado la masa de desempleados, llegando a casi un millón, 25% de los cuales con altos grados académicos. Túnez cuenta sólo once millones de habitantes, un millón vive en la emigración, dos millones de trabajadores en el campo y la semi-industria, con solo el 15% sindicalizados. Las riquezas del subsuelo como el fosfato de Gafsa por ejemplo (8 millones de toneladas por año, un producto natural de alta calidad cuyo precio fluctúa cada año según los dictados del mercado capitalista internacional) fueron saqueadas por el imperio francés por más de un siglo. Mientras, las regiones mineras siguen hundidas desde un siglo en la más horrenda miseria y desempleo. No por casualidad el proletariado de Gafsa ha mantenido una gran combatividad por décadas y una tradición de lucha obrera a la vanguardia del país.

Uno de cada cinco ciudadanos es analfabeto. Y precisamente, uno de cada cinco electores (entre los más desheredados) dio su voto al movimiento islamista Ennahdha. Campesinos pobres sin alcance a préstamos bancarios apenas llegan a comprar el fosfato producido en su propio país. Campesinos sin tierra dependen de la caridad o se mudan en las favelas alrededor de las grandes ciudades, victimas del latifundio. Amplias regiones del noroeste, oeste y sur quedan en el abandono por el desarrollo desigual a favor de las regiones costeras inundadas de hoteles para turistas occidentales que pagan un “paquete” altamente económico incluyendo el pasaje por avión. Agua sobra para piscinas de estos hoteles y casas privilegiadas, mientras amplias regiones rurales beben la misma agua del rio que sus animales. Niños en el campo caminan varios kilómetros a pie bajo la intemperie para ir a la escuela, estómago vacío. Catástrofes naturales ocurren anualmente con nieve seguida de inundaciones en las alturas al norte y oeste del país, sus poblaciones siguen abandonadas a su suerte si no fuera hoy por la solidaridad activa de la propia ciudadanía desde otras regiones, con la tardanza de la reacción del gobierno, además de insuficiente cuando llega.

Varios conflictos laborales exigen pronta intervención del sindicato UGTT, el cual fue atacado por el gobierno provisional de Ennahdha y sus milicias salafistas, provocando una masiva protesta de la población en solidaridad con los trabajadores y el sindicato. La especulación con alza de los precios llega al punto de encender la cesta básica. En breve: los objetivos de la insurrección del Karâma (dignidad) quedan relegados y el necesario cambio de la estructura socioeconómica de tipo neoliberal dependiente está siendo denegado. El sistema socioeconómico anterior sigue inalterado. En últimas instancias, el conflicto sociopolítico de base está entre patriotas y vendepatria.

Historia en marcha (II)
Juego imperial & respuestas desde las izquierdas

Han pasado ocho meses desde el día de las elecciones, el 23 de octubre 2011 para elegir una asamblea constitucional, día histórico en el que por vez primera más de la mitad de los electores se habían lanzado con fervor patriótico en aquella verdadera y eufórica fiesta electoral. Desde entonces, el pueblo ha denunciado más de una vez en sus numerosas marchas gigantescas en las calles el secuestro de los frutos de la insurrección popular y la sumisión del movimiento islamista Ennahdha en el poder a las fuerzas imperiales occidentales y sus lacayos autócratas del golfo arábico.

El periodo de transición mientras se esté redactando una nueva constitución, exige objetivamente una política de consensos y un gobierno nacional formados por administradores competentes para tratar los asuntos presentes y emergentes en espera de la fecha para el referéndum popular acerca de la nueva constitución y luego el asentamiento de las nuevas instituciones de la segunda republica. En vez de este scenario por el cual el pueblo salió a votar, tenemos un movimiento islamista que día a día acapara para sí solo el poder y instala sus peones a todos los niveles del Estado y altas funciones clave.

Al frustrase aquellos objetivos de la insurrección con el caos creado por los islamistas para agotar y agobiar las fuerzas del cambio, ha surgido por parte de varias tendencias del espectro político nacional la consciencia de la necesidad imperiosa para reagrupar fuerzas afines con lo cual el panorama político se está asentando entre limitadas tendencias luego de la gran disgregación observada precisamente durante las últimas elecciones. A la derecha, encontramos dos movimientos populistas con la misma perspectiva socioeconómica dependiente de siempre, los islamistas conservadores de Ennahdha en el poder y una neo-derecha liberal, Nidâ Túnez (El llamado de Túnez), rezago del pasado reciente resucitada para la ocasión. El uno como el otro movimiento coincide en no cambiar del todo la realidad socioeconómica neocolonial del país. El uno como el otro tiene los mismos “padrinos” yanqui y autócratas del Medio Oriente.

