Historia reciente y perspectivas de la estrategia del imperialismo en Oriente Medio por Ángeles Maestro

Historia reciente y perspectivas de la estrategia del imperialismo en Oriente Medio (I)
Sábado 12 de mayo de 2012 por CEPRID
Ángeles Maestro
CEPRID
I. Agudización de las contradicciones interimperialistas en el marco de una profunda crisis capitalista.
I.a. Una crisis del capitalismo de dimensiones históricas.
Si el capitalismo llegó al mundo chorreando lodo y sangre, el imperialismo en periodos de crisis tan profunda como la actual muestra su determinación a destruir todo lo vivo para seguir alargando su agonía. Cuando la mano invisible del mercado se debilita hasta la extenuación, el puño de hierro se hace más mortífero que nunca. En estas condiciones la extracción de plusvalía sólo se asegura incrementando exponencialmente la explotación y la lucha a muerte por las materias primas dibuja nuevos escenarios de guerra. Lenin, en el prólogo de “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, escrito en abril de 1917 nos recuerda: “Quiero abrigar la esperanza de que mi folleto ayudará a orientar en la cuestión económica fundamental, sin cuyo estudio es imposible comprender nada en la apreciación de la guerra y de la política actuales, a saber: la cuestión de la esencia económica del imperialismo”(1)
La profunda crisis del capitalismo, que ahora comienza su etapa más dura, se origina en la década de los 70 del siglo pasado y tiene su manifestación esencial en una caída sostenida Tasa de Crecimiento del Producto Mundial Bruto – como se observa en este gráfico tomado del trabajo de Jorge Beinstein, “La crisis en la era senil del capitalismo”(2)
(VER GRÁFICO ADJUNTO)
En el mismo gráfico se observa el crecimiento espectacular de los productos financieros derivados que comienza precisamente cuando la crisis debiera haber tocado fondo y haberse iniciado el crecimiento. El estallido de la burbuja especulativa en 2007 haría de detonante de la fase más intensa de la crisis general. Se pone así de manifiesto una vez más el recurso al crédito como intento desesperado de salida de la crisis por parte de un “capitalismo que lleva en su seno los gérmenes de su propia destrucción”(3). El crédito en las proporciones delirantes actuales, como en otras etapas históricas, no hace más que posponer la explosión y agigantar sus dimensiones. Unos elementos que dan cuenta de gran intensidad de la crisis es que desde 2008 la masa financiera mundial ha dejado de crecer y la capitalización bursátil está estancada.
El siguiente gráfico, tomado también de Jorge Beinstein, se muestra cómo, rompiendo la tendencia observada en ciclos largos anteriores, el quinto periodo de crecimiento que hubiera debido iniciarse a comienzos de los noventa del siglo pasado no ha hecho su aparición, ni tiene visos de hacerlo. Llama la atención que la fase de descenso – que ha tenido una duración promedio de 22,6 años en ciclos anteriores – dura ya más de 40 años, a pesar de que sí se produjeron los avances científicos-técnicos en materia de informática, biotecnología y nuevos materiales, que en otras etapas históricas de la historia del capitalismo contribuyeron decisivamente a la aparición de la fase ascendente, como señala el autor citado.
(VER GRÁFICO ADJUNTO)
I.b. Importantes cambios en la estructura económica mundial.
Si bien la crisis del capitalismo tiene carácter sistémico y afecta a todos los países del planeta, en el transcurso de su desarrollo se desvelan con mayor claridad las grandes diferencias con que afecta a los diferentes territorios. El proceso muestra que, como manifestación de la ley del desarrollo desigual y combinado, en un marco general de crisis con una caída general de los productos brutos de todos los estados, la recesión es muy fuerte en la mayor parte de la Unión Europea y en EE.EE, mientras que en países emergentes como los llamados BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) y en otros países de Asia y América Latina, la crisis se refleja en una desaceleración del crecimiento. El primer elemento destacado es la prevista pérdida de la hegemonía económica por EE.UU. a corto plazo. Goldman Sachs situaba ese acontecimiento en 2026, pero un reciente estudio de PWC (4 ) prevé que China se convierta en primera potencia mundial en 2018 (5). Así mismo el estudio prevé que el grupo de países integrado por India, China, Rusia, Brasil, México y Turquía supere para la misma fecha al G-7 integrado por EE.UU. Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Francia y Canadá.
Datos recientes vienen a confirmar estas aseveraciones. Brasil acaba de hacer públicos los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística según los cuales su crecimiento en 2011 fue del 2,7%. Esta cifra supone un retroceso significativo con respecto a la del año anterior en el que su crecimiento fue del 7,5%, reflejando el impacto de la profunda crisis mundial en curso. No obstante, ese débil aumento le ha permitido desbancar a Gran Bretaña como sexta potencia mundial (6) que tuvo en 2011 un crecimiento mucho menor, el 0,5% (7). Algo semejante ocurre con el consumo de petróleo. La Agencia Internacional de la Energía prevé un descenso promedio mundial calculado en 750.000 barriles/día, pero mientras las potencias occidentales han tenido una reducción de dos millones de barriles/día entre 2008 y 2011, en China se ha producido un aumento de la misma cantidad. A pesar del descenso global del consumo, los precios no cesan de aumentar. Todos los pronósticos para 2012 indican que el precio del barril Brent oscilará en 2012 entre los 100 y los 120 dólares, “debido a que las preocupaciones por el suministro pesan más que los temores por el lento crecimiento económico mundial”(8). El estancamiento en la producción de petróleo y la caída en la misma, prevista para los próximos años, es el factor principal que interviene en el aumento del precio. Es mucho más importante que hechos tan relevantes como el riesgo de guerra en Irán y el más que probable cierre del Estrecho de Ormuz a quien se atribuye una subida del precio del barril entre 10 y 15 dólares (9). Otra cosa es que un ataque de EE.UU o de Israel a Siria o a Irán encienda la mecha de una reacción en cadena que abarque al conjunto de Oriente Medio.
Estos elementos combinados, crisis estructural, agotamiento de recursos energéticos, exacerbación del expolio de materias primas mediante guerras y cambios en la hegemonía económica que no coinciden con el liderazgo en la dominación militar, configuran un panorama de gran inestabilidad. El capitalismo en crisis intensifica el recurso a la violencia y a la sobre-explotación. Sus atisbos de legitimidad se pierden y la represión se agudiza. La inteligencia, la capacidad de organización, la voluntad de lucha y la decisión de la clase obrera y de los pueblos tienen la palabra.
II. Oriente Medio escenario permanente de guerra.
Desde el hundimiento de la URSS Oriente Medio es la clave de bóveda de la estrategia del imperialismo euro-estadounidense, que tiene su epicentro en el expansionismo sionista. Desde finales de la década de los 70, época en la que tanto Irán como Iraq nacionalizan su petróleo, la agudización de las contradicciones entre un imperialismo decadente pero con ventajas militares representado por EE.UU, la UE y la OTAN – en cuya urdimbre central siempre se encuentra el Estado de Israel – va perfilando el enfrentamiento entre este bloque y países como Rusia, y sobre todo China, que perciben con claridad creciente que se sitúan en el centro de su objetivo.
Por ahora, la partida se ha ido jugando en lo militar sobre el cuerpo de países intermedios como Iraq, Afganistán, la ex Yugoslavia, Libia. Ahora apunta hacia Siria e Irán. También se han producido importantes acontecimientos que entorpecen los planes imperiales como la derrota de Israel en 2006 por la resistencia libanesa hegemonizada por Hezbollah, algunas de las movilizaciones populares de 2011 en determinados países árabes como Egipto o los avatares de Palestina y los diferentes intentos de neutralizar su potencial de catalizador de la unidad antisionista árabe y musulmana.