Mientras por otra parte, están despuntando dos fuerzas: Una nueva autoproclamada “republicana” se sitúa al centro con un programa social demagógico si tenemos en cuenta su apego a la misma economía de mercado liberal dependiente, nada alentador y suele ser con las tendencias centristas en la antesala de la traición, como bien notaban El Che y Carlos Fonseca Amador.

La segunda fuerza en vía de cerrar filas está representada por cuatro pequeñas formaciones de izquierda, una de ellas con tendencia marxista tiene arraigo relativo desde los años 20 en la época colonial en medios obrero y estudiantil. Las otras reivindican posiciones laicas y anti-imperialistas; cuentan tendencias patriótica, independentista y una corriente bâthista nasserista del nacionalismo árabe. Todas fueron muy duramente reprimidas en el pasado. Según declaraciones de sus voceros, parecen haber actualizado su análisis de la situación sociopolítica y económica del país, y afirman su identificación plena con los objetivos de la Intifadha enarbolados por las mujeres y la juventud: “Trabajo, libertad y dignidad nacional”. Como denominador común, estas formaciones políticas de izquierda por una parte se definen en oposición a la dominación abusiva del movimiento de Ennahdha en el poder así como el nuevo movimiento Nidâ Túnez, y por otra parte abogan por un programa social y económico garante de la equidad social y la soberanía nacional.

Analistas locales describen la creación del movimiento Nidâ de la derecha liberal como acto negociado en Washington –uno más después de Ennahdha-, una suerte de calco sobre el propio modelo USA de la alternancia en el poder entre derechistas republicanos y demócratas para precisamente frustrar el cambio social, mantener el statu quo y cerrar el paso a la unidad de las izquierdas en gestación. Estas últimas han manifestado en varias ocasiones su identificación con las fuerzas populares que impulsaron la insurrección así como el creciente movimiento social patriótico y gremial a favor del cambio.

El general descontento actual producto de los abusos junto con la ineptitud administrativa y política de los islamistas aboga a favor de un frente amplio entre una izquierda unificada, los nuevos movimientos sociales en estrecha alianza con la nueva corriente sindical reformadora de la central obrera UGTT.

Historia en marcha (III)
El Genio salió de la botella

Finalmente, queda claro que las condiciones que han llevado a la insurrección, mientras se mantengan, tarde o temprano provocarán respuestas similares del pueblo, pero ésta vez con una asimilación de la experiencia actual por más amarga y frustrante que haya sido, para precisamente mejor preparar la lucha de forma organizada y con un proyecto de país.

Queda sin embargo la memoria viva de una experiencia conjunta de lucha codo a codo, mujeres y hombres para un mayor despertar de éstos últimos hacia no sólo la condición de la mujer todavía por superar en la sociedad, sino para elevar la propia conciencia social de los hombres de los nuevos tiempos. Es preciso que éstos entiendan que el problema de la mujer es en primer lugar un problema de los hombres que han de cambiar sus viejos patronos culturales de conducta para focalizar de otra manera al ser humano que es la mujer. Deben realizar que ellos han sido mistificados por el sistema patriarcal decadente el cual es el mejor sustento del Estado totalitario y del imperialismo global. Deben entender que el hecho de ayudar a la mujer, su co-ciudadana, para luchar por la equidad social de forma consecuente, solidaria, cómplice, correlativamente permite al hombre alcanzar un nivel más alto en la escala humana. Luchar por la liberación libera. Honrar honra, escribió José Martí. La mujer rebelde y patriota al liberarse libera al hombre. Mujer rebelde, futuro de la humanidad.

En busca de la paz social, es preciso articular la lucha de liberación de la mujer con la lucha global de todo el pueblo, conjuntamente y de forma correlativa. Esta lucha solidaria se hace aún más necesaria en la era de las guerras con amenaza del uso de armas nucleares, poniendo en altísimo riesgo la propia supervivencia de la humanidad. La causa de la mujer es la de la humanidad.

Para no concluir

Miles de años atrás, Ifriqya vivió épocas de autonomía en el amplio contexto de la Numidia en el África del Norte, llegando hasta edificar a repetición el Estado-nación. A finales del siglo VII, con la invasión árabe, Ifriqya tomó el nombre actual de Túnez, bajo la colonización de población árabe-musulmana la que no llegó en asentarse sino varias décadas más tarde producto de las sublevaciones y la férrea resistencia armada del heroico pueblo rebelde, amazigh.

Hoy Túnez, limitado geográficamente por la fuerza imperial francesa en el siglo XIX, es un país más pequeño y cuenta once millones de habitantes, con una población “arco-iris” por sus raíces múltiples a través de su historia varias veces milenaria. Un solo paso incluyente más y tendríamos un perfecto “melting-pot”, con los derechos de tod@s reconocidos, pero con la condición sine qua non de que lleguemos en realizar nuestra verdadera independencia y soberanía nacional.

Para este sagrado propósito patriótico, contamos ya en la larga marcha de las generaciones con la necesaria audacia, la rebeldía y sentido del karâma (dignidad) de nuestro pueblo insurgente, sus mujeres y hombres mano a mano.

El futuro de la humanidad pertenece a mujeres y hombres libres.

Rashid SHERIF
http://www.shaahidun.wordpress.com

Cada día es Día Internacional de la Mujer
Túnez, Marzo 6, 2012
Articulo revisado y ampliado, 30 de junio 2012

Descubridores descubiertos…

En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo, y a otro dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y lo vestido, y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra que la moja.
–Eduardo Galeano

Qu’en pensez-vous? Que les parece?

« Ne laissez jamais le temps au temps. Il en profite. » ( Jean Amadou)

“No deje el tiempo al tiempo. Abusa” –Jean Amadou

« Le temps n’a d’autre fonction que de se consumer: il brûle sans laisser de cendres » ( Elsa Triolet)

“Lo único que hace el tiempo es consumarse: quema sin rastro de cenizas” –Elsa Triolet

« Je connaissais un sportif qui prétendait avoir plus de ressort que sa montre. Pour le prouver, il a fait la course contre la montre. » ( Raymond Devos)

“Conosco un deportista que lanzo un reto a su reloj. Como prueba, corrió contra el reloj”
–Raymond Devos

Noam Chomsky: La Carta Magna es el destino, nuestro destino

La Carta Magna es el destino, nuestro destino
Noam Chomsky

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó el viernes pasado la ley HR 4348 en la Casa Blanca. La norma evita que intereses de préstamos para transporte y estudios se dupliquen.

Sucesos recientes marcan una trayectoria amenazadora, en forma suficientemente clara, que quizá valga la pena ver hacia el futuro unas cuantas generaciones, hasta el aniversario milenario de uno de los grandes hitos en el establecimiento de los derechos civiles y humanos: la creación de la Carta Magna, la cédula de las libertades inglesas que le fue impuesta al rey Juan en 1215.

Lo que hagamos ahora mismo o dejemos de hacer determinará qué tipo de mundo recibirá al aniversario. No es una perspectiva atractiva –en buena parte porque la Carta Magna está siendo desgarrada frente a nuestros ojos.

La primera edición académica de la Carta Magna fue publicada en 1759 por el jurista William Blackstone, cuya obra fue una de las fuentes de la legislación constitucional de Estados Unidos. Fue intitulada The great charter and the charter of the forest, siguiendo las prácticas previas. Ambas cartas son altamente significativas hoy día.

La primera, la Carta de las Libertades, es generalmente reconocida como la piedra toral de los derechos fundamentales de los pueblos de habla inglesa –o como expresó Winston Churchill, en forma más amplia, la carta de cualquier hombre que se respete así mismo en cualquier tiempo y cualquier tierra.
En 1679 la carta se vio enriquecida por la ley de habeas corpus, oficialmente llamada una ley para mejor aseguramiento de la libertad del sujeto y para prevenir el encarcelamiento allende los mares. La versión moderna, más severa, es llamada rendición –encarcelamiento con fines de tortura.