Los principios fundamentales del análisis científico exigen situar el fenómeno en el devenir histórico de su desarrollo y en sus relaciones. En un proceso social de la complejidad del imperialismo, aislar los acontecimientos en un país del mundo de su contexto regional y su evolución en relación con la geoestrategia imperialista conduce a cometer errores muy graves, como aquellos en los que han caído una buena parte de las organizaciones de la izquierda europeas que, deslumbradas por la propaganda sobre los derechos humanos o sobre el carácter genuinamente “popular” de determinadas rebeliones, han jugado el penoso papel de comparsas del imperialismo. El objetivo de este trabajo es analizar cómo el imperialismo ha utilizado los conflictos históricos entre los diferentes estados de la región y el baile de alianzas entre ellos, así como la exacerbación de los conflictos internos – en definitiva el “divide y vencerás” – para asegurar su hegemonía depredadora en las últimas décadas. Se revisará para ello el papel jugado en cada conflicto por cada uno de los estados en el Consejo de Seguridad de la ONU y el rol desempeñado por la OTAN como instrumento militar y diplomático, forjador de nuevas alianzas en la región. Se analizarán las nuevas relaciones entre Rusia y China, la guerra de baja intensidad contra Siria e Irán y el nuevo escenario militar en un amplio territorio centrado en Oriente Medio, pero que se extiende por Asia e incluye desde el Mediterráneo al Océano Pacífico. Finalmente se valorará un escenario incierto en el que los planes del imperialismo euro- estadounidense encuentran cada vez más obstáculos para realizarse.
Identificar los intereses del imperialismo en Oriente Medio, sus objetivos económicos y geoestratégicos, sus alianzas y sus debilidades es vital para enfrentar desde la resistencia antiimperialista los planes de dominación de un monstruo en declive pero con una capacidad de destrucción que no dudará en utilizar, como ha demostrado. Tanto para la lucha de clases en cada nación y en cada Estado, como para el combate de cada pueblo por su soberanía y tanto o más en el plano internacional, la solidaridad internacionalista es vital.
III. Un siglo de intervención y saqueo colonial en Oriente Medio. De Sikes-Picot a la devastación de Iraq en 1991
III.a. El acuerdo franco-británico de Sikes-Picot, un antecedente histórico básico.
La comprensión de las claves actuales de la injerencia imperialista en Oriente Medio requiere retrotraerse a acontecimientos sucedidos hace casi un siglo. En 1908 se descubrió el petróleo en Irán que desde el primer momento estuvo controlado por compañías británicas. Pronto le seguirían hallazgos semejantes en Iraq y el Golfo Pérsico. En plena Guerra Mundial, en 1916, Francia, Rusia y Gran Bretaña acordaron mediante el Tratado de Sikes-Picot el reparto de Oriente Medio tras la derrota del Imperio Otomano, aliado de Alemania, una vez finalizada la contienda. Francia obtenía el control de la zona que hoy ocupan Siria, Líbano y una parte de Turquía, a la que se añadía un área de influencia que llegaba hasta Mosul (hoy Iraq). Gran Bretaña recibió la zona que hoy ocupan Iraq – excepto la parte norte de Mosul – y Kuwait, más un área de influencia que incluía la actual Jordania, Palestina y una parte de Arabia Saudí. La Rusia zarista debía conseguir la ansiada salida al Mediterráneo a través de los Dardanelos, remitiendo su realización al final de la guerra. La Paz de Brest-Litovsk firmada en 1918 entre la recién nacida URSS y Alemania eximió al eje franco-británico de cumplir su compromiso.
Gran Bretaña ocupaba Siria y Palestina desde que en 1917 derrotara al imperio otomano. La Sociedad de Naciones otorgó formalmente Palestina, mediante un Mandato, a Gran Bretaña en 1920. El Mandato se mantuvo hasta que a finales de la II Guerra Mundial, en 1948, la recién creada ONU repartió el territorio y creó el Estado de Israel. Comenzaba Al Naqba, el Gran Desastre del genocidio palestino. El reparto de zonas de influencia entre las potencias coloniales se hizo contando con la colaboración de las fuerzas vivas locales, conseguida no sólo con sobornos. Los colonizadores vendieron con éxito su apoyo a la lucha árabe por la independencia frente a los opresores otomanos mientras ponían en marcha sus propios mecanismos de dominación y saqueo de la zona.