Junto con buena parte de la legislación inglesa, la ley fue incorporada a la Constitución de Estados Unidos, la cual afirma que el auto de habeas corpus no será suspendido salvo en caso de rebelión o invasión. En 1961, la Suprema Corte de Estados Unidos dictaminó que los derechos garantizados por esta ley fueron considerados por los fundadores como la más importante salvaguarda de la libertad.
Más específicamente, la Constitución garantiza que ninguna persona (será) privada de vida, libertad o propiedad sin el proceso debido de la ley (y) un juicio rápido y público por sus pares.

El Departamento de Justicia explicó recientemente que esas garantías han quedado satisfechas por deliberaciones internas en la rama ejecutiva, como informaron Jo Becker y Scott Shane a The New York Times el 20 de mayo. Barack Obama, el abogado constitucional de la Casa Blanca, estuvo de acuerdo. El rey Juan hubiera asentido con satisfacción.

El principio subyacente de presunción de inocencia también ha recibido una interpretación original. En el cálculo de la lista de ejecución de terroristas del presidente todo varón en edad militar en una zona de ataque es contado, de hecho, como combatiente, a menos que haya conocimiento póstumo que pruebe su inocencia, explicaron Becker y Shane. Esta determinación de inocencia posterior al asesinato es suficiente, actualmente, para mantener este principio sagrado.

Esto es sólo una muestra del desmantelamiento de la carta de todo hombre que se respete a sí mismo.
La Carta del Bosque que la acompaña es quizá incluso más pertinente hoy día. Demandaba protección del pueblo bajo o vulgo por el poder externo. Ese vulgo era la fuente de mantenimiento para la población en general –su combustible, sus alimentos, sus materiales de construcción. El Bosque no era la tierra llana. Era tierra cuidadosamente nutrida, mantenida en común, con riquezas disponibles para todos, preservada para generaciones futuras. Para el siglo XVII, la Carta del Bosque había caído víctima de la economía de materias primas, de la práctica del capitalismo y de la moralidad. Ya no protegida por cooperativas y por su uso, los comunes estaban restringidos a lo que no podía ser privatizado –una categoría que sigue reduciéndose ante nuestros ojos. El mes pasado, el Banco Mundial decretó que la multinacional minera Pacific Rim puede proceder en su caso contra El Salvador por tratar de preservar tierras y materias primas y comunidades contra la altamente destructiva minería de oro. La protección ambiental privaría a la compañía de ganancias futuras, un crimen según las reglas del régimen de derechos de inversionistas mal llamado libre comercio.

James Petras. Analisis. 9 de Julio 2012

El análisis de James Petras este 9 de julio en CX36 Radio Centenario. “El pueblo sirio tal vez tiene sus críticas a Al Assad, tal vez quiera cambios, pero no a partir de la intervención imperialista, son ellos que quieren decidir su futuro democrático, pacífico e independiente. No quieren pasar del gobierno de Al Assad a un dominio imperialista. Eso es muy claro y debemos respetarlo y poner mucha distancia de las bandas trotskistas que han apoyado esta intervención imperialista llamándola revolución democrática. Otra vez tenemos un ejemplo de este fallo de los trotskistas que confunden sus ilusiones con las realidades en el mundo”

ChI: Para comenzar, te pediría nos hables de las elecciones mexicanas y sus consecuencias.