Los nuevos dueños crearon estados títere y establecieron las fronteras actuales. El propio diseño de los nuevos estados árabes como Iraq, Jordania, Siria, Líbano o Kuwait – con escuadra y cartabón como recuerdan sus pueblos – por parte Francia y Gran Bretaña, obedeció a los intereses de control a largo plazo de la zona, creando zonas de inestabilidad y de litigio que facilitaran intervenciones “pacificadoras” de las grandes potencias. EE.UU. heredó, como es sabido, el imperio colonial inglés manteniendo una estrecha alianza con Gran Bretaña. Como puede observarse la historia parece repetirse. La estrategia imperialista en Oriente Medio repite métodos y áreas de influencia con el objetivo de conseguir la reordenación colonial de la región. Hasta la destrucción de Libia la estrategia funcionó. No está tan claro que lo siga haciendo en el futuro.
III.b. Irán e Iraq. La soberanía nacional y la industria petrolera.
El diseño de Sikes-Picot empieza a resquebrajarse en la década de los cincuenta. Importantes países de la zona depusieron a las monarquías impuestas y supeditadas a las potencias coloniales, y nacionalizaron sus recursos petrolíferos.
El imperialismo anglo-estadounidense fuertemente anclado sobre el Estado sionista – puso en marcha sus planes con el objetivo de colocar nuevamente la región bajo su control. Iraq e Irán eran las piezas clave. Iraq e Irán son dos destacadas potencias regionales que, sobre todo desde que se sacudieron el yugo colonial, consiguieron un importante desarrollo demográfico y tecnológico, con una fuerte identidad nacional. Ambos países se sitúan en los primeros lugares del mundo en cuanto a reservas y producción de petróleo y gas de gran calidad y con bajos costes de extracción. Irán produce cerca de 4 millones de barriles por día. Iraq extraía, antes de 1991, 3 millones de barriles diarios y cuenta con las segundas más grandes reservas del mundo.
Iraq, junto a Palestina, era un referente de la identidad árabe, con políticas claramente antisionistas y antimperialistas. Nacionalizó su petróleo en 1972 – al tiempo que lo hicieron Argelia y Libia – después de un periodo de revueltas populares que acabaron con la monarquía títere de Gran Bretaña. A la expropiación de la compañía británica Irak Petroleum Company le sucedió un embargo total que duró varios años durante el cual, según recuerda el pueblo iraquí, “sólo comieron dátiles”. En Irán, en 1953, el primer ministro Mohammad Mosaddeq fue derrocado mediante un golpe orquestado por británicos y estadounidenses a través de la CIA y el MI6, tras nacionalizar el petróleo en 1951 y declarar nulos los acuerdos de concesión de la explotación del petróleo a empresas extranjeras. La mayor parte de la industria petrolera estaba en poder de la Anglo-Iranian Oli Company (más tarde British Petroleum Company).
El Sha, impuesto por ambas potencias, gobernó con su apoyo mediante una brutal dictadura militar, la criminal policía secreta Savak, y una ley marcial permanente. Durante los 25 años de gobierno del Sha el petróleo iraní estuvo en manos de un consorcio hegemonizado por firmas estadounidenses. Su derrocamiento en enero de 1979 fue provocado en lo inmediato por una prolongada huelga de los 37.000 trabajadores del petróleo que hizo descender la producción de 6 millones de barriles diarios a 1,5. El precio del petróleo se multiplicó por 2,7 entre 1978 y 1981.
En 1979, una de las primeras medidas del nuevo Consejo de la Revolución fue declarar nulos todos los tratados de explotación de compañías extranjeras, aunque Irán siguió dependiendo de empresas foráneas para los procesos tecnológicos más complejos. En agosto de 2011 el presidente Ahmadineyad nacionalizó por completo la industria petrolera.
A pesar de la fuerza que les da la posesión de la materia prima esencial para el funcionamiento de los países industrializados, una sola vez en la historia los países integrantes de la OPEP han utilizado el petróleo como arma antiimperialista. Ocurrió durante la guerra del Yom Kipur en 1973 iniciada por la ofensiva de Siria y Egipto contra Israel en respuesta a la Guerra de los Seis Días (1967), por la que el estado sionista se apropió de Sinaí, los Altos del Golán, Cisjordania y Jerusalén Este. Por iniciativa de los países árabes e Irán integrantes de la OPEP se redujo drásticamente la producción de petróleo y se declaró un embargo progresivo a las potencias occidentales por su apoyo a Israel, lo que provocó una gran escalada de los precios con graves repercusiones económicas.
III.c. La guerra Irán-Iraq, primera Guerra del Golfo.
Desde 1980 hasta 1988 Iraq e Irán se desangraron y debilitaron enormemente en una guerra sin vencedor claro que dejó más de un millón de muertos. Iraq recibió importante apoyo técnico y armamentístico de EE.UU, directamente interesado en desgastar a un Irán que había salido decididamente de su órbita tras el derrocamiento del Sha un año antes. Irán fue respaldado por Siria y Libia.
Bien conocido es el affaire Iran – Contra (9a), operación mediante la cual el Gobierno de Reagan vendió armas a Irán – violando el embargo por él decretado – por valor de 47 millones de dólares con los que financió a la Contra nicaragüense. Henry Kissinger, en el transcurso de la guerra afirmó: “Espero que no gane ninguno y que se maten mutuamente”. Parafraseaba a Harry Truman presidente de EE.UU durante la II Guerra Mundial quien en 1941 proponía: “Si los alemanes están a punto de ganar, se debe ayudar a los rusos, y si los rusos empiezan a imponerse, hay que ayudar a los alemanes, y que se maten mutuamente, cuanto más mejor”. Ambos explicitaron una de las constantes de la política exterior y de guerra del imperialismo norteamericano.
Sin entrar en detalles el saldo fue claro: dos potencias independientes, dueñas de ingentes recursos energéticos quedaron enormemente desgastadas y profundamente enfrentadas.
III.d. El ataque a Iraq de 1991, empieza la cacería.
Tras la guerra contra Irán, Iraq quedó muy debilitado económicamente. Había contraído importantes deudas con los países del Golfo, estimadas en 80.000 millones de dólares, y se había visto obligado a reducir drásticamente su producción de petróleo de 2 millones y medio a 600.000 barriles por día.
En la reunión de la OPEP mantenida el 26 de julio de 1990 se produjo un grave enfrentamiento entre Iraq y Kuwait por la propuesta de este último de reducir el precio del petróleo a 14 dólares aumentando sustancialmente la producción. Iraq pretendía situarlo entre 18 y 25 dólares, nivel imprescindible para financiar su recuperación. Por otra parte Iraq se había quedado sin salida al mar tras la destrucción de las instalaciones del estuario del Tigris y el Eúfrates en Chat el Arab, en la guerra con Irán, y necesitaba utilizar la franja costera kuwaití, objeto también de históricas reivindicaciones territoriales.
El 2 de agosto de 1990 Iraq decide invadir este país. Kuwait formaba parte del territorio histórico de Iraq y fue escindido artificialmente por Gran Bretaña 70 años antes, donde colocó una monarquía títere. El objetivo fue desgajar de Iraq un territorio repleto de petróleo, usurparle su salida al mar y utilizarlo como palanca de desestabilización de la zona. La perspectiva histórica y los acontecimientos sucedidos permiten afirmar que el gobierno iraquí mordió el anzuelo de una provocación que formaba parte de planes geoestratégicos del imperialismo sobre Oriente Medio. George H.W. Bush en su discurso ante la ONU el 11 de septiembre de 1990 (10) anuncia el proyecto geoestratégico de Nuevo Orden Mundial: “Lo que está en juego es más que un pequeño país, es una gran idea, un Nuevo Orden Mundial”. Las bellas palabras con que adornó el discurso las concretaría poco después el Secretario de Estado James Baker en una entrevista con el vicepresidente iraquí Tarek Aziz el 9 de enero de 1991: “nuestras fuerzas harán que Iraq vuelva a la era preindustrial”.