JP: En primera instancia, debemos anotar que las elecciones –en el pasado y actualmente- en México, son muy corruptas. En el caso actual tenemos el testimonio de miles de personas que recibieron tarjetas prepagas por el PRI para hacer compras en el supermercado. El PRI, el partido supuestamente ganador, entregó estas tarjetas a cualquiera que se comprometió a votar por su candidato, el señor Peña Nieto. En este caso no es nada secreto: es una compra de votos abierta y con reclamos de los que recibieron estas tarjetas porque no recibieron el monto comprometido para hacer las compras, pero que igual están llenando supermercados.
En segundo lugar, tenemos el caso de que en más de mil centros de votación, hubo más votos que las personas que estaban registradas para votar en esos lugares. Incluso hay denuncias de casos en que duplican los votos la cantidad de votantes registrados.
En otras palabras, tenemos el mismo carrusel de personas que votan dos y tres veces por su candidato del PRI.
Ahora, con esta información que tenemos ¿qué va a pasar? El Instituto Federal Electoral dice que va a investigar, pero por el momento no va a intervenir y supuestamente el voto está legalizado. Pero, como dice el candidato que salió segundo, Andrés Manuel López Obrador, el candidato ganó legalmente pero no es legítimo.
Es una frase aguda pero que pasa del marco de lo que debe ser un enorme escándalo, una enorme movilización, pero parece que López Obrador no está dispuesto a entrar en la campaña de movilización y protesta callejera.Según él esto debe seguir los canales legales. Sin embargo, los canales legales no existen en realidad porque la corrupción en México afecta no sólo el proceso electoral, sino también al Instituto Electoral, a los juzgados electorales. En poco tiempo van a dar un anuncio diciendo que existieron irregularidades, que hubo casos de coimas, que hay que rectificar eso para las próximas elecciones pero que por el momento el margen de victoria de Peña Nieto es suficientemente grande como para cancelar la parte corrupta. Y con eso se lavan las manos los canales legales y la izquierda queda otra vez con representación minoritaria en el Congreso y con algunas gobernaciones.
ChI: Seguimos en la región, ¿cómo ves la campaña electoral venezolana?
JP: La política de Estados Unidos es muy clara: cuando ganan elecciones los candidatos que ponen, las elecciones son libres y honestas. Si Estados Unidos o su candidato pierden las elecciones son corruptas, ilegítimas. No quieren aceptar una derrota.
Es el caso de Venezuela y también en otros casos donde hay candidatos populares y nacionalistas con tendencias socialistas.
En el caso de Venezuela hemos recibido información que Estados Unidos sigue canalizando dinero hacia ONG’s –organizaciones no gubernamentales- que siempre son una fachada para los que existe en Venezuela. Son agentes pagados, organizados, dirigidos por los Estados Unidos hacia varias tácticas. Una es el brazo político que está dirigido a hacer campaña donde la derecha no tiene fuerza, o sea los barrios populares, la clase media baja y otros sectores donde podrían tener alguna disidencia.
Ahora, la práctica de ellos no es presentar una alternativa porque no tienen alternativas con resonancia popular. Lo que hacen es aprovecharse de algunas condiciones negativas que existen, por ejemplo que no recogen la basura o un alcalde no cumple una promesa o el problema de la delincuencia; o sea cualquier tema que sea queja popular, ellos entran y explotan esa situación. Sin contar que ellos no ofrecen ninguna solución, más allá de los clichés de siempre de la derecha.
Ahora, este trabajo desde abajo está complementado por unas campañas de medios de comunicación de masas, donde la derecha sigue controlando los principales medios electrónicos y particularmente la televisión.
Además, hay un grupo que están más clandestinos, que son los grupos de choque, que son los que van a fomentar algún desorden si pierden las elecciones, lo que es más probable que nunca.
Entonces, está funcionando la política norteamericana en tres niveles: Uno es el de abajo con las ONG’s; el segundo son los medios de comunicación de masas; y tercera es la línea dura con grupos de choque, que ya hemos mencionado en otros contextos.
En la actualidad, hasta las últimas semanas previo a las elecciones, vamos a ver en funcionamientos los grupos uno y dos, los medios y la política de agitación para fomentar conflictos. Pero el otro existe y está ampliando sus redes, y se mantienen como una amenaza a la democracia, incluso más allá de las elecciones buscando instalar una situación similar a la que crearon en Siria y en Libia.
El problema clave es que no tienen una masa crítica que pudieran levantar. En este sentido la democracia bajo el gobierno de Hugo Chávez y la influencia masiva que tiene en todos los sectores del país y sobre todo en los sectores populares, hace muy difícil que puedan repetir en Venezuela lo que montaron en Siria y otros lugares, que se basa en dar apoyo armado a grupos disidentes para provocar choques violentos.
En ese sentido, creo que la señora Hillary Clinton, el señor Barak Obama y su ministro de Defensa, Leon Panetta, han calculado mal: Venezuela no es Siria, Venezuela no es Libia; Venezuela es un país democrático con una amplia base popular organizada libremente que están dispuestos a enfrentar cualquier desafío violento desde abajo.
Por tanto, Venezuela tiene una vacuna democrática que neutraliza esos esfuerzos. Pero eso no quiere decir que no haya aventureros en ese sector violento de la oposición. Ellos pueden pensar –y esto hay que anotarlo- que pueden hacer detonar con un pequeño grupo violento y determinado; un conflicto, una confrontación, donde haya heridos o muertos, y pensar que a partir del pequeño motor, arranca el gran motor. Un tipo de ‘foquistas’ de la derecha.
Pero están equivocados porque esa pirotecnia va a caer en el vacío.
ChI: Ya que lo mencionaste ¿Cuál es el papel de las ONG’s? ¿Cómo surgen?
JP: Bueno, surgen realmente con gran fuerza durante las dictaduras, porque era la forma de mantener abierta alguna actividad por los derechos humanos. Pero rápidamente estos grupos voluntarios comenzaron a recibir subvenciones de fundaciones de Europa y de Norteamérica, entre socialdemócratas y liberales. A la vez, rápidamente la derecha captó su importancia como un instrumento de intervención.
Entonces tienen un origen que uno puede decir es casi progresista, pero sobrepasaron esa primer fase y luego comenzaron a funcionar con la agenda de sus financistas de Estados Unidos y Europa.
Hay que ver que al comienzo tomaron el título de Organización No Gubernamental originalmente, pero enseguida reciben apoyo gubernamental y más adelante empezaron a colaborar con los gobiernos de turno en sus países. Así pierden cualquier originalidad que tuvieran.
Hoy las ONG’s –sobre todo las grandes- reciben millones de dólares, con un ejército de funcionarios bien pagos y enormes subvenciones para viajar a todos partes y dar testimonio sobre problemas que en realidad no afectan el poder del imperialismo ni la explotación de las multinacionales.
Ellos están mucho más dedicados a la tarea de crear pequeños nichos, donde hablan de autoayuda, donde los pobres deben juntar sus dineros para mejorar su vida en vez de exigir mayor gasto público. Y en vez de enfrentar la estructura del poder acomodarla y adaptarse a las exigencias de las clases dominantes.
En otras palabras asistimos al proceso en los últimos cincuenta años de la conversión de algo que tenía contenido humanitario, hacia instrumentos del imperialismo y las oligarquías. Hablan del microcrédito, dando pequeños préstamos, y después convierten las microfinanzas en una gran empresa, donde cobran tasas de interés usurarios y las tasas de bancarrota de las pequeñas empresas es realmente impresionante, alcanza casi el 50% en el primer año.
Entonces, eso no son soluciones. Ellos siempre funcionan con el contexto de mejoramiento incremental dentro del sistema de poder.Las ONG’s no son democráticas, hay grupos de intelectuales, de profesionales que manejan la empresa y ellos toman sus decisiones en consulta con los financistas externos, de la política externa de Estados Unidos, Europa. No son democráticos por ese contexto donde formulan su estrategia, su agenda y sus principales orientaciones.
Por todo esto debemos descalificar las ONG’s como instrumento de la lucha popular.
ChI: Llega poca información de la situación actual en Siria. ¿Qué nos podes comentar sobre esto?
JP: No hay ninguna duda de que Siria es ahora el principal lugar de expansión imperialista. Estados Unidos dice abiertamente que está apoyando, financiando, armando la oposición. No tienen nada de rebeldes, de disidentes, de demócratas, son bandas de terroristas que operan con el respaldo imperial que son un conglomerado de liberales, asaltantes, terroristas, fundamentalistas. No hay nada democrático, no hay nada nacionalista, no hay nada en este conglomerado que pudiéramos decir que representa la voluntad del pueblo sirio.
El pueblo sirio tal vez tiene sus críticas a Al Assad, tal vez quiera cambios, pero no a partir de la intervención imperialista, son ellos que quieren decidir su futuro democrático, pacífico e independiente. No quieren pasar del gobierno de Al Assad a un dominio imperialista.
Eso es muy claro y debemos respetarlo y poner mucha distancia de las bandas trotskistas que han apoyado esta intervención imperialista llamándola revolución democrática. Otra vez tenemos un ejemplo de este fallo de los trotskistas que confunden sus ilusiones con las realidades en el mundo.
ChI: Petras muchas gracias por tus aportes y por esclarecernos todos estos temas.
JP: Gracias a Ustedes y un saludo a la audiencia.