El 16 de enero de 1991 se inició la devastación de Iraq. Durante 42 días, EE.UU. la mayor potencia imperial del mundo lanzaba sobre un país periférico, de 20 millones de habitantes y con nivel de desarrollo medio, 109.876 misiones de bombardeos, una cada 34 segundos, que dejaron 88.500 toneladas de bombas (11), siete veces y media más que las que la misma potencia arrojó en 1945 sobre Hiroshima. El horror sin límites de la población iraquí que vio aniquiladas sus fábricas, refinerías, infraestructuras de todo tipo, escuelas hospitales, carreteras… etc, junto a su medio millón de muertos, llegó al resto del mundo en forma de lucecitas de colores en la pantalla del televisor. A continuación, doce largos años de embargo decretado por el Consejo de Seguridad de la ONU debilitaron el país hasta la extenuación. Un millón y medio de iraquíes, la mayor parte de ellos menores de 5 años, murieron directamente como consecuencia de las sanciones. Madeleine Albright respondió en una entrevista con la CBS, mientras era todavía representante permanente de EE.UU. en el Consejo de Seguridad de la ONU, a la pregunta de si valía la pena pagar el precio de la muerte de 800.000 niños iraquíes: “Fue una elección difícil, pero sí, valió la pena pagar ese precio”(12).
El ataque fue realizado por una coalición multinacional liderada por EE.UU. y Gran Bretaña, en la que participaron Arabia Saudita, Egipto, Siria y Francia. Japón y Alemania contribuyeron generosamente a su financiación. La Comunidad Económica Europea calló otorgando, mientras los países miembros, el Estado español incluido, reafirmaban con el envío de tropas y el apoyo logístico su compromiso con la OTAN. La implicación directa de la OTAN, que si participó en la Operación Southern Guard de “precaución y apoyo”, fue impedida por la oposición de Francia y Alemania, países que, no obstante, apoyaron en diferente medida el ataque. El Estado español también participó en el marco de la OTAN (13) y sobre todo con las Bases de Rota y de Morón, que sirvieron de inmensos portaaviones en el ataque.
Turquía, país miembro de la OTAN, tampoco envió tropas, aunque su participación fue decisiva facilitando el uso intensivo de la base estadounidense de Incerlik, cercana a la frontera turco-iraquí, desde el que despegaban y al que volvían los bombarderos.
Israel no participó, al menos públicamente, en ninguna operación militar, pero recibió en su territorio el impacto de 39 misiles Scud, disparados desde Iraq. La pasividad aparente del estado sionista era clave para lograr lo que poco tiempo atrás parecía imposible: la presencia de tropas de tres países árabes en un ataque militar dirigido por EE.UU. contra otro. Además de Arabia Saudí, la participación de Egipto, que ocupa el tercer lugar del mundo entre los mayores receptores de ayuda militar de EE.UU. (detrás de Israel y Colombia) desde que firmó el acuerdo de paz con Israel en 1979, era previsible. No obstante Mubarak enfrentó una altísima tensión interna fruto de la masiva oposición popular al ataque a Iraq.
Siria por su parte jugó su baza en un tablero mucho más pequeño: el de su influencia en Líbano. A cambio de cumplir la función estratégica para el imperialismo de contribuir decisivamente a dar fachada árabe al ataque a Iraq, consiguió que EE.UU. y Francia retiraran su apoyo al gobierno anti-sirio del General Aoun, que inmediatamente cayó.
IV. El Consejo de Seguridad herramienta de aniquilación de pueblos en manos del imperialismo: Iraq de 1991 a 2003.
Dos años antes del inicio de los bombardeos sobre Iraq, en 1989, conocido en determinados círculos como “el año de los milagros” seguramente por la importante participación en la conspiración del Papa Wojtyla, se producía el hundimiento de la URSS. Sin entrar en otras consideraciones vale la pena retener estos datos: el PNB de Rusia en 1997 era la mitad del de 1989, el de Armenia y Georgia era el 30%. La tasa de mortalidad general aumentó un 42% (13a). 1991, el año del ataque a Iraq, fue también el año clave de la desintegración de la URSS.
Boris Yeltsin comunica el 24 de diciembre de 1991 la sustitución de esta última por Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU. La URSS, el gran contrapeso a los objetivos imperiales de EE.UU., había colapsado. Las catorce Resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de la ONU relativas a Iraq (14), desde la 660 del 2 de agosto de 1990 hasta la 687 del 3 de abril de 1991 por la que se establecen las condiciones de Alto el Fuego inauguraron una etapa inconclusa de violaciones sistemáticas de los principios fundamentales del Derecho Internacional por parte de máximo órgano con competencias para aplicarlos.
Los treinta años transcurridos desde el primer ataque a Iraq a los bombardeos de la OTAN sobre Libia, pasando por la ex Yugoslavia, Afganistán, la invasión de Iraq, Líbano y Palestina, han marcado la sustitución de la ONU por la Alianza Atlántica y el Derecho Internacional por la Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU.
El Consejo de Seguridad, desaparecido el contrapeso de la URSS, jugaba entonces, por primera vez desde su creación tras la II Guerra Mundial, el vergonzante papel de legitimador del ataque de una gran potencia contra un país del tercer mundo y de protagonista en la aplicación del embargo genocida decretado tras la invasión de Kuwait, que asolaría el país durante los doce años siguientes.
Ningún país con derecho a veto, Rusia y China se abstuvieron, se opuso al embargo (Resolución 660), ni al masivo ataque, legalizado mediante el eufemismo “utilizar todos los medios necesarios” para asegurar el embargo (Resolución670). Sólo dos pequeñas naciones, Cuba y Yemen (este último único país árabe, en ese momento, en el Consejo de Seguridad), resistieron las fortísimas presiones y amenazas que se les hicieron y votaron en contra.
Las sanciones adoptadas cumplieron los siguientes objetivos:
Destruir la capacidad militar de Iraq y evitar su rearme.
Bloquear su desarrollo científico y tecnológico mediante su aislamiento y la congelación de sus importaciones, a lo que hay que añadir el asesinato selectivo de sus hombres de ciencia ejecutado por el Mossad.
El control absoluto de los ingresos obtenidos por la venta de petróleo y de sus haberes en el exterior que irían destinados a sufragar la “ayuda humanitaria, el pago de la deuda de guerra – al cual el país destinaba 1/3 de sus exportaciones desde 1991 y debía finalizar en 2125 – así como la financiación de los gastos de las diferentes agencias de la ONU presentes en Iraq.
Era la primera vez desde la II Guerra Mundial que se producía un ataque de esas dimensiones, por parte grandes potencias sobre un país periférico. Se inauguraba una época cuyas líneas maestras: guerra mediática, bombardeos masivos y participación en el ataque de estados vecinos, embargo general y sostenido, e invasión, no han dejado de desarrollarse (14a).
El primer objetivo era destruir el estado árabe que con un nivel de desarrollo más alto posibilitado por una exitosa mezcla de recursos económicos, demográficos y científicos, era el más firme baluarte de nacionalismo panarabista y por ello símbolo, junto a Palestina, de la identidad árabe. La devolución de Iraq a la Edad media estaba en vías de realizarse
El debilitamiento de Iraq mediante la acción combinada de la guerra y el embargo iniciaba un proceso de dominación regional mucho más amplio. Pretendía el control in situ de los yacimientos de petróleo y gas, la presencia militar directa para “proteger los oleoductos”, todo ello en el marco de un ambicioso plan destinado a forzar una inserción integral (económica, militar, social y cultural) de los países árabes de la zona en el capitalismo neoliberal, bajo la hegemonía de Israel. El segundo era romper cualquier vestigio de unidad árabe. La participación militar directa de Arabia Saudita y, sobre todo, de Siria y Egipto, marcó un hito en el sometimiento de los gobiernos árabes a los planes de EE.UU. e Israel y encendió la mecha del polvorín del enfrentamiento de los primeros con una “calle árabe” de bien acreditada rebeldía.
El tercero trataba de domesticar la OLP y de destruirla como referente de liberación de su pueblo. En el convincente escenario de la devastación de Iraq, el objetivo era reconducir el conflicto árabe israelí y transformándolo en israelo-palestino, e inaugurar un “proceso de paz”, abierto desde entonces, que niega las reivindicaciones nacionales palestinas, además de la liberación de los presos y el regreso de los refugiados.
El cuarto tenía por meta poner en escena la mayor estrategia de manipulación informativa a escala mundial destinada a demonizar al régimen iraquí para justificar la intervención y neutralizar la capacidad de respuesta de los pueblos ante la masacre. En 2003 una coalición liderada por EE.UU, Gran Bretaña y España – el Trío de las Azores – invadió Iraq. Millones de personas en todo el mundo clamaron contra la guerra. No se consiguió parar pero la deslegitimación de los gobiernos inició un proceso que no ha hecho más que profundizarse.
La invasión y ocupación de Iraq ha deja un país arrasado. Un millón de muertos, millón y medio – al menos – de exiliados, la capacidad productiva destrozada, las infraestructuras y los servicios públicos aniquilados, toneladas de uranio empobrecido contaminando su suelo y dejando su estela permanente de enfermedad y muerte, su patrimonio artístico en buena parte expoliado, la soberanía del país borrada, la violencia sectaria persistiendo y enconándose.
Los responsables de uno de los mayores Crímenes contra la Humanidad no han sido procesados.
NOTAS:
1 http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Lenin(SP)/IMP16s.html
2 Beinstein, Jorge (2009) “Las crisis en la era senil del capitalismo”. (http://www.fpmr.cl/home/index.php?option=com_content&view=article&id=70:las-crisis-en-la-era-senil-del-capitalismo&catid=43:aportes&Itemid=76
3 Luxemburg, Rosa (1900) Reforma o revolución. http://www.marxists.org/espanol/luxem/01Reformaorevolucion_0.pdf http://www.fpmr.cl/home/index.php?option=com_content&view=article&id=70:las-crisis-en-la-era-senil-del-capitalismo&catid=43:aportes&Itemid=76
4 http://www.pwc.com/en_GX/gx/world-2050/pdf/world-in-2050-jan-2011.pdf
5 En la actualidad China es la segunda economía del mundo, por delante de Japón.
6http://economia.elpais.com/economia/2012/03/06/actualidad/1331049231_264212.html
7 http://labolsa.com/agenda/PIB+(anual)/Gran+Breta%F1a/
8 http://www.preciopetroleo.net/precio-petroleo-2012.html
9 http://www.telegraph.co.uk/finance/commodities/9122311/Plateau-Oil-meets-125m-Chinese-cars.html.
9a. http://www.nuestraamerica.info/leer.hlvs/2887
10 http://www.youtube.com/watch?v=7a9Syi12RJo
11 http://www.nodo50.org/csca/iraq/al-amiriya/al-amiriya.html
12http://www.nodo50.org/csca/iraq/petroleoxalimentos-ddhh.html
13 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46831
13a. Las consecuencias sobre la mortalidad de las privatizaciones masivas en los países de la ex URSS puedesn consultarse en Maestro, A. (2010). “Crisis capitalista, guerra social en el cuerpo de la clase obrera” http://www.rebelion.org/docs/135854.pdf
14 http://www.nodo50.org/csca/iraq/trib_int-96/IIIparte.html
14ª. En este enlace al Editorial de la prestigiosa revista Nación Árabe puede verse el resultado devastador del macabro agregado de guerra y sanciones. http://www.nodo50.org/csca/na42/na42.iraq_10sanciones.html

